La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) cuestionó con dureza el nuevo pedido salarial de los sindicatos aceiteros y advirtió que el conflicto “ya no es salarial, es político” y está afectando a una actividad estratégica para la generación de exportaciones, divisas y movimiento en toda la cadena agroindustrial.
Según la entidad, el reclamo gremial supera la evolución de la inflación, el dólar y el precio de la soja, en un contexto en el que la molienda de soja cayó 9% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo período de 2025.
Salarios aceiteros frente al resto del empleo formal
Para dimensionar el reclamo, CIARA planteó que primero hay que observar cómo se ubican los sueldos del sector frente al resto del empleo privado registrado.
Mientras el salario promedio del empleo privado formal ronda los $1,4 millones, la cámara destacó que la categoría inicial aceitera parte de los $2,34 millones.
Esa diferencia implica que el salario de ingreso aceitero se ubica un 67% por encima del promedio privado formal. Y en las categorías superiores, la brecha llega hasta el 117%, alcanzando en mayo de 2026 los $4,9 millones el salario promedio ponderado del sector.
Para la entidad, estos números muestran que el punto de partida de la negociación no es comparable con el de otras actividades del empleo formal.
Evolución frente a inflación, dólar y soja
En su análisis, CIARA detalló que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 el salario aceitero aumentó 361%.
En el mismo período, el Índice de Precios al Consumidor subió 299%, el dólar avanzó 304% y la soja medida en pesos creció 179%, por lo que los sueldos del sector se ubicaron por encima de todos esos indicadores.
A su vez, desde la cámara señalaron que “mientras los salarios crecieron por encima de esos indicadores, la industria trabajó menos”, en referencia a la caída de la molienda.
En esa línea, recordaron que en el primer trimestre de 2026 la molienda acumulada de soja cayó 9% frente al mismo período de 2025, lo que refleja una menor utilización de la capacidad instalada.
Además, desde enero de 2026 el salario aceitero aumentó 13,5%, por encima de la inflación acumulada del período, que fue de 12,3%.
Según CIARA, ese incremento implicó un anticipo promedio de $600.000 por trabajador para cubrir toda la inflación del primer semestre.
El impacto del nuevo reclamo salarial
En este contexto, la cámara empresaria cuestionó el nuevo pedido salarial de los sindicatos, que reclaman un aumento del 20%.
Para CIARA, esa pretensión equivale a proyectar una inflación anual del 34,6%, en un escenario en el que la soja en pesos cayó 9% entre enero y mayo de 2026.
La entidad también remarcó que cada jornada de paro tiene un efecto directo sobre los ingresos de los propios trabajadores, con una pérdida estimada de $160.000 por día para cada empleado.
Sin embargo, advirtió que la paralización de la actividad no solo afecta a los asalariados aceiteros, sino que también implica “menos venta de productores, menos viajes de camiones, menos exportaciones, menor ingreso de divisas y menor actividad en toda la cadena agroindustrial”.
Un conflicto que, según CIARA, ya es político
En ese marco, la cámara sostuvo que el conflicto dejó de ser exclusivamente salarial y lo leyó en clave política.
“Por eso, este conflicto ya no es salarial, es político, contra la política económica y termina afectando a una actividad estratégica para el país”, afirmó la entidad.
Frente a ese escenario, CIARA propuso actualizar los salarios sobre la base del Índice de Precios al Consumidor que se publica todos los meses, de modo que ningún salario real pierda contra la inflación pero sin desengancharse de la evolución de la economía.
“La Argentina necesita trabajo formal, industria trabajando y reglas que permitan sostener producción, exportaciones y empleo”, planteó la cámara empresaria.
Y advirtió que “paralizar una actividad estratégica no fortalece al país, lo debilita”, al insistir en que la prolongación del conflicto golpea a toda la agroindustria.




