En el marco de la Exposición Rural, la Sociedad Rural Argentina (SRA) reunió a referentes del sistema financiero y de la sostenibilidad para debatir cómo facilitar el acceso a financiamiento a productores que avanzan hacia prácticas más amigables con el ambiente.
Ante la presencia de autoridades de The Nature Conservancy (TNC), el director de la SRA, Andrés Costamagna, agradeció el trabajo “colaborativo y desinteresado” entre ambas instituciones, destacando el valor de las alianzas público-privadas.
En ese contexto, se remarcó que, ante un mercado que demanda sostenibilidad y trazabilidad, el acceso a financiamiento directo para el productor es una condición central de la estrategia del Sello de Triple Impacto de la SRA.
De este modo, la entidad rural busca transformar el diálogo en acciones concretas, garantizando que los productores se sumen a estrategias en marcha y no a meros convenios formales sin impacto real.
“Lo ambiental dejó de ser un deseable para ser un imperativo”
“Somos unos convencidos de que la producción de alimentos de manera sostenible se puede lograr, y pensamos que en Argentina existe una base a partir de la cual construir esa transformación, que implica mayor calidad, ingresos y posicionamiento en el mundo”, señaló Denise Bussio, directora ejecutiva de TNC Argentina.
El primer panel del encuentro se enfocó en tendencias y oportunidades para producir conservando y, al mismo tiempo, acceder a financiamiento.
Allí, el secretario ejecutivo del Observatorio de Capital Natural y Finanzas para la Naturaleza y ex secretario de Cambio Climático de la Nación, Rodrigo Rodríguez Tornquist, advirtió que “lo ambiental dejó de ser un deseable para ser un imperativo”, y subrayó que hoy “las aseguradoras y bancos impulsan esta agenda que tiene implicancias a nivel de comercio e inversión”.
“La agenda ambiental está lejos de ser una limitante: es un habilitante para el comercio. Argentina es exportadora neta de servicios ecosistémicos. Tenemos innovación y somos líderes en prácticas regenerativas”, remarcó.
Sin embargo, en relación con el acuerdo UE-Mercosur, reconoció que todavía falta camino por recorrer para “cumplirlo, medirlo y reportarlo”.
Menos riesgo, mejor tasa y más plazo para productores sustentables
Por su parte, Diego Ivanier, líder de Finanzas para la Conservación de TNC Argentina y responsable del programa IFACC (Innovative Finance for the Amazon, Cerrado and Chaco), reflexionó sobre la necesidad de “difundir conocimiento” para que las entidades financieras puedan actualizar “sus herramientas de medición de riesgos”.
“Los productores que cumplen con prácticas sustentables incurren en menos riesgos, lo que amerita una tasa de interés más baja y un tiempo de repago más largo. Trabajamos para que los bancos diferencien las prácticas, las reconozcan y den créditos con mejores condiciones”, explicó.
En la misma línea, Cecilia Acuña, coordinadora del Protocolo de Finanzas Sostenibles de Argentina e integrante del equipo de Clima y Ambiente para Entidades Financieras de BID Invest, indicó que el “sistema financiero se tiene que preparar antes de lanzar productos”.
Frente a ese desafío, detalló que el Protocolo ofrece herramientas concretas a las entidades financieras para realizar esos estudios y ajustar su oferta.
“Tenemos guías sectoriales de agricultura, ganadería y energía. Además, una aplicación para monitorear deforestación, pasturas y ganadería sostenible. También una calculadora para que los bancos entiendan qué emisiones tienen sus clientes y los acompañen en su descarbonización. Apuntamos a que el análisis sea homogéneo y basado en evidencia”, detalló.
Para acercar opciones específicas de financiamiento para proyectos sostenibles, Antonella Di Santo, gerente de Sostenibilidad y secretaria del Directorio del Banco COINAG, presentó el portfolio de la entidad, que reúne líneas de crédito orientadas a acompañar diferentes tipos de proyectos.
“La transición es un proceso. Cada etapa tiene diferentes necesidades de inversión y financiamiento”, sostuvo.
A continuación, dio cuenta de un beneficio adicional para quienes ya cuentan con el Sello de Triple Impacto de la SRA. “El sello reconoce un compromiso de producir mejor y eso merece ser premiado”, señaló.
Casos concretos: del pastoreo en la estepa patagónica al Gran Chaco
En el segundo panel se presentaron dos iniciativas que TNC ya implementa en el país.
Elisa Carrión Narváez, líder de Bosques, Carbono y Cambio Climático de TNC Argentina, expuso el programa ESTEPPA, centrado en estrategias de pastoreo en la estepa patagónica, con el objetivo de difundir alternativas productivas que conserven esa ecorregión.
“Se colabora con actores locales, ya que una de las consignas es no tomar decisiones por encima del territorio sino con él”, explicó, y precisó que para financiar el programa se atraen fondos climáticos orientados a los mercados de carbono.
Luego, Andrés Sylvestre Begnis, líder de Sistemas Alimentarios Regenerativos de TNC Argentina, presentó el trabajo con sistemas ganaderos regenerativos en el Gran Chaco argentino.
Según describió, el foco está en la ganadería “porque es una actividad que tiene mucho margen de mejora”, tanto productiva como ambiental, lo que puede abrir nuevos mercados y más financiamiento.
La meta es ambiciosa: “transformar 5.000 establecimientos ganaderos, con un promedio de 2.000 hectáreas cada uno, hacia 2030”, planteó.
El rol del Sello de Triple Impacto de la SRA
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Camila Ajmat, líder del Área de Sostenibilidad de la Sociedad Rural Argentina, y Sol Herman, analista de Sostenibilidad y Financiamiento de la SRA, quienes reafirmaron el compromiso institucional con la consolidación del Sello de Triple Impacto.
Ambas destacaron que esta herramienta funciona como un sello de validación y diferenciación para los productores, clave para abrir nuevos mercados y mejorar las condiciones de financiamiento.
En esa dirección, la SRA busca que el Sello de Triple Impacto se convierta en un estándar de referencia para el sistema financiero y para los compradores internacionales, alineando la producción agropecuaria argentina con las crecientes exigencias ambientales y sociales del comercio global.


