En plena cuenta regresiva hacia la final del Mundial del 19 de julio en Nueva Jersey, las tres centrales obreras (CGT y las dos CTA) resolvieron que retomarán sus protestas contra el Gobierno el lunes 22 de julio, con una marcha junto a jubilados frente al Congreso.
Será la primera medida concreta del plan de acción escalonado, conocido como “paro a la francesa”, aunque por ahora no habrá huelgas sectoriales ni paros generales, sino únicamente movilizaciones.
Plan de lucha escalonado y sin paro general a la vista
Semanas atrás circuló la versión de que la Confederación General del Trabajo (CGT) avanzaría con un “paro a la francesa”, es decir, una serie de protestas escalonadas con paros y marchas. Sin embargo, por el momento las conducciones sindicales sólo definieron marchas y acciones de calle.
Tras la movilización del 22 de julio, las tres centrales y los movimientos sociales nucleados en la UTEP se sumarán a la tradicional procesión de San Cayetano del 7 de agosto, y luego participarán de la próxima convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, aún sin fecha confirmada.
Además, acordaron confluir en la Semana Social convocada por la Comisión Episcopal para los días 4, 5 y 6 de septiembre en la ciudad de Córdoba, instancia que consideran clave para visibilizar reclamos laborales y sociales ante la Iglesia y la dirigencia política.
En este contexto, el paro general sigue siendo un horizonte lejano dentro de la estrategia sindical, que por ahora prioriza la presión callejera y la negociación política.
Quiénes participaron y qué reclamos plantean
Las próximas movilizaciones fueron definidas en una reunión en la histórica sede de la CGT, en Azopardo 802, donde se puso formalmente en marcha la mesa de organización del plan de lucha anunciado semanas atrás.
Del encuentro participaron dirigentes de peso de las tres centrales obreras, entre ellos los triunviros Jorge Sola (vidrios) y Octavio Argüello (camioneros), y por las CTA Hugo “Cachorro” Godoy (ATE) y Roberto Baradel (CTERA).
Godoy definió las medidas como “un plan de lucha conjunto para enfrentar las políticas de entrega del Gobierno nacional”, remarcó tras la reunión. Otros referentes sindicales hablaron de la necesidad de paliar los “efectos dañinos del plan económico”, como el endeudamiento creciente de las familias trabajadoras.
En la misma línea, Jorge Sola subrayó que también marcharán en defensa de los sectores productivos afectados por las políticas nacionales, apuntando a la caída de la actividad y al deterioro del empleo.
Vínculo con la Iglesia y una posible visita del Papa
En paralelo al calendario de protestas, las centrales obreras buscan fortalecer su reclamo aprovechando la posible visita del papa León XIV a la Argentina. Aunque no existe confirmación oficial, en el comunicado sindical se da por probable que el viaje pueda concretarse en noviembre de este año.
Más allá de que la visita se confirme o no, las conducciones de la CGT y las CTA mantienen una buena relación con la Iglesia Católica, con la que comparten una mirada crítica sobre la situación social del país.
En ese marco, la participación en la Semana Social de septiembre organizada por la Comisión Episcopal aparece como un punto de encuentro clave. No se descarta que, si el Sumo Pontífice pisa suelo argentino, las centrales intenten un encuentro directo para exponerle el cuadro social y laboral.
La incógnita, en ese caso, será si el Papa aceptará recibir a los dirigentes sindicales y exponerse a posibles fricciones con el presidente Javier Milei, escenario que ya se analiza en los pasillos gremiales y eclesiásticos.


