En un encendido tramo de su exposición durante el Council of the Americas,, el presidente Javier Milei asoció la baja natalidad en Argentina con las dificultades para el crecimiento económico y lanzó una dura crítica al aborto legal. “Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes”, sentenció al cuestionar de manera abierta el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.
Al desarrollar su mirada sobre la población y el mercado de trabajo, el jefe de Estado enlazó ambos planos con el funcionamiento del capital. Planteó que, como el país no alcanza una tasa de crecimiento de la población suficiente, esa dinámica termina afectando tanto la expansión de la economía como el sistema previsional.
Instantes después, profundizó el argumento con una secuencia de definiciones tajantes. “Hoy Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permite la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento. Y ni les cuento en términos de sistema previsional”. La frase volvió a colocar al Presidente en confrontación directa con el movimiento feminista y la ley de aborto legal.
Defensa del rumbo económico en medio de la crisis social
En un extenso discurso en el que repasó su modelo económico, el mandatario admitió que el frente social sigue golpeado, pero ratificó su hoja de ruta. “Falta un montón”, reconoció, aunque insistió en que el rumbo general de su gestión es el correcto.
Antes de avanzar sobre el tema poblacional, Milei reiteró cuál es, según él, el corazón de su programa. “Mi mandato fue bajar la inflación y hacer crecer la economía. Bueno, digo, yo voy a cumplir con mi mandato”, enfatizó, al respaldar el esquema de ajuste y desregulación que impulsa.
En ese marco, reconoció que la situación actual dista de ser la deseada, pero trazó un contraste entre presente y futuro. “¿Falta? Sí, claro que falta un montón. La foto sigue siendo horrible, pero la película es la mejor de la historia argentina”, aseguró ante el aplauso del auditorio, al que buscó convencer de que el sacrificio tendrá recompensa.
Aun con ese reconocimiento, el mandatario libertario describió el presente social como un cuadro todavía duro, aunque inscripto en una trayectoria que, a su juicio, es ascendente. Su planteo volvió a poner el acento en la idea de soportar un presente áspero a cambio de un futuro de prosperidad.
Inflación, comparaciones y críticas a gobiernos anteriores
En un discurso que se extendió por 58 minutos, Milei se detuvo en una larga serie de cifras, empezando por la inflación y contrastándola con las gestiones previas. “Nosotros la recibimos en 211,4% y está viajando al 31,5%; es decir, bajamos 85% de la inflación”, afirmó, al exhibir el indicador como principal credencial de su administración.
En ese repaso incluyó una crítica a Mauricio Macri, algo llamativo en pleno debate sobre un posible acuerdo electoral entre PRO y La Libertad Avanza. “La inflación con la que asumió Cristina Kirchner fue del 8,5% y entregó 26,9%; es decir, la aceleró en un 216,5%. En el caso de Mauricio Macri, la recibió en 26,9% y la entregó en 53,8%, es decir, la duplicó. Y la inflación con la que asumió Alberto Fernández: 53,8% y la entregó 211%, es decir que la incrementó en un 292,9%”, enumeró, para remarcar que, según su visión, todas las administraciones anteriores terminaron empeorando el problema.
También se detuvo en la evolución de los precios mayoristas. “Recuerden que cuando nosotros llegamos, en diciembre la inflación mayorista fue del 54%. Y la de julio arrancó con cero, siendo 0,8%”. Con esos datos intentó reforzar la idea de un freno brusco al proceso inflacionario.
El Presidente recordó además que había prometido realizar un nuevo recital cuando el índice de inflación comenzara con cero y contó que parte de su equipo ya le marcó que el número llegó a ese umbral. La anécdota buscó poner una nota festiva a un indicador que sigue siendo motivo de discusión entre economistas.
Actividad económica y el “ajuste más grande de la historia”
En materia de actividad, Milei sostuvo que la economía ya muestra una mejora frente al arrastre previo, pese al impacto recesivo del ajuste. “Cuando tomamos el EMAE desestacionalizado, en diciembre del 23 y miramos qué pasó en el 24, crecimos 6% a pesar de haber hecho el ajuste más grande de la historia de la humanidad”, proclamó, llevando al extremo la magnitud del esfuerzo fiscal.
Luego añadió otra referencia para defender el desempeño general. “Argentina creció el 4%. Es decir, en los dos primeros años acumulamos una expansión de más de diez puntos porcentuales”. Con esa síntesis, buscó contrarrestar los cuestionamientos por la caída del consumo y el cierre de comercios.
En ese mismo repaso, el Presidente vinculó el ajuste fiscal con una supuesta mejora social y financiera. “Llegamos con un déficit consolidado de 15 puntos del PBI. Hicimos un ajuste de 15 puntos del PBI, le devolvimos a los argentinos 15 puntos del PBI”. La ecuación fue presentada como si la poda del gasto estatal se tradujera de manera directa en beneficios para la población.
Después enumeró otros indicadores para reforzar su relato de recuperación. “Bajamos impuestos por tres, con lo cual le devolvimos a los argentinos USD 100 mil millones. Sacamos de más de 14 millones de personas de la pobreza”. Las magnitudes mencionadas volvieron a disparar el debate sobre la consistencia de las cifras oficiales y las consultoras privadas.
El mandatario cerró esa serie con datos sobre indigencia y pobreza infantil. “La indigencia pasó del 20% al 6% y la pobreza infantil del 70% al 42%”. La envergadura del descenso que describió contrasta con los relevamientos de organizaciones sociales y universidades.
También afirmó que la relación deuda-producto cayó tras el ordenamiento de las cuentas públicas. “Si limpio el efecto de deuda intrasector público, pasar de 100% del PBI a menos del 40%. La contracara es que el riesgo país de niveles de 3.000 cuando nosotros llegamos, hoy está entre los 450 y los 500 puntos”. De este modo, buscó mostrar que el ajuste redundó en una mejora perceptible en los indicadores financieros.
Cierres de empresas, desempleo y acusaciones de “deshonestidad intelectual”
En la parte final, Milei salió al cruce de uno de los argumentos más repetidos contra su modelo: que la apertura y la desregulación destruyen empresas. Reconoció el fenómeno, pero lo reinterpretó a su favor. “Es cierto que desaparecen empresas, sí, pero desaparecen empresas de una sola persona. Y aparecen empresas que contratan de repente diez personas”, afirmó el Presidente, al sostener que el saldo neto del reordenamiento es positivo en términos de empleo.
Para Milei, el enfoque de quienes solo contabilizan cierres es “deshonesto intelectualmente”. Argumentó que la fotografía completa exige mirar en simultáneo las firmas que abren y las que cierran, y no solo una mitad del fenómeno. De ese modo, acusó a sus críticos de tergiversar la realidad económica.
Como respaldo, ofreció un indicador clásico del mercado laboral. “Si fuera tan así que son todas las que cierran y no abre ninguna, tendría que estar volando el desempleo y el desempleo no está volando. Está en 7,8%”, señaló, usando la tasa oficial como prueba de que, según su lectura, no existe una destrucción masiva de puestos de trabajo.
Sumó un segundo argumento sobre la composición del empleo. Advirtió que analizar solo el trabajo registrado es otra forma de distorsionar el diagnóstico, porque el sector informal representa el 50% del mercado laboral y, aseguró, registra una suba salarial de más del 40%. “Solamente mirar esos dos sectores ustedes saben que es deshonesto intelectualmente”, insistió. La frase volvió a apuntar contra economistas y dirigentes opositores que cuestionan el impacto social del ajuste.
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