El fenómeno del aura farming en la política argentina dejó de ser una anécdota de redes para convertirse en insumo directo de campaña. Y el espacio que volvió a capitalizar primero esa tendencia fue, otra vez, La Libertad Avanza.
Esta vez, quien decidió subirse sin disimulo fue Ramón “El Nene” Vera, diputado bonaerense de LLA, que publicó en sus redes sociales un video protagonizado por él mismo y acompañado por una invitación bastante particular.
“¿Quién está para una competencia de famear aura?”, escribió el legislador —con “famear” en lugar de “farmear”— junto a las imágenes.
El diputado que se anotó al juego del aura
El video muestra a Vera en diferentes momentos de su actividad política y legislativa, con una edición pensada precisamente bajo los códigos de la tendencia: distintos planos, caminatas, gestos y escenas que buscan transmitir presencia, seguridad y, siguiendo la jerga de Internet, sumar algunos puntos de “aura”.
Hasta ahí podría tratarse simplemente de otro político intentando entender cómo funcionan las redes sociales en 2026. Lo llamativo es que el propio diputado decidió ponerle nombre al juego y abrir la competencia pública por ver quién “famea” más.
Quien está para una competencia de famear aura ? pic.twitter.com/4WfRgzTSqs
— Ramon Vera (@_RamonVera) August 21, 2026
Qué es “farmear aura” y por qué seduce a los políticos
Para quienes todavía lograron mantenerse al margen de esta nueva jerga de Internet, “farmear aura” consiste, básicamente, en hacer algo que aumente simbólicamente el nivel de carisma, presencia o “mística” de una persona.
El término toma prestada la lógica de los videojuegos, donde “farmear” significa repetir determinadas acciones para acumular puntos, experiencia o recursos. Trasladado al universo de las redes sociales, el recurso que se intenta acumular es intangible: el “aura”.
Una entrada triunfal, una mirada a cámara, una caminata exageradamente segura o una acción aparentemente espontánea pero estéticamente perfecta pueden servir para sumar puntos en esa escala informal de carisma digital.
Y también existe el efecto contrario. Una situación incómoda, un intento fallido por parecer canchero o un momento vergonzoso pueden significar una contundente “pérdida de aura”.
El fenómeno creció tanto que Argentina incluso tuvo competencias dedicadas exclusivamente a eso. En Mar del Plata se realizó un torneo en el que participantes debían enfrentarse realizando distintas performances mientras un jurado determinaba quién conseguía acumular más aura.
Era cuestión de tiempo hasta que la política quisiera jugar, y el desembarco del trend en los despachos oficiales terminó siendo apenas un paso más en esa lógica.
Cuando el aura pesa más que la gestión
Vera no es el primer dirigente argentino que parece haber entendido el potencial político de la tendencia, pero su decisión de convocar abiertamente a una “competencia” expone el giro lúdico con el que parte de la dirigencia mira hoy su propio rol.
Horacio Rodríguez Larreta también comenzó a experimentar con este tipo de contenidos en redes sociales, incorporando videos y situaciones alejadas de la comunicación política tradicional y mucho más cercanas a los códigos con los que se expresan las generaciones más jóvenes.
No es casual. TikTok, Instagram y X obligaron a los políticos a abandonar parcialmente el viejo manual de campaña. Ya no alcanza con subir una foto recorriendo un barrio, estrechando manos o sentado detrás de un escritorio con cara de preocupación, ahora la consigna es entretener.
Los dirigentes bailan, hacen trends, participan de memes, muestran aspectos de su vida cotidiana y adoptan palabras que hasta hace unos meses prácticamente no existían fuera de determinados rincones de Internet. El “aura” se suma así a un arsenal de recursos donde la estética muchas veces desplaza al contenido.
La pregunta incómoda detrás del meme
El video de Vera, sin embargo, habilita una pregunta menos divertida que la competencia que propone.
¿Hasta dónde resulta razonable que quienes ocupan cargos públicos conviertan su actividad política en una competencia permanente por atención en las redes sociales?
Porque Ramón Vera no es solamente un creador de contenido intentando conseguir reproducciones. Es diputado de la provincia de Buenos Aires y, como tal, integra uno de los poderes encargados de discutir leyes y buscar respuestas para una provincia que acumula problemas de enorme magnitud.
Inseguridad, pobreza, deterioro de la infraestructura, educación, salud y una situación económica compleja forman parte de las preocupaciones cotidianas de millones de bonaerenses, que difícilmente midan el desempeño legislativo en función de cuántos puntos de aura acumula un video.
Nada impide, por supuesto, que un legislador haga un video divertido o participe de una tendencia. Las redes también son una herramienta de comunicación política y comprender sus códigos puede servir para acercarse a públicos que nunca mirarían un discurso de veinte minutos en el recinto.
El problema aparece cuando la construcción del personaje amenaza con ocupar más espacio que aquello que el personaje fue elegido para hacer. Si la agenda se define por lo que garpa en el algoritmo y no por lo que duele en la calle, el “farming” de aura empieza a chocar de frente con la idea misma de representación.
Competir por algo más que aura
La política argentina parece haber entendido perfectamente que para sobrevivir en las redes necesita adaptarse al lenguaje de Internet. Memes, videos cortos, tendencias y ahora “aura” forman parte de una batalla cada vez más intensa por captar algunos segundos de atención, incluso desde bancas legislativas.
Vera directamente decidió convertirlo en competencia, como si la principal contienda del momento pasara por quién acumula más carisma en cámara y no por quién logra transformar la realidad fuera de ella.
Quizás la pregunta sea otra: si los políticos están tan interesados en competir, ¿por qué no hacerlo para ver quién resuelve más problemas? Eso también podría dar bastante aura, aunque no siempre deje tantos likes.
-1000 de aura ☠️ https://t.co/Dcq3YZNeJ6
— Larreta (@horaciorlarreta) August 15, 2026


