Mientras el Gobierno nacional promete transparencia y orden macroeconómico, los funcionarios del Banco Central sospechados de haber colaborado en maniobras irregulares con el dólar oficial continúan desempeñándose normalmente en la entidad, pese a estar bajo investigación judicial. Se trata de cinco inspectores cuyos domicilios fueron allanados a fines de diciembre, señalados en una causa que investiga operaciones ilegales para comprar divisas al tipo de cambio oficial y revenderlas en el mercado paralelo.
Desde el propio Banco Central se limitaron a señalar que “la Justicia no informó todavía al BCRA sobre alguna irregularidad detectada”, y aseguraron que “las actuaciones de todos los funcionarios siempre están bajo revisión”, una respuesta burocrática que, en los hechos, funciona como excusa para no tomar ninguna medida concreta.
Según reveló el periodista Martín Angulo en una nota publicada por Clarín, la causa se apoya en un audio aportado por un expolicía arrepentido, en el que aparece una conversación entre Romina García, inspectora de Supervisión de Entidades No Financieras del BCRA, y Elías Piccirilo, financista conocido como el “rey del blue” y exmarido de Jesica Cirio. En ese diálogo, la funcionaria desliza una frase que compromete a la conducción del organismo: “Había gente arriba toda entongada, ¿entendés?”.
Piccirilo pasó de trabajar en el rubro inmobiliario con Remax hasta 2019 a convertirse en una figura central del mercado informal de divisas. En marzo de 2025 terminó detenido por armar un operativo ilegal contra su socio Francisco Hauque, aunque también es investigado por negocios con el dólar durante el cepo y presuntos vínculos espurios con empleados del Central.
La jueza federal María Servini de Cubría ordenó en diciembre 60 allanamientos en financieras, bancos y casas de cambio, en el marco de una investigación por compras de US$ 1.400 millones entre enero y octubre de 2023, durante el gobierno de Alberto Fernández. En paralelo, el juez Sebastián Casanello dispuso otros seis operativos que incluyeron domicilios de inspectores y la propia sede del Banco Central.
La principal sospecha judicial es que los funcionarios habrían facilitado a Piccirilo el acceso a dólares oficiales a través de sus empresas, sin respaldo legal, mediante el conocido “rulo” cambiario: comprar dólares al precio oficial y venderlos luego en el mercado blue, aprovechando las distorsiones del cepo.
La investigación también apunta a una habilitación sin límites para que las casas de cambio compraran dólares a los bancos, bajo el argumento de abastecer ventas minoristas. Mientras los ciudadanos tenían topes de US$ 100 en efectivo y US$ 200 en cuenta por mes, las financieras podían acumular divisas sin restricciones reales.
Los funcionarios bajo la lupa pertenecen al área de Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias, algunos con más de 20 años de antigüedad, encargados de controlar, fiscalizar y sancionar irregularidades. Además de García, figuran Diego Volcic, Analía Jaime, Fabián Violante y María Valeria Fernández, todos bajo la órbita del entonces superintendente Claudio Golonbeck, hombre cercano al ex presidente del BCRA Miguel Pesce.
En el audio que integra la causa, García insiste en que las irregularidades fueron denunciadas internamente: “Todos los de arriba lo sabían y no hicieron nada”, afirma, reforzando la hipótesis de complicidades internas que el Gobierno actual parece preferir no revisar.
La causa se originó tras un operativo ilegal ocurrido el 18 de enero de 2025, cuando Piccirilo intentó incriminar a Hauque con ayuda de Carlos Sebastián Smith, un policía federal retirado que declaró como arrepentido. Smith aseguró que Piccirilo presionaba a funcionarios del Banco Central para operar con total libertad, y afirmó que Hauque “tenía adornados” a varios directivos del organismo.
Mientras tanto, el Banco Central sigue funcionando como si nada hubiera pasado, y el Gobierno nacional, que promete terminar con los privilegios de la “casta”, mantiene en sus cargos a funcionarios sospechados de haber lucrado con el cepo y el dólar oficial.




