A 40 años de la sentencia histórica, la Corte Suprema realizó un acto en el salón de los Pasos Perdidos del Palacio de Justicia para homenajear a los jueces que llevaron adelante el Juicio a las Juntas Militares, proceso que en 1985 condenó por crímenes de lesa humanidad a los principales jerarcas de la última dictadura (1976-1983). “Gracias eternas”, expresó durante su discurso el presidente del Máximo Tribunal, Horacio Rosatti.
Junto a Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, y ante unas 300 personas, Rosatti reconoció a León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma, Jorge Valerga Aráoz, y a los fallecidos Andrés D’Alessio y Jorge Torlasco, representados por sus familiares.
El titular de la Corte destacó: “Por haber sostenido las instituciones republicanas cuando flaqueaban; por haber sostenido los pilares de la democracia; por habernos enseñado que los jueces independientes pueden combatir al mal por caminos civilizados… gracias eternas”.
En su mensaje, Rosatti remarcó que hasta 1983 el país había transitado de un gobierno antidemocrático a uno democrático “sin rendir cuentas”, un proceso que definió como una “amnesia autoinfligida” generadora de impunidad. Sostuvo que ese círculo se quebró por impulso del entonces presidente Ricardo Alfonsín.
Agregó que los jueces homenajeados, los fiscales y el personal de la Cámara demostraron que el proceso “no fue ni impunidad ni venganza, sino un auténtico juicio público”.
Rosatti subrayó que el caso argentino es “ejemplar” porque los delitos juzgados ya estaban previstos en el Código Penal: “No hubo invención de tipificación de ilícitos ad hoc”. También remarcó que no se crearon tribunales especiales, que se respetó la garantía de juez natural y que el procedimiento se ajustó a la ley: “El juicio fue público, hubo control de la prueba, igualdad de oportunidades y asistencia técnica”, afirmó.
Tras recibir la distinción, Gil Lavedra recordó que el proceso “no fue una tarea fácil”, pero que existía la “firme convicción de que el horror del pasado necesitaba un juicio justo”. Destacó que el reconocimiento tiene un “sentido especial” al provenir del máximo tribunal del país.
Arslanian dijo estar “francamente emocionado”, Ledesma confesó que ni en sus sueños más “descabellados” imaginó recibir un homenaje por haber integrado el tribunal del “juicio más importante que tuvo el país”, y Valerga Aráoz sostuvo que con la sentencia se dio una “respuesta nacional e internacional”.




