Desde que la FIFA implementó la clasificación mundial en 1993, se mantiene un registro tan llamativo como inalterable: ninguna selección consiguió consagrarse campeona del mundo ocupando el primer puesto del ranking.
La racha comenzó en Estados Unidos 1994, cuando Alemania arribó a la Copa del Mundo como líder de la tabla, pero el título terminó en manos de Brasil. Desde entonces, ningún número uno logró transformar esa condición en una consagración mundial.
El desafío del bicampeonato mundial
En paralelo, aparece otro obstáculo histórico aún más difícil de superar: el bicampeonato del mundo lleva 64 años sin conseguirse. Retener la corona de la FIFA de forma consecutiva es una hazaña sumamente esquiva que solo dos países alcanzaron en toda la historia.
La primera selección en lograrlo fue Italia, que se consagró en 1934 y 1938, en los albores de la competencia. Décadas más tarde, la histórica generación brasileña encabezada por Pelé repitió la gesta al conquistar los Mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962.
Desde entonces, ningún campeón vigente pudo defender exitosamente la corona. Cada seleccionado que llegó al torneo como monarca del mundo fracasó en su intento de repetir el título de forma inmediata, alimentando con el paso de los años lo que se conoce como la “maldición del campeón defensor”.


