La Comisión Europea cumplirá este jueves su advertencia y bloqueará de forma definitiva la importación de carne brasileña y derivados de origen animal. La medida responde al incumplimiento de normativas comunitarias que prohíben el uso de antibióticos destinados a acelerar el crecimiento del ganado.
El proceso sancionatorio comenzó en mayo, momento en que el brazo ejecutivo de la Unión Europea excluyó a Brasil de la nómina de países autorizados. La determinación se dio a menos de dos semanas de la aplicación provisional del acuerdo con el Mercosur, en un contexto de fuerte presión política interna.
En aquel momento, el bloque otorgó un plazo de tres meses para que el gobierno brasileño adecuara sus esquemas sanitarios, pero las autoridades no lograron garantizar la trazabilidad requerida en su producción ganadera.
Frente al reclamo, la diplomacia brasileña en Bruselas había manifestado recibir la decisión con sorpresa. En un comunicado oficial, remarcaron que se trabajaba para “revertir esta decisión, volver a la lista de países autorizados y garantizar el flujo de ventas de estos productos al mercado europeo”, sostuvieron.
Asimismo, desde el gobierno del país vecino aseguraron contar con un “sistema sanitario sólido y de calidad reconocida internacionalmente”, afirmaron. Sin embargo, los cuestionamientos persistieron luego de que la Asociación de Granjeros Irlandeses denunciara que en 2025 se constató la venta de antibióticos sin fiscalización en cuatro estados de esa nación.
El impacto en el acuerdo comercial
Tras expirar los plazos legales, la restricción alcanza a los sectores bovino, equino, avícola, huevos y acuicultura, quedando todos sus derivados excluidos del mercado comunitario.
Desde Bruselas remarcan que la sanción no constituye una barrera proteccionista, sino la aplicación estricta de regulaciones que prohíben promotores de crecimiento antimicrobianos. Si bien no se asume que toda la mercadería contenga estas sustancias, el país exportador no acreditó mecanismos para impedir su ingreso a Europa.
En el caso del sector avícola y la miel, los envíos podrían reactivarse tras finalizar una auditoría en curso, pero para la carne bovina el proceso demandará plazos considerablemente más extensos.
Millonario impacto económico
El volumen comercial involucrado es significativo. En 2025, el gigante sudamericano fue el segundo proveedor de carne vacuna hacia la Unión Europea, con operaciones por más de 92.000 toneladas valuadas en más de 713 millones de euros.
Pese a que se dictaron normativas para prohibir ciertos aditivos, para el organismo regulador esto resulta insuficiente hasta tanto no se comprueben efectos prácticos en el sistema de trazabilidad. En contraste, socios del bloque regional como Argentina, Paraguay y Uruguay continúan plenamente habilitados para comercializar con la comunidad europea.
La postura firme responde también a la necesidad de brindar garantías ante parlamentos y sectores agrícolas de países como Francia o Polonia, de cara a la votación definitiva del tratado en el Parlamento Europeo. Desde la sede comunitaria concluyeron señalando que la resistencia antimicrobiana representa “una de las mayores amenazas de salud pública de nuestro tiempo”, advirtieron.


