Con un proyecto que une formación técnica y compromiso social, estudiantes de séptimo año del Instituto Privado de Educación Técnica D-67 Fernando Torres Vilches diseñaron y fabricaron un andador de marcha y bipedestación con soporte axilar y pélvico para personas mayores, a partir de una necesidad concreta de un integrante de la comunidad.
En Santa Elena, departamento La Paz, y en el marco de sus Prácticas Profesionalizantes, los jóvenes llevaron adelante el diseño y la fabricación de este andador, destinado de manera específica a una persona adulta de la comunidad. La propuesta les permitió aplicar conocimientos de dibujo técnico, cálculo de estructuras, resistencia de materiales, procesos de fabricación, soldadura, ergonomía y seguridad e higiene, entre otros saberes trabajados durante la formación.
A partir de una necesidad real detectada en la localidad, los estudiantes se abocaron a analizar los requerimientos que debía cumplir el dispositivo, planificaron las diferentes etapas de trabajo, seleccionaron de manera cuidadosa los materiales y desarrollaron una solución funcional adaptada a la persona destinataria.
En ese marco, la directora de Educación de Gestión Privada del Consejo General de Educación (CGE), Judith Trembecki, destacó el impacto pedagógico del proyecto y sostuvo: “Lo que se presentaba como un obstáculo para una persona, fue transformado con orientación y atención al otro, en una oportunidad para el crecimiento de la comunidad educativa”, remarcó.
Y agregó Trembecki: “Celebramos estas iniciativas que vinculan, fomentan y aplican proyectos que permiten contextualizar el aprendizaje ante una necesidad concreta”, al poner en valor el trabajo articulado entre la institución y su entorno.
El proceso completo también implicó realizar cálculos específicos, definir con precisión las medidas antropométricas, construir el dispositivo y efectuar distintas instancias de prueba y evaluación. De esta manera, los contenidos abordados en el aula y el taller se aplicaron a una situación real, fortaleciendo la autonomía, la toma de decisiones y la capacidad de resolver problemas.
La experiencia contó con el acompañamiento permanente de las y los docentes tutores, quienes orientaron y supervisaron cada una de las etapas del proyecto, mientras que el destinatario del andador aportó información clave sobre las condiciones de uso y las características que debía reunir el dispositivo para mejorar su movilidad.
Para la institución, el proyecto se consolidó como una experiencia significativa de formación técnica estrechamente vinculada con la comunidad y el mundo del trabajo, al articular saberes profesionales con demandas concretas del entorno.
Además de aplicar conocimientos específicos ligados a la educación técnico-profesional, los estudiantes desarrollaron responsabilidad, trabajo colaborativo, habilidades de comunicación, sensibilidad social y ética profesional, competencias valoradas tanto en el ámbito educativo como en el laboral.





