La inflación de junio fue de 1,9% respecto de mayo, según informó el INDEC, y se ubicó por debajo del 2,1% registrado en mayo, perforando la barrera del 2% por primera vez desde agosto del año pasado.
De este modo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó el registro más bajo en 10 meses, desde el 1,9% de agosto, y acumuló tres meses consecutivos de desaceleración tras el pico de 3,4% de marzo.
En el primer semestre del año, la variación acumulada del IPC fue de 16,8%, mientras que la inflación interanual alcanzó el 33,5%, apenas por encima del 33,2% de mayo.
El dato mensual también quedó levemente por debajo de la suba del 2% que esperaba el mercado. El Relevamiento de Expectativas de Mercado proyectó para julio el mismo guarismo y una variación de 1,8% en agosto.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la inflación de junio fue “la más baja en 10 meses”, mientras que el presidente Javier Milei elogió al funcionario en su cuenta de X y escribió: “VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO”, en alusión al apodo del titular del Palacio de Hacienda.
Desinflación tras los shocks de comienzos de año
La desaceleración de los precios se da luego de un período de fuerte tensión. En junio del año pasado la inflación se había acelerado en medio del recalentamiento del dólar y un apretón monetario.
Durante 10 meses consecutivos el IPC se mantuvo en alza hasta que en abril comenzó a desacelerarse y marcó un 2,6%, tendencia que se consolidó en mayo y junio.
Según los analistas, la baja de junio refleja la pérdida de fuerza de los shocks que impulsaron los precios en los primeros meses del año, como la suba de la carne, que en marzo había trepado casi 8%.
El economista Fernando Marull señaló: “Esperaba una inflación del 1,9% en junio y 1,8% en julio. El principal motivo fue la variación del 1,3% de alimentos, dejó de subir la carne”, remarcó.
En esa línea, los datos del INDEC muestran que, si bien la carne picada común subió 2,1% en junio, la paleta tuvo un incremento de apenas 0,6%, muy por debajo del promedio, mientras que el cuadril registró una variación de -0,5%; la nalga, de -0,9%; y el asado, de -1,8%.
Por su parte, el presidente de Analytica, Ricardo Delgado, destacó que el IPC “logró quebrar la barrera simbólica del 2%” gracias al menor ritmo de suba de alimentos y bebidas.
Inflación núcleo, bienes y servicios
A nivel de categorías, la inflación núcleo mostró la mayor desaceleración. Este indicador, que mide la tendencia estructural excluyendo precios regulados y estacionales, pasó del 1,9% en mayo al 1,6% en junio.
En tanto, los precios estacionales y regulados se mantuvieron prácticamente sin cambios, lo que contribuyó al resultado general.
La consultora LCG advirtió que en junio los servicios volvieron a ampliar la brecha con los bienes: anotaron una suba de 2,9% mensual frente al 1,4% de los bienes.
“Mientras que la inflación de bienes sigue desacelerando, la inflación de servicios sube”, señaló la firma. Y agregó: “Seguimos pensando que esta brecha podría dificultar la desaceleración futura en tanto los márgenes de los sectores de bienes intenten recomponerse, especialmente si siguen más de cerca la evolución del tipo de cambio”, advirtió.
De acuerdo con sus estimaciones, si el INDEC hubiera publicado el nuevo índice previsto con mayor peso de los servicios, la inflación habría sido de 2,3% en junio y de 18,4% en el primer semestre.
Qué pasó con cada rubro del IPC
Por divisiones, la menor variación mensual se registró en prendas de vestir y calzado, con 0,4%. Le siguieron comunicación, con 0,9%, y alimentos y bebidas no alcohólicas, con 1,3%.
Este último rubro fue determinante para la desaceleración general, luego de haber anotado una suba del 2,5% en mayo.
En el otro extremo, la división con mayor variación mensual fue recreación y cultura, con 4,2%, seguida por vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,3%, y salud, con 2,9%, impulsada por aumentos en transporte público, electricidad y prepagas.
La otra división que se ubicó por encima de la inflación general fue bebidas alcohólicas y tabaco, con una suba de 3,1%.
Diferencias regionales y el caso de la Ciudad de Buenos Aires
A nivel regional, la región pampeana registró un IPC de 2%, mientras que el Noreste (NEA) y el Gran Buenos Aires (GBA) igualaron el 1,9% del promedio nacional.
Por debajo de ese nivel se ubicaron el Noroeste (NOA), con 1,7%, y la Patagonia y Cuyo, ambas con una variación de 1,6%.
En la Ciudad de Buenos Aires, en tanto, el IPC porteño fue de 1,8% en junio, el índice mensual más bajo en lo que va del año, favorecido por bajas en los precios de frutas, vestimenta y turismo.
El debate sobre la desinflación y el tipo de cambio
La dinámica de los precios también reabrió el debate sobre la velocidad de la desinflación. En marzo, Javier Milei había estimado que la inflación sería “cero” en agosto, pero desde mayo dejó de fijar un plazo concreto.
Para Ricardo Delgado, “el Gobierno abandonó la idea de ir a una inflación cero de manera drástica, es una buena señal de realismo, de aceptación de lo que muchos veníamos diciendo, que la desinflación exige paciencia”, analizó.
Otros economistas vinculan la baja de la inflación con un posible enfriamiento de la actividad. El titular de Equilibra, Martín Rapetti, sostuvo que “la inflación subyacente cayó a 2%. Es una medida más estable que la inflación núcleo”, y remarcó: “Pese a su persistencia, llama la atención una caída tan pronunciada, especialmente en un mes en el que subió el dólar. ¿Será un anticipo de que se enfrió la actividad?”, se preguntó.
En junio, el tipo de cambio oficial aumentó 4,9%, por encima de la inflación, y cerró el mes en $ 1.483 por dólar.
De cara a los próximos meses, los economistas no prevén una desaceleración marcada en julio y esperan un porcentaje similar al de junio, entre otros motivos porque podría haber cierto traslado a precios de la suba del dólar.


