La Media Maratón de Buenos Aires 2026 tuvo a Ignacio Erario como gran protagonista argentino, en una jornada multitudinaria con más de 31.000 corredores que colmaron el circuito porteño desde Palermo.
El mendocino firmó una actuación consagratoria sobre los 21 kilómetros al cruzar la meta como el primer representante argentino de la clasificación general, en una mañana que quedará grabada en la memoria del atletismo nacional.
Con un andar sólido de principio a fin, el atleta detuvo el cronómetro por debajo de la hora y un minuto, ratificando su enorme presente y consolidándose como la referencia absoluta del atletismo de elite en el país.
Tras cruzar la llegada con los brazos en alto en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, Erario no ocultó su satisfacción: “Estoy contento de haber bajado de la hora uno. Ya con eso me consagro como atleta internacional”.
Buenos Aires 21K I Ignacio Erario fue el primer argentino en llegar a la meta en la media maratón: "Estoy contento de haber bajado de la hora uno. Ya con eso me consagro como atleta internacional". https://t.co/2JLP7R4gg0 pic.twitter.com/GnjEqP6zaC
— TN – Todo Noticias (@todonoticias) August 23, 2026
Récord mundial en una carrera histórica
La competencia masculina de la jornada ofreció además un nivel histórico en el plano internacional: el etíope Yomif Kejelcha se quedó con el primer puesto tras completar el recorrido en apenas 56 minutos y 50 segundos, estableciendo un imponente récord mundial para la distancia.
Un circuito porteño a la altura de la elite
La media maratón más importante de la región largó puntual a las 8.00 desde la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Dorrego, con la organización de la Fundación Ñandú y la fiscalización de la Confederación Argentina de Atletismo y la Federación Atlética Metropolitana, reafirmándose como una fecha clave del calendario internacional.
El trazado renovado atravesó algunos de los puntos más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires, desplegándose por los barrios de Palermo, Recoleta, Retiro, Monserrat y el Microcentro, en un recorrido pensado para mostrar la postal urbana porteña a corredores de todo el mundo.
Esa geografía obligó a montar un importante operativo de tránsito, con cortes totales y parciales en las principales arterias para garantizar el avance seguro y ordenado de la marea de corredores que copó la ciudad.
A lo largo de los 21,097 kilómetros, los atletas de elite y miles de aficionados se midieron en un circuito plano y veloz, diseñado especialmente para favorecer grandes registros técnicos y marcas personales.
La combinación entre organización, clima propicio y nivel de los competidores internacionales terminó transformando a la capital argentina en el escenario de una jornada sin precedentes para el running global.


