La Copa del Mundo es mucho más que un premio deportivo: se trata del máximo símbolo del fútbol mundial, y la FIFA mantiene normas estrictas para su manipulación. Una de esas reglas establece que quien la transporte debe hacerlo con guantes blancos, como señal de respeto por el sueño que representa para millones de hinchas.
Con un valor estimado de 20 millones de dólares, el trofeo está sometido a un resguardo extremo. Cada traslado requiere guantes especiales y vigilancia permanente. Aunque suele exhibirse en el Museo de la FIFA en Zúrich, Suiza, su verdadero sitio de guarda permanece bajo estricto secreto.
En la ceremonia del sorteo del Mundial 2026, el entrenador argentino cumplió con todo el protocolo: utilizó guantes blancos y depositó la Copa en un atril antes de dialogar brevemente con una de las presentadoras del evento.
¿Quiénes pueden tocar la Copa del Mundo?
La lista es reducida y exclusiva. Solo pueden hacerlo los jugadores y entrenadores campeones, además de jefes de Estado y autoridades de la FIFA. Ni organizadores, ni personal de seguridad, ni invitados especiales están autorizados a colocar sus manos sobre el trofeo.
Cada cuatro años, la Copa —que pesa seis kilos y está elaborada en oro macizo— realiza una gira global con un nivel de protección digno de una operación de inteligencia: guardias armados, vehículos blindados y vigilancia continua. Durante su llegada a Estados Unidos, por ejemplo, solo el presidente Donald Trump pudo tocarla oficialmente, entre millones de personas.




