El presidente Javier Milei encabezó una reunión de gabinete en la Casa Rosada para alinear posturas en dos ejes centrales: el reclamo de soberanía y la marcha del programa financiero. Durante el encuentro, Javier Milei ratificó la ofensiva por Malvinas y pidió a sus ministros no dejarse psicopatear con la economía, ordenando el esquema político previo al debate legislativo.
La cuestión de las islas ocupó un tramo central del temario tras el reciente cambio de postura oficial. El Poder Ejecutivo repasó los primeros avances diplomáticos y ratificó la decisión de profundizar el rumbo adoptado en el plano internacional.
El canciller Pablo Quirno expuso el estado de situación tras las denuncias penales impulsadas por el Gobierno, apuntando directamente contra las empresas vinculadas con actividades no autorizadas en las islas. La presentación sirvió de antesala para el inminente tratamiento de la problemática en el Congreso de la Nación.
Durante la cumbre, los funcionarios ultimaron los detalles del proyecto de ley que ingresará por la Cámara de Diputados. La iniciativa busca endurecer las sanciones contra las firmas operativas en el archipiélago.
El texto ya había sido analizado en la mesa política con la participación del ministro de Defensa, Carlos Presti. En esas conversaciones, los representantes del PRO anticiparon su predisposición a acompañar las iniciativas oficiales.
La agenda incluyó el balance de la recorrida que Quirno y Presti realizaron por Tierra del Fuego, donde supervisaron las obras de la Base Naval Integrada y el Polo Logístico. La visita formó parte del plan para reforzar la presencia argentina en un territorio decisivo para la proyección sobre el Atlántico Sur.
En los despachos oficiales sostienen que la zona será clave para el comercio internacional en los próximos años. Por este motivo, buscan encarar la disputa no solo como un reclamo histórico, sino como una cuestión vinculada con los intereses estratégicos de la Argentina.
Firmeza en el rumbo financiero
En el capítulo económico, Milei instruyó a sus colaboradores para blindar el plan de gobierno ante eventuales presiones. En ese sentido, les reclamó “no dejarse psicopatear por el statu quo”, advirtió. Y lanzó: “Al populismo no se le gana con populismo”.
La definición funcionó como un mensaje interno para evitar concesiones sectoriales. Ante el gabinete, el mandatario remarcó que se deben sostener las políticas aplicadas hasta ahora sin alterar la disciplina fiscal.
En ese marco, los ministros evaluaron los índices de inflación, salarios y actividad comercial. La conclusión del equipo técnico fue que la desaceleración de precios y la mejora del salario real permitirán reactivar el consumo.
La postura oficial cobra relevancia frente a la discusión del Presupuesto en el parlamento, donde el oficialismo deberá conseguir los votos necesarios para aprobar las metas fiscales proyectadas.
Para coordinar esa tarea, el jefe de Estado convocó a una reunión posterior con legisladores de La Libertad Avanza para alinear a la tropa oficialista frente a la agenda parlamentaria.
Del cónclave ministerial formaron parte también el titular de Diputados, Martín Menem, y la senadora Patricia Bullrich, marcando la impronta legislativa que requerirá el tratamiento de estos proyectos.


