La industria del cuero quedó en el centro de la escena como uno de los sectores más golpeados por la recesión, con datos que confirman una retracción superior al 24% en el volumen de producción durante el primer semestre de 2026 frente a los niveles previos a la gestión actual, en un contexto de utilización de capacidad instalada históricamente baja.
En ese marco, el secretario general del Sindicato de Empleados, Capataces y Encargados de la Industria del Cuero, Marcelo Cappiello, trazó un diagnóstico demoledor sobre la realidad del sector al afirmar que “este modelo económico es un modelo para desindustrializar” y acusar al Gobierno de buscar “la eliminación casi total de la industria nacional”.
Para el titular del gremio, la recesión fabril no es un efecto secundario del ajuste, sino un rumbo elegido: según planteó, la contracción industrial es el eje central del esquema económico que impulsa la Casa Rosada, con impacto directo sobre plantas de procesamiento, curtiembres y talleres de confección de todo el país.
Cuestionamientos al Gabinete y caída del empleo registrado
Al profundizar su análisis sobre la orientación económica del Gobierno, Cappiello apuntó de manera directa contra el ministro de Economía y el presidente de la Nación, al marcar que existe una “falta de sensibilidad social hacia la clase trabajadora” en las decisiones oficiales.
En ese sentido, recordó declaraciones recientes de funcionarios del Poder Ejecutivo y las tomó como síntesis del rumbo oficial: “Caputo trató a todo aquel que piensa en la industria nacional de tarado. Si el presidente justifica la usura, dice que existe la destrucción creativa de los puestos de trabajo, te queda claro que a este gobierno no le interesa nada lo que le pasa al pueblo argentino”, apuntó.
El impacto del programa económico se refleja con crudeza en el mercado laboral de las economías regionales y los cordones industriales bonaerenses, donde se perdieron 26.851 puestos de trabajo registrados entre diciembre de 2023 y mediados de 2026 dentro del conglomerado que reúne a la industria textil, la confección, el cuero y el calzado.
Ese derrumbe del empleo formal se produce en un escenario en el que cerca del 47,6% de las empresas manufactureras del país declara atravesar serias dificultades financieras para afrontar el pago de salarios, impuestos, proveedores y tarifas de servicios públicos, lo que agrava la incertidumbre sobre la continuidad de miles de puestos de trabajo.
Críticas a los empresarios y el avance de la informalidad
Al evaluar el escenario político abierto tras las elecciones presidenciales de 2023, el titular del Sindicato del Cuero definió aquel veredicto de las urnas como “un golpe feroz para toda la sociedad argentina” y sostuvo que “el movimiento obrero no es extraño a eso”, al admitir que la base sindical también fue atravesada por ese clima.
En esa línea, cargó con dureza contra las cúpulas empresarias que acompañan las políticas de apertura de importaciones y ajuste fiscal, al denunciar la falta de apoyo a un proyecto productivo propio: “Es parte del antiperonismo visceral que tienen los sectores empresarios; ganan plata con el peronismo y cuando ganan plata votan a quien les destruye la industria”, criticó.
Finalmente, Cappiello fijó la postura del gremio frente a las transformaciones del mapa laboral argentino y el avance del trabajo precarizado tras la reforma laboral, al remarcar que la situación más crítica la padecen quienes se desempeñan en la informalidad, bajo monotributo, de forma independiente o en plataformas de aplicaciones fuera de los convenios colectivos.
De cara a ese universo de trabajadores sin cobertura plena, el dirigente sindical sostuvo que “el gran desafío es cómo integrar a ese sector que no está sindicalizado” e instó al movimiento obrero a construir nuevas herramientas de representación y organización para un mercado de trabajo cada vez más fragmentado.


