Con información oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú, el país vive un cierre de comicios presidencial extremadamente reñido: con el 97,029% de las mesas escrutadas, Roberto Sánchez aventaja a Keiko Fujimori por poco más de 26 mil votos.
En la mañana de este miércoles, el organismo electoral continuaba con el conteo de la segunda vuelta celebrada el domingo, en un lento compás de espera que mantiene en vilo al escenario político peruano.
Según los datos provisorios, el izquierdista Sánchez reúne el 50,075% de los votos, mientras que la derechista Fujimori alcanza el 49,925%, con alrededor de 2.700 actas aún pendientes de ser remitidas a la ONPE.
La ajustada ventaja que Fujimori mostraba en el inicio del escrutinio se revirtió el lunes, cuando Sánchez pasó al frente con una ligera delantera.
Sin embargo, el martes por la mañana la candidata derechista comenzó a recortar la distancia: la diferencia, que la noche del lunes rondaba los 50.000 votos, cayó a menos de 30 mil.
En paralelo, las autoridades empezaron a incorporar los sufragios emitidos en el extranjero, que llegan en valijas diplomáticas, y los provenientes de diversas zonas rurales y remotas del territorio peruano.
Quien resulte ganador del balotaje se convertirá en el noveno presidente de Perú en apenas 10 años. Ambos postulantes han prometido públicamente que respetarán el resultado final.
Expectativa por el voto del exterior y las actas de Lima
Fujimori, que se presenta a la presidencia por cuarta vez, expresó el martes ante la prensa que tiene “mucha esperanza” en el voto desde el extranjero, así como en un grupo de actas electorales de Lima que todavía no fueron contabilizadas.
“Corresponde esperar”, subrayó la candidata, al insistir en que esos segmentos del padrón podrían incidir en el resultado definitivo.
Sánchez —exministro del expresidente Pedro Castillo, actualmente encarcelado— no se había manifestado públicamente el martes.
No obstante, uno de sus voceros, Ernesto Zunini, indicó en conferencia que el espacio político “respetará los resultados” del proceso electoral y que se encuentran aguardando “el fin de la contabilidad” oficial.
En las calles, simpatizantes del partido de Sánchez se concentraron frente al Jurado Nacional de Elecciones, entonando la consigna: “¡El voto se defiende en las urnas y las calles!”.
“Exigimos que se respete el voto de la gente”, expresó Hernando Cevallos, dirigente de la fuerza que respalda a Sánchez.
En esa línea, añadió que las autoridades y jueces electorales deben “acelerar el proceso” de conteo de votos y “evitar las presiones” sobre el sistema electoral.
Un sistema bajo presión y un país marcado por la inestabilidad
Keiko Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), y Sánchez se impusieron a 33 candidatos en la primera vuelta de abril.
Pese a ello, entre ambos no alcanzaron ni el 20% de los votos en esa instancia, lo que obligó al balotaje.
Las autoridades electorales demoraron más de un mes en declararlos ganadores de la primera ronda, reflejando ya entonces la complejidad del proceso.
El Jurado Nacional de Elecciones, máxima autoridad en la materia, anticipó que los resultados definitivos del balotaje podrían conocerse recién dentro de un mes, una vez resueltas todas las actas observadas e impugnaciones.
Por qué se demora el conteo en Perú
La prolongación del escrutinio responde a una normativa específica: la ley electoral exige que cada cédula de votación y cada acta —que resume los votos de cada mesa— sea trasladada físicamente a más de un centenar de oficinas para su conteo.
A ello se suma la llegada a Lima de las cédulas y actas emitidas en el exterior, provenientes de 63 países, lo que añade complejidad logística y tiempo al proceso.
Además, el sistema contempla instancias de reconteo de votos y resolución de impugnaciones, que deben agotarse antes de la proclamación oficial del ganador.
Seguridad, crimen organizado y oro ilegal, en el trasfondo
En esta elección, el aumento de la delincuencia —en particular la extorsión— se ubicó como la principal preocupación de los votantes.
Expertos consultados por los medios locales atribuyen el creciente poder del crimen organizado a los beneficios cada vez mayores que genera la extracción ilegal de oro en los Andes y la Amazonía, un negocio que se ha expandido en los últimos años.
El ganador de la segunda vuelta asumirá el cargo el 28 de julio, para un mandato de cinco años, en un país atravesado por la inestabilidad política y la presión social sobre sus instituciones democráticas.


