La crisis de Supermercados Toledo dio este miércoles un respiro parcial a sus 1.800 trabajadores, tras un acuerdo con el sector gremial para cancelar el 60% de los salarios de julio que la firma adeudaba desde comienzos de mes.
De acuerdo con el acta firmada al mediodía, la empresa se comprometió a abonar el resto de los haberes este viernes 14, lo que llevó a los sindicatos a aceptar el levantamiento de las medidas de fuerza y a retomar la actividad habitual en todas las plantas y locales comerciales.
El entendimiento quedó plasmado en una audiencia realizada en la Delegación Regional Mar del Plata del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, con la participación de representantes de la compañía y de las organizaciones sindicales que nuclean al personal.
En el documento, la parte empresaria dejó asentado: “propone el pago del saldo total de lo adeudado a la totalidad de los trabajadores (60% de los haberes del mes de julio, que al día de la fecha se encuentra impagos) el día viernes 14 del corriente mes y solicita que se levanten todas las medidas de manera inmediata y se retome la actividad habitual en todos los establecimientos”, según consta en el acta.
Seguidamente, se incorporó la respuesta gremial: “La parte sindical, a pesar de la extemporaneidad de los pagos de haberes, acepta la propuesta en salvaguarda de la paz social y las fuentes de trabajo y se compromete a retomar las tareas en la totalidad de los establecimientos tras la firma de este acta”, se dejó por escrito.
El acuerdo permitió desactivar, al menos por ahora, el conflicto que se había extendido en los últimos días en la cadena de Supermercados Toledo, pero no despeja la incertidumbre sobre la delicada situación financiera de la firma ni sobre el futuro de los 1.800 puestos de trabajo directos que genera.
Una cadena grande, con números en rojo
El grupo Toledo está integrado por cinco divisiones de negocios: los supermercados; una planta de panificados; una planta de elaboración de chacinados; una planta procesadora de aves y otra faenadora de cerdos. En ese entramado se distribuyen los 1.800 trabajadores, de los cuales 1.400 pertenecen al gremio de Comercio, mientras que el resto está afiliado a Camioneros, Uatre y Maestranza.
En el rubro supermercados, la empresa opera 24 grandes locales en Mar del Plata y 15 pequeñas tiendas bajo la marca Mini Toledo. Además, posee una sucursal en Pinamar, Coronel Vidal, Santa Clara, Miramar, Tres Arroyos, Necochea y Balcarce, consolidando una fuerte presencia regional.
Tras la firma del acta, el principal reclamo salarial que había motorizado las asambleas quedó encauzado con un compromiso concreto de pago. La compañía había abonado inicialmente el 40% de los salarios de julio, mientras que el 60% restante permanecía impago, una situación que se viene repitiendo desde hace tres meses y que incluso alcanzó al medio aguinaldo, que la firma intentó pagar en tres cuotas, aunque finalmente lo hizo en dos.
“Venimos arrastrando inconvenientes en la empresa desde hace mucho tiempo, pero desde la muerte de Antonio Toledo, el histórico dueño, comenzamos a tener grandes desencuentros con la actual conducción (dirige ahora la empresa Bernabé Toledo, uno de los hijos del fundador)”, explicó el secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y zona Atlántica (Secza), Guillermo Bianchi.
El dirigente detalló que a partir de ese cambio de conducción comenzaron los atrasos en los haberes: “Daban un pago parcial el 4° día hábil del mes y generalmente a las 48 horas pagaban el resto. Entonces empezamos a tener algunos conflictos por esta modalidad, ya que creíamos era un modo de sembrar el camino para pagar los salarios en cuotas”, dijo Bianchi al describir la mecánica que encendió las alarmas gremiales.
Desde la compañía, en tanto, el CEO evitó hacer declaraciones públicas sobre el conflicto, pese a los intentos de consulta.
Una mesa semanal para seguir la crisis
El acuerdo alcanzado en el Ministerio de Trabajo bonaerense no se limita al pago del salario de julio. Las partes también resolvieron conformar una mesa de trabajo semanal, que funcionará en la sede local del organismo y estará integrada por representantes de los sindicatos y de la máxima estructura de Supermercados Toledo.
La propuesta surgió durante la audiencia a partir de una iniciativa del secretario general adjunto del Sindicato de Choferes de Camiones de Mar del Plata, Juan Carlos Vargas, y fue aceptada por la representación empresaria, que avaló la creación de ese ámbito de seguimiento.
El objetivo central será sostener el diálogo sobre la situación económica de la empresa y los distintos reclamos planteados por las organizaciones sindicales. En paralelo, el Ministerio de Trabajo resolvió mantener las actuaciones en reserva durante 30 días para verificar el cumplimiento efectivo de lo acordado en la audiencia.
En el acta también quedó establecido que, a pedido de las organizaciones sindicales, Toledo no aplicará medidas disciplinarias ni económicas contra los trabajadores que participaron de las asambleas y medidas de fuerza realizadas en los distintos establecimientos.
Denuncias por amenazas y cierres intempestivos
Durante la audiencia aparecieron además otros reclamos vinculados con el funcionamiento cotidiano de la cadena. La representación del Secza ratificó sus planteos y señaló la existencia de una situación de violencia y amenazas que, según denunció, involucra a personal jerárquico en distintos puntos de la empresa.
En particular, un funcionario del Ministerio de Trabajo informó sobre tres notas incorporadas al expediente por el Secza y firmadas por trabajadores de Toledo, en las que se denunciaron supuestas amenazas y agresiones físicas por parte del encargado de la planta de Panificados, hechos que ahora quedaron bajo análisis oficial.
La compañía, por su parte, manifestó que no tenía conocimiento de las situaciones denunciadas y rechazó cualquier conducta de amenazas o amedrentamiento por parte de sus mandos jerárquicos, tomando distancia de las acusaciones gremiales.
Otro de los puntos planteados fue el cierre intempestivo de persianas en distintos locales. El sindicato señaló que la empresa decidió bajar las persianas cuando los trabajadores se encontraban cumpliendo sus horarios habituales, lo que sumó tensión al clima interno.
Empleos bajo la lupa y venta de activos
La situación de Supermercados Toledo puso bajo la lupa la continuidad de las fuentes laborales. Desde el gremio remarcaron que en los últimos meses no hubo despidos masivos, aunque admitieron que la empresa no reemplazó a quienes se jubilaron o renunciaron, lo que alimenta la preocupación por una posible reestructuración.
En ese marco, se especula con una eventual reestructuración de pasivos de la firma. De hecho, durante la audiencia los representantes de la empresa reconocieron haber tenido que “vender un activo” para poder afrontar el 60% de los salarios adeudados, según relató Bianchi, un dato que expone la fragilidad financiera del grupo.
Por ahora, el acuerdo alcanzado en el Ministerio de Trabajo permite evitar una escalada del conflicto: los trabajadores retomarán sus tareas y la empresa deberá afrontar este viernes el pago comprometido, bajo la mirada atenta de los sindicatos.
A partir de allí, la evolución del caso quedará bajo seguimiento de la mesa de trabajo semanal que integrarán los gremios y los representantes de la compañía, mientras el Ministerio mantendrá abiertas las actuaciones durante los próximos 30 días para verificar que se cumpla cada punto del acta.
En una lectura más amplia del contexto, Bianchi advirtió sobre el impacto del modelo económico actual en el empleo: “En la Argentina, todos los empleos están en riesgo porque es un modelo expulsivo. Lo que sucede acá es que además de haber un componente de dirigencia empresarial, hay una crisis importante de consumo. Los supermercados están en problemas. Son superficies muy importantes y la gente hoy hace las compras necesarias. Antes, las plantas industriales subsidiaban los locales comerciales en algunos momentos y viceversa, en otros. Pero hoy ambas están en crisis”, señaló el dirigente sindical, sintetizando la preocupación que rodea al sector.


