A diferencia de las compañías energéticas que proyectan inversiones en Vaca Muerta y en la minería, existe un amplio contingente productivo que no logra hacer frente a sus obligaciones. En este contexto, más de 57.000 empresas están en mora con bancos debido a la asfixia que provocan el parate del consumo y el achicamiento de los márgenes de ganancia.
A pesar de la desaceleración de los precios, la fragilidad crediticia, el desplome fabril y el constante rebote de cheques sin fondos mantienen bajo extrema tensión a la cadena de pagos. Para estas unidades productivas de los sectores más castigados, el escenario ingresó formalmente en una fase crítica.
El último informe del Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (Índice SERF) elaborado por Fidelitas reveló que el indicador descendió a 38,3 puntos en agosto, marcando una baja de 6,9 puntos frente a los 45,2 puntos registrados en julio. Este retroceso desplazó al ecosistema corporativo directo a la zona de “Riesgo Elevado”.
La brecha entre la macroeconomía y el mercado interno
La parálisis responde a la distancia que existe entre las variables macro y la realidad cotidiana: si bien la inflación mensual marcó 1,7% y el comercio exterior muestra signos positivos, la debilidad de la demanda doméstica impide una recuperación generalizada.
El reporte privado remarcó que el nivel general de endeudamiento vía crédito bancario continúa bajo, pero la mora se mantiene en niveles alarmantes, situando al Índice de Riesgo Crediticio en apenas 17,8 puntos.
Cifras récord de morosidad y cheques rechazados
En la actualidad, exactamente 57.045 empresas operan en situación irregular ante las entidades financieras, lo que representa casi el 12% del total de firmas activas del país.
Entre enero y julio, el volumen de mora acumuló una suba del 18,7%, mientras que el salto en los impagos trepó al 56,5% en la comparación interanual.
Los rubros de Servicios y Comercio concentran de manera conjunta el 71,9% de los compromisos impagos. No obstante, los incrementos interanuales más pronunciados se detectaron en Comercio con un 78%, la Industria Manufacturera con un 76,3% y el Agro con un 65,6%.
Al rojo financiero se añade la parálisis en la cadena de pagos: los cheques rechazados se mantienen en 80.000 mensuales, igualando en apenas ocho meses todo el volumen registrado a lo largo del año previo. Al demorarse en saldar facturas, las firmas trasladan de inmediato el ahogo financiero hacia proveedores sanos.
Deterioro productivo y asfixia crediticia
Detrás de estos números negativos subyace un fuerte freno en la actividad. La producción industrial cayó 4,9% interanual en julio, acumulando una merma del 2,6% en lo que va del año y una contracción de 5,0% respecto a junio.
El saldo negativo afectó a 12 de las 16 divisiones manufactureras relevadas, golpeando con especial fuerza a los sectores de bienes durables y de capital.
El costo del dinero termina por dinamitar las cuentas operativas: el spread entre la tasa efectiva anual de préstamos (88,86%) y depósitos (23,40%) alcanzó una brecha de 65,46 puntos porcentuales. Cuando la cobranza se retrasa, financiar stocks y salarios destruye por completo la caja de las empresas.
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