La crisis operativa de la low cost Flybondi sumó un nuevo capítulo: desde el viernes pasado no vuela, pese a tener dos aeronaves operativas, por dificultades para pagar el combustible de aviación Jet A-1 que le provee YPF bajo la modalidad de pago anticipado.
Según reconstruyó LA NACION en base a fuentes del sector aerocomercial, la petrolera estatal solo abastece a la compañía si cancela por adelantado cada carga de combustible. Sin embargo, desde la semana pasada la empresa habría dejado de realizar pedidos de abastecimiento.
Consultada por ese medio, Flybondi no respondió a los requerimientos de información. En YPF, en tanto, se limitaron a confirmar que la aerolínea es abastecida exclusivamente bajo la modalidad de pago anticipado.
Por su parte, fuentes de Shell indicaron que Flybondi no es cliente de la compañía, mientras que en Axion señalaron que la low cost tampoco mantiene un contrato de provisión de combustible con esa petrolera.
Vuelos cancelados y flota casi paralizada
El consultor aeronáutico Carlos Vázquez detalló que, desde el viernes pasado, solo figura un vuelo asignado a la aeronave matrícula LV-KDQ: un servicio con destino a Jujuy programado para el lunes por la noche.
No obstante, en el sitio de Aeropuertos Argentina ese vuelo aparece cancelado, lo que confirma la interrupción de la operación regular de la compañía.
La otra aeronave operativa, matrícula LV-KEF, tenía previsto realizar un vuelo entre Ezeiza y Bariloche en la tarde de ayer, pero también fue cancelado.
A comienzos del mes pasado, Flybondi llegó a operar con un solo avión de una flota de 13 aeronaves. En ese momento, fuentes cercanas a la empresa aseguraban que el objetivo era recuperar gradualmente la operación hasta alcanzar ocho aviones activos.
Suspensiones, retiros voluntarios y recorte de personal
En ese contexto de achicamiento, la compañía acordó con la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF) un esquema de suspensiones rotativas, con una garantía del 70% de los ingresos para los empleados alcanzados.
Actualmente, la low cost tendría alrededor de 1200 trabajadores, luego de que aproximadamente 300 empleados aceptaran retiros voluntarios ofrecidos por la empresa.
Cambios en la cúpula y reconfiguración accionaria
La crisis también impactó en la conducción de la aerolínea. En los últimos meses se produjeron varias salidas de ejecutivos clave, entre ellas la de Paz Lovisolo, quien había asumido como CEO en febrero pasado en reemplazo de Mauricio Sana.
Tras esos movimientos, la gestión operativa habría quedado bajo la órbita de Leonel Dopazo, gerente de Operaciones, quien concentra hoy las decisiones del día a día de la compañía.
Flybondi inició sus operaciones en la Argentina en 2018, en el marco de la apertura del mercado aerocomercial impulsada durante la presidencia de Mauricio Macri.
A mediados de 2025, la empresa atravesó un cambio de control accionario: el fondo Cartesian dejó de ser el principal inversor y ese rol pasó a ocuparlo COC Global Enterprise, cuyo CEO es Leonardo Scatturice, empresario con vínculos con el gobierno de Javier Milei.
Un ambicioso plan de expansión que quedó en suspenso
Como parte de esa nueva etapa, la compañía anunció en diciembre pasado un plan de expansión que contemplaba la incorporación de 35 aeronaves Airbus y Boeing, con la meta de incrementar su flota un 230% en los cuatro años siguientes.
Sin embargo, tanto diciembre como enero estuvieron marcados por un elevado número de cancelaciones, en parte por demoras en la incorporación de aviones alquilados. En ese marco, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) labró actas de infracción por suspensiones de vuelos sin aviso previo.
Las estadísticas que exponen la magnitud de la crisis
Los problemas operativos se reflejan de manera contundente en los números. Según datos de la consultora Adventus, durante el primer semestre del año Flybondi concentró el 73,73% de todas las cancelaciones registradas en los aeropuertos argentinos, sobre un universo de 41 compañías aéreas.
En lo que va de julio, además, solo uno de los diez vuelos que realizó la empresa despegó en horario, mientras que la tasa de cancelaciones asciende al 90,57%, un indicador que grafica la profundidad de la crisis operativa que atraviesa la low cost.


