Especialistas de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Concordia realizaron un relevamiento territorial tras la tormenta severa del 18 de julio de 2026, que provocó daños de magnitud en infraestructura rural y urbana, además de un fuerte impacto en los sistemas productivos del noreste entrerriano.
El informe técnico precisó que, aunque las ráfagas registradas fueron equivalentes a un tornado categoría EF1 en la escala Fujita Mejorada, por su extensión y tipo de daños el fenómeno no correspondió a un tornado, sino a un Sistema Convectivo de Mesoescala impulsado por intensas corrientes descendentes de aire.
Un evento meteorológico extraordinario en Entre Ríos
En la madrugada del 18 de julio de 2026, una tormenta severa —técnicamente un Sistema Convectivo de Mesoescala (SCM)— se desarrolló sobre la provincia de Entre Ríos con ráfagas de viento de gran intensidad.
El fenómeno se originó en el centro-norte de Santa Fe y avanzó en dirección este-sur-este a unos 70 km/h, alcanzando su punto crítico en la zona de Concordia entre las 3:00 y las 3:30.
Según el reporte, el evento estuvo precedido por temperaturas inusualmente elevadas para la época y el ingreso de aire cálido y húmedo, con una máxima de 31,2 °C registrada el 17 de julio.
El documento de INTA explica que un SCM es un complejo organizado de tormentas individuales que se unen para formar un sistema unificado a gran escala. A diferencia de una tormenta aislada —que suele durar entre 30 y 60 minutos y abarcar entre 10 y 20 kilómetros—, un SCM puede extenderse por cientos de kilómetros (más de 100 km en al menos una dirección) y persistir durante varias horas o incluso días.
Asimismo, se detalla que los vientos extraordinariamente fuertes en un SCM no se generan por rotación, como en un tornado, sino por corrientes descendentes aceleradas y diferencias de presión dentro del sistema.
Ráfagas extremas y lluvias desparejas
Entre los principales datos registrados, el informe destaca que en el área al norte de Villa Zorraquín (Concordia) se alcanzó un pico máximo de 173,3 km/h en las ráfagas de viento.
En tanto, en el Aeropuerto de Salto (Uruguay) se midieron ráfagas de 128,9 km/h, lo que confirma la intensidad regional del fenómeno.
En cuanto a las precipitaciones, la lluvia se presentó de forma dispersa, aunque más abundante hacia el norte de la provincia. Se registraron 69,8 mm en San Jaime, 26 mm en Concordia y 22 mm en Federal.
Unas 50 mil hectáreas afectadas en Concordia y Federación
A partir de los recorridos de campo realizados entre el 20 y el 22 de julio por especialistas de INTA Concordia, se delimitó un área afectada de 50.000 hectáreas en los departamentos Concordia y Federación.
El territorio relevado comprende una franja de 48 km de longitud por 25 km de ancho, donde se constataron más de 50 puntos con daños significativos en distintos sectores productivos.
Sectores productivos más dañados
En el sector forestal se verificaron daños en lotes de distintas edades y especies, así como en cortinas rompeviento también de diversa composición y antigüedad.
En fruticultura se registraron afectaciones en lotes cítricos, estructuras de viveros, sistemas de conducción y mallas antigranizo. Además, se vieron comprometidas plantaciones de arándanos, frambuesas y zarzamoras.
Respecto de la infraestructura de producción, el relevamiento dio cuenta de daños en invernáculos de producciones hortícolas, ornamentales, forestales y frutales, con estructuras seriamente comprometidas.
En el rubro instalaciones e industria, el informe menciona afectaciones en infraestructura en general, con la destrucción total de una planta de empaque y daños de consideración en al menos un aserradero.
Un fenómeno sin antecedentes recientes y con impacto económico abierto
El documento elaborado por los profesionales de INTA subraya que, si bien la velocidad de los vientos se equipara a la de un tornado categoría EF1, la extensión espacio-temporal del evento y la dispersión de los daños confirman que se trató de un Sistema Convectivo de Mesoescala y no de un tornado.
Según el organismo, se trata de un evento sin antecedentes recientes en la zona por su magnitud y nivel de daños, tanto en el entramado productivo como en la infraestructura asociada.
Finalmente, el informe advierte que la evaluación económica y el seguimiento de las consecuencias requerirán un análisis caso por caso, debido a la gran variabilidad de situaciones entre cada establecimiento productivo alcanzado por la tormenta.


