La oposición de centroizquierda triunfó en las elecciones legislativas en Suecia al alcanzar el 49,5 % de los votos y asegurarse 176 diputados frente a 173, luego de completarse el escrutinio final de la Autoridad Electoral.
A los pocos minutos de oficializarse el resultado, el primer ministro conservador Ulf Kristersson presentó formalmente su renuncia al cargo.
El conteo de las papeletas del exterior y los votos anticipados no modificó la distribución general de escaños entre los bloques parlamentarios, luego de procesarse los 6.312 distritos electorales del país.
La única variación registrada fue que el Partido Socialdemócrata cedió una banca que quedó en manos de su aliado, el Partido de Izquierda.
En términos globales, la brecha entre ambos espacios fue de algo más de 50.000 votos, en el marco de una participación ciudadana que trepó al 84,5 %.
El Partido Socialdemócrata se impuso individualmente con el 28 %, marcando su registro más bajo en casi un siglo, escoltado por el Partido Conservador con el 19,8 % y el espacio ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), que retrocedió al tercer lugar.
El escenario hacia la conformación del nuevo gobierno
Frente a este escenario, la referente socialdemócrata Magdalena Andersson deberá negociar la investidura sorteando las tensiones internas entre el Partido de Izquierda y el Partido de Centro.
Tras oficializar su salida, el mandatario saliente fijó su postura de manera pública: “Ahora es el presidente del Parlamento el que tiene que dirigir los siguientes pasos hacia la formación de un nuevo gobierno. Para que el trabajo pueda comenzar de forma inmediata solicito ser destituido como primer ministro”, comunicó Ulf Kristersson.
El recuento definitivo abarcó los 6.312 distritos regulares sumados a 314 circunscripciones especiales destinadas a concentrar los sufragios observados y del exterior.
En los comicios legislativos de 2022, este tramo del escrutinio había sumado más de 227.000 papeletas que otorgaron un escaño extra a los conservadores sin alterar la correlación de fuerzas general.
Históricamente, estos votos complementarios rara vez modificaron tendencias en Suecia, con la recordada excepción de 1979, cuando el histórico dirigente Olof Palme perdió los comicios tras revertirse una diferencia inicial de 8.500 votos.


