El panel judicial de la segunda jornada del Coloquio de IDEA tuvo como figura central al fiscal Diego Luciani, quien concentró la atención de los empresarios y fue el expositor más aplaudido del encuentro.
El acusador en el juicio por la causa Vialidad —expediente que derivó en la condena e inhabilitación perpetua para cargos públicos de Cristina Fernández de Kirchner— recibió una ovación unánime por parte del auditorio corporativo.
La mesa de debate estuvo integrada también por Jimena de la Torre, representante en el Consejo de la Magistratura, quien focalizó su intervención en la necesidad de control ciudadano sobre el Poder Judicial.
Presiones políticas y el caso Vialidad
Al momento de su alocución, el funcionario remarcó la labor en los tribunales: “El rol de la Justicia es fundamental para combatir la corrupción”, advirtió.
En ese sentido, Luciani recordó su trayectoria institucional: “Fui nombrado fiscal en el año 2013 por Cristina Kirchner. Esta es la independencia que debemos tener los fiscales y los jueces”, planteó. Y lanzó: “Sufrimos muchísimas amenazas. Las presiones del poder político son muy fuertes”.
El funcionario describió la gravedad del contexto que atravesó durante el proceso penal. “¿Cómo le explico a mi hijo de 16 años si no hacía lo que tenía que hacer? Que salga un Presidente de la Nación a decir que éramos una mafia judicial. Que salga un Presidente después de mi alegato y diga: ‘Espero que Luciani no se suicide’”, fustigó.
Sobre las derivaciones del juicio, concluyó: “El caso Vialidad marcó un antes y un después en materia de corrupción. Es un caso exitoso. Hay cosa juzgada”, remarcó.
Control ciudadano y opacidad judicial
A su turno, Jimena de la Torre apuntó contra la falta de transparencia en los procesos internos y mencionó los litigios en el marco del RIGI: “La Comisión de Disciplina tramitó 500 denuncias, de ellas, 3 sanciones nomás”, cuestionó.
La consejera detalló los retrasos estructurales y recordó el expediente Skanska. “Si nadie te controla, trabajás con los tiempos”, afirmó.
Asimismo, expuso cómo operan los mandatos en los tribunales: “Cuando designamos un juez, ese juez está 20 o 30 años. Firmamos un contrato laboral de 5 a 7 presidentes hasta que el juez deje de serlo”, sostuvo.
Hacia el cierre, la abogada vinculó la previsibilidad de los fallos con el impacto financiero: “Les pido que no se olviden de mirar a la Justicia, al Consejo de la Magistratura”, concluyó.
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