El deterioro del consumo interno ya golpea de lleno a una de las marcas más emblemáticas del país: Havanna cerró el segundo trimestre de 2026 con una pérdida neta de $747 millones, según los estados contables presentados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).
El contraste con el mismo período de 2025 es brutal: hace un año la compañía había registrado una ganancia de $1.044 millones, en un contexto muy distinto al actual.
En apenas doce meses, el resultado pasó de positivo a negativo, en un escenario marcado por la retracción de la demanda y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.
El dato adquiere además una dimensión política incómoda: seis meses después de que el dueño de Havanna, Damián Pozzoli, elogiara públicamente al gobierno de Javier Milei, la compañía enfrenta un escenario adverso en el mercado interno.
Menos ventas reales y caída del poder de compra
De acuerdo con el balance presentado ante la CNV, las ventas totales de Havanna alcanzaron los $32.288 millones entre abril y junio, lo que implica una caída real del 9,7% interanual, medida a valores constantes de junio de 2026.
La propia empresa admite en sus estados contables el impacto de una menor demanda y explica que adoptó una estrategia comercial defensiva: evitar trasladar completamente a los precios el incremento de sus costos.
El objetivo declarado fue preservar los niveles de consumo, pero esa decisión redujo los márgenes disponibles para absorber el aumento de costos en un contexto donde la cantidad comercializada no alcanzó para compensar el deterioro de los ingresos reales.
El resultado fue contundente y resume la crisis del consumo interno para la firma: el segundo trimestre terminó con una pérdida de $747 millones, frente a los $1.044 millones de ganancia obtenidos un año atrás.
El corazón del negocio también se enfría
El principal negocio de Havanna está concentrado en la categoría que reúne alfajores, galletitas y Havannets, productos que representan una parte central de la facturación de la compañía.
Durante el segundo trimestre de 2026, la empresa comercializó 944.635 kilos de estos productos, frente a los 974.454 kilos vendidos entre abril y junio de 2025.
La caída en volumen fue del 3,1% interanual, un retroceso que golpea directamente al segmento más emblemático de la marca.
También se redujo la facturación real de esta categoría clave: pasó de $22.781 millones en el segundo trimestre de 2025 a $21.673 millones en el mismo período de 2026, siempre expresados en moneda constante de junio de este año.
El dato no es menor, porque no se trata de una línea marginal: en el ejercicio 2025, los alfajores, galletitas y Havannets representaron más de dos tercios de la facturación de Havanna, con un volumen anual de 4,91 millones de kilos.
Por lo tanto, la retracción registrada durante el segundo trimestre impacta de lleno en el segmento que sostiene una parte sustancial de los ingresos de la empresa.
Un semestre con matices, pero sin alivio pleno
El resultado acumulado de los primeros seis meses del año permite, sin embargo, matizar parcialmente el panorama que deja el segundo trimestre.
Entre enero y junio, Havanna comercializó 2,528 millones de kilos de alfajores, galletitas y Havannets, frente a los 2,40 millones registrados durante el mismo período de 2025.
Esto implica que, en el acumulado semestral, el volumen vendido aumentó 5,2%, un dato que muestra que la empresa logró colocar más unidades en el mercado.
Pero el mayor volumen no se tradujo en una mejora de los ingresos: la facturación acumulada de la compañía se ubicó en $87.198 millones, con una caída real del 3,4% interanual.
En la misma línea, la ganancia neta del primer semestre fue de $7.841 millones, un 15,8% inferior a la registrada durante los primeros seis meses de 2025.
El contraste deja al desnudo una de las principales tensiones que atraviesan hoy las empresas de consumo masivo: vender más unidades no garantiza ganar más dinero cuando los precios no acompañan la evolución de los costos y del poder adquisitivo.
Pascuas, exportaciones y la apuesta a la segunda mitad del año
Havanna también apeló a factores estacionales para explicar parte de la comparación negativa del segundo trimestre.
Uno de ellos fue el calendario de Pascuas: en 2026 la campaña comercial quedó concentrada íntegramente en el primer trimestre, mientras que en 2025 una parte de esa actividad había quedado comprendida dentro del segundo trimestre.
La empresa además puso el foco en las exportaciones como posible amortiguador de la crisis del consumo interno y señaló que espera concretar una parte significativa de sus envíos al exterior durante la segunda mitad del año, particularmente en el tercer y cuarto trimestre.
La evolución de esos mercados externos será clave para determinar si Havanna consigue compensar en los próximos meses la caída registrada en el mercado interno, donde el ajuste del bolsillo se siente cada vez más.
La estrategia de precios que no cubre los costos
Uno de los puntos centrales del balance está vinculado con la política de precios adoptada por la compañía en este contexto de crisis del consumo interno.
Havanna sostuvo que decidió no trasladar completamente la inflación a los precios, con el objetivo de preservar el consumo y evitar una caída aún mayor en las cantidades vendidas.
La estrategia puede ayudar a sostener el volumen de unidades comercializadas en un escenario de consumidores con menor capacidad de compra, pero al mismo tiempo genera una fuerte presión sobre los márgenes cuando los costos aumentan y las ventas no alcanzan para compensarlos.
Ese dilema quedó expuesto con crudeza durante el segundo trimestre: la empresa registró una menor facturación real, una caída en el volumen de su principal categoría y, finalmente, una pérdida neta de $747 millones.
El balance presentado ante la CNV ofrece así una nueva fotografía del impacto que la retracción del consumo está teniendo sobre empresas fuertemente dependientes del mercado interno. Aunque el acumulado semestral todavía muestra algunos indicadores positivos en volumen, el deterioro de los ingresos y del resultado final exhibe las dificultades que atraviesa Havanna en el escenario económico de la era Milei.


