Informe de la UIA: la actividad industrial cayó 1,8% en junio y volvió a encender las alarmas sobre el estancamiento fabril en la Argentina. El trabajo del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) mostró que, pese a algunos focos de mejora, la recuperación sigue sin consolidarse.
De acuerdo con los datos adelantados del CEU-UIA, la industria manufacturera registró en junio una caída interanual estimada del 1,8%, mientras que en la comparación mensual desestacionalizada retrocedió un 0,2% respecto de mayo, lo que confirma un escenario de estancamiento.
Con estos resultados, el primer semestre de 2026 cerró con una contracción acumulada del 3% frente al mismo período del año pasado. Al mismo tiempo, el nivel de actividad industrial se mantiene un 10% por debajo de los registros de 2022 y 2023, una brecha que evidencia las dificultades del sector para recuperar el terreno perdido.
Construcción y metalmecánica, entre los más golpeados
El informe de la UIA traza un mapa heterogéneo entre las distintas ramas de la producción. Entre los sectores con peor desempeño se destacó la construcción, que volvió a mostrar números en baja.
En ese rubro, los despachos de cemento cayeron un 2,7% y el Índice Construya retrocedió un 2,0%, profundizando la debilidad de la actividad vinculada a la obra pública y privada.
A esto se sumaron los retrocesos de la metalmecánica, con una baja del 0,3%, y de la producción siderúrgica de acero, que se hundió un 4,6%. Según la UIA, se trata de actividades que continúan lejos de sus niveles históricos.
Señales de alivio en energía, maquinaria y comercio exterior
En paralelo, algunos indicadores comenzaron a mostrar signos de recuperación. La demanda de energía eléctrica de los Grandes Usuarios Industriales aumentó un 1,4% en comparación con mayo, un dato que suele anticipar movimientos en el nivel de actividad.
En la misma línea, el patentamiento de maquinaria industrial creció un 9,4% en el mismo período, lo que refleja una mejora puntual en determinados segmentos y cierta apuesta a la renovación de equipos.
El comercio exterior también aportó señales positivas. Las exportaciones hacia Brasil crecieron 15,6% en términos mensuales, impulsadas principalmente por bienes primarios, productos agroindustriales y automotores.
Al mismo tiempo, la liquidación de divisas del complejo agroexportador registró un incremento del 17,9%, fortaleciendo el ingreso de dólares al país y dando algo de oxígeno al frente externo.
Los sectores que sostienen la actividad y los que siguen en caída
Según el análisis del CEU-UIA, los sectores que hoy sostienen el nivel de actividad son la refinación de petróleo, la molienda de oleaginosas y algunos segmentos de alimentos, bebidas y productos farmacéuticos.
La refinación de petróleo aparece favorecida por el desarrollo de Vaca Muerta, mientras que la molienda de oleaginosas se apoya en la cosecha agrícola y en la dinámica del complejo agroexportador.
En el extremo opuesto, la UIA advirtió que los bienes durables y semidurables, como la línea blanca y la industria automotriz, siguen fuertemente afectados por la caída del consumo interno.
A ello se suma la delicada situación del sector textil, de confecciones y del calzado, que enfrenta un escenario complejo por la menor demanda y el incremento de las importaciones, factores que presionan sobre la producción local.
Para la entidad fabril, la combinación de estos elementos mantiene a la industria en una etapa de estancamiento, sin una recuperación generalizada que permita revertir la tendencia negativa del primer semestre. El desafío, advierten, es transformar las señales puntuales de mejora en un rebote sostenido del conjunto del entramado productivo.


