“Mientras ustedes dividen, nosotros unimos” fue el eje del mensaje con el que Gianni Infantino defendió el Mundial 2026, a una semana de la finalización de la Copa del Mundo que se disputó en Estados Unidos, México y Canadá con la participación histórica de 48 selecciones y que coronó campeona a España.
En un extenso texto publicado por la FIFA, el presidente del organismo apuntó contra los cuestionamientos y las teorías conspirativas sobre el torneo. “A aquellos que, detrás de sus plumas y papeles, detrás de sus pantallas, difunden odio y rumores falsos, quiero decirles que mientras ustedes están sentados atrás, nosotros en la FIFA estamos en primera línea organizando, trabajando duro y ofreciendo el mejor espectáculo del mundo”, escribió.
Seguridad total y récord de público
Infantino destacó que durante el Mundial no se registraron episodios graves. “No experimentamos violencia, ni incidentes, 100% de seguridad, ¡solo alegría y felicidad!”, remarcó.
Y amplió con cifras oficiales: “Siete millones de personas de más de 200 países disfrutaron del torneo en 16 ciudades y estadios fantásticos: cero incidentes, cero hostilidad, cero violencia, solo alegría, emociones, felicidad, unidad y compañerismo. Todos estuvieron a salvo, seguros y felices”, subrayó.
Mensaje a los críticos y defensa de los arbitrajes
El dirigente dedicó buena parte del texto a responder a quienes cuestionaron la organización, el clima político y el desempeño arbitral del certamen. “Lamento que, cegados por el odio y las críticas, se lo hayan perdido todo”, lanzó, en referencia a quienes se enfocaron en los aspectos negativos del torneo.
En ese marco, se refirió a las polémicas por las decisiones de los jueces y al caso del delantero estadounidense Folarin Balogun, a quien se le retiró una tarjeta roja antes del cruce de octavos de final frente a Bélgica. “Las decisiones arbitrales ‘discutibles’ o las sanciones disciplinarias ‘extrañas’, como por ejemplo las tarjetas rojas o amarillas potencialmente erróneas o las decisiones posteriores de no sancionar a los jugadores en determinadas situaciones, son habituales y ampliamente aceptadas en algunas de las ligas más importantes del mundo. Resulta curioso que los mismos países que emplean estas prácticas sean los que las critican”, cuestionó.
“Mientras ustedes dividen, nosotros unimos”
Infantino insistió en contraponer el trabajo de la FIFA con las críticas mediáticas. “Mientras ustedes se esconden, nosotros recorremos las calles de Canadá, México y Estados Unidos, hablando con los aficionados, interactuando con la gente y garantizando la seguridad de todos”, afirmó.
Y sintetizó su postura con la frase que eligió como bandera del balance del torneo: “Mientras ustedes dividen, nosotros unimos. La gente se reunió en familias, como aficionados, como uno solo”, sostuvo.
El presidente de la FIFA también puso el foco en el impacto global del evento. “Miles de millones de personas en todo el mundo vieron la Copa Mundial de la FIFA desde casa, compartiendo momentos de amor por el fútbol con amigos y familiares, momentos llenos de alegría, emociones, felicidad, unidad y unión”, describió.
El rol de los países anfitriones y los voluntarios
Infantino agradeció especialmente a los tres organizadores. “Todo esto fue posible gracias a los gobiernos de los tres países anfitriones y sus tremendas contribuciones, gracias a la FIFA y su fantástico equipo que trabaja para ustedes, gracias a los países anfitriones y a toda su gente, a las fuerzas policiales y su increíble compromiso, y a los voluntarios, ¡oh, los voluntarios!, esas personas increíbles que vinieron de todo el mundo para formar parte del mayor evento del planeta”, enumeró.
Según su balance, “cada ciudad estaba repleta de aficionados de todo el mundo”. Y volvió a marcar la grieta que percibe con los sectores críticos: “Mientras ellos celebraban, tú te dedicabas a sembrar el odio. Nuestro mundo necesita amor, no odio; tolerancia, no división; celebración, no luto”, planteó.
Fútbol, política y conflictos internacionales
Infantino reivindicó el papel del torneo como puente entre países enfrentados. “Mientras ustedes propagaban el odio, nosotros trabajábamos incansablemente para unir a dos países en guerra. Irán entró a Estados Unidos sin incidentes ni conflictos”, destacó.
Y relató un momento que, según él, simbolizó ese espíritu. “Cuando el equipo iraní comenzó a jugar, todos los cánticos en su contra se convirtieron en una sola canción. Los aficionados se convirtieron en el país, se convirtieron en el equipo y apoyaron a la selección iraní. Este es el poder del fútbol. El equipo iraní recibió visas para entrar porque el fútbol se trata de paz. No se trata de política. El fútbol se trata de unidad, no de división. El fútbol es más grande que el odio y la discriminación”, argumentó.
El presidente de la FIFA también mencionó a los seleccionados de países con graves crisis sanitarias o sociales. “Se concedieron visados a países que afrontaban graves problemas sanitarios u otros desafíos. Sus equipos compitiendo y sus aficionados animando llenaron de esperanza a millones de personas en sus países de origen y, aunque solo fuera por un instante que perduraría para siempre, de alegría y orgullo”, señaló.
En ese punto, cuestionó el enfoque de algunos análisis. “Mencionaste a las pocas personas a las que se les denegó la visa y pasaste por alto a los millones a los que se les aprobó, procedentes de todas partes del mundo. Porque el fútbol une al mundo, y quedó demostrado de forma contundente este verano”, remarcó.
Haití, las pequeñas naciones y la igualdad
Infantino citó el caso de Haití como ejemplo del alcance del torneo. “Cuando el fútbol dio a conocer Haití al mundo, un país que muchos no pueden o prefieren no visitar, tal vez sea el momento de dejar a un lado las plumas y los teclados y mostrar respeto a los equipos que jugaron con pasión, que compitieron con ahínco, a los países que contribuyeron, a los aficionados que viajaron y a los niños de todas partes que sueñan en grande. Tal vez sea el momento de demostrar nuestro cariño”, pidió.
También reivindicó el papel de las selecciones de menor peso histórico. “Esta Copa Mundial de la FIFA celebró la humanidad en su máxima expresión. Vimos a equipos de naciones pequeñas competir con orgullo en los partidos más prestigiosos. Demostraron confianza, profesionalismo y llenaron de orgullo a sus países. Y lo más importante, nos dieron esperanza; la esperanza de que cualquiera puede formar parte del mundo, de triunfar en el fútbol, sin importar su origen. Todos somos iguales: aficionados, jugadores y simplemente seres humanos”, sostuvo.
Llamado a la reflexión y cierre emotivo
Sobre el final del texto, Infantino volvió a dirigirse a quienes lo critican. “A aquellos que dedican su tiempo y energía a odiarnos, les pido que se tomen un momento para reflexionar, meditar, rezar o ver un partido de fútbol y observar atentamente los rostros, los ojos, las emociones. Porque solo nuestro deporte rey puede ofrecer un espectáculo tan extraordinario, un espectáculo donde todos se unen y se reconectan como seres humanos”, expresó.
Y dejó un mensaje directo a periodistas y usuarios de redes. “A las plumas y los papeles, a todas las pantallas, que encuentren amor y paz donde las personas que están detrás de ustedes no pudieron. Que encuentren la paz; en la FIFA la hemos encontrado y la hacemos realidad al ofrecer la Copa Mundial de la FIFA más extraordinaria. Que el fútbol se eleve por encima de todo odio”, escribió.
Infantino cerró su reflexión con un balance personal. “Finalmente, como presidente de la FIFA, me siento increíblemente orgulloso de haber contribuido, aunque sea mínimamente, a este evento. ¡Es una sensación fantástica! Mucho amor para todos”, concluyó, firmando como presidente de la FIFA.


