En un nuevo capítulo de la relación bilateral Estados Unidos Brasil, el gobierno de Donald Trump revocó el visado de la embajadora de Lula en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, en una medida de reciprocidad por la demora de Brasilia en aprobar al candidato a embajador norteamericano y por la negativa de visados a otros funcionarios estadounidenses.
La decisión fue confirmada por un alto funcionario del Departamento de Estado, quien precisó que el visado de Viotti será restituido cuando se destraben las situaciones de los diplomáticos norteamericanos, entre ellas la aceptación del nominado de Trump para el cargo de embajador en Brasil, el cubano-estadounidense Daniel Pérez, propuesto el 1° de junio pasado.
La medida de reciprocidad del Departamento de Estado, conducido por el secretario Marco Rubio, había sido postergada en varias oportunidades para darle a Lula margen político y diplomático para resolver la situación de los funcionarios estadounidenses, indicó la misma fuente bajo condición de anonimato.
“La medida consistió en revocar o cancelar el visado de un diplomático de alto rango destinado aquí. Eso no equivale a expulsar a la persona del país. Significa que permanece aquí sin visado, pero que este le sería restituido si se restableciera el equilibrio mediante la concesión del agrément al candidato a embajador que hemos propuesto”, explicó el funcionario, al detallar que el visto bueno diplomático suele ser “un mero trámite”.
Trump, Lula y una pulseada que se mete en la campaña brasileña
La decisión del Departamento de Estado se inscribe en un clima de tensión creciente entre las administraciones de Trump y Lula, alimentado por el apoyo explícito del líder republicano al senador y candidato Flávio Bolsonaro de cara a las elecciones del 4 de octubre, en las que se enfrentará al presidente brasileño y líder del Partido de los Trabajadores (PT).
Pérez, presidente republicano de la Cámara de Representantes del estado de Florida, fue nominado por Trump como embajador en Brasil el 1° de junio y hace dos semanas obtuvo el aval de un comité del Senado estadounidense, aunque aún resta la ratificación del pleno de la Cámara alta.
Según una de las fuentes del Departamento de Estado, en Washington se esperaba que la aprobación definitiva de Pérez se concretara recién después de las elecciones en Brasil, que podrían extenderse a una segunda vuelta el 25 de octubre si ningún candidato supera el umbral necesario.
Visas denegadas y sospechas sobre el sistema electoral brasileño
La cancelación del visado de Viotti, exjefa de gabinete del secretario general de la ONU, António Guterres, se produce apenas 10 días después de que el Palacio Itamaraty negara visados a funcionarios de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado que planeaban viajar a Brasil.
Los afectados fueron el subsecretario Riley M. Barnes y el subsecretario adjunto Samuel Samson, cuyos visados fueron bloqueados por el gobierno brasileño en medio de sospechas sobre el objetivo de la misión.
De acuerdo con funcionarios consultados por la prensa estadounidense, Brasilia impidió el viaje de la delegación por temor a que los enviados buscaran sembrar dudas infundadas sobre la seguridad de los sistemas electorales brasileños en la recta final hacia los comicios de octubre. Barnes y Samson también tenían previsto reunirse con Flávio Bolsonaro.
En aquel momento, el Departamento de Estado confirmó que Barnes y Samson planeaban mantener reuniones en Brasil sobre integridad electoral, libertad religiosa y libertad de expresión, en el marco de la agenda habitual de la oficina.
“Cualquier insinuación de un ‘ardid’ para socavar las elecciones de una nación democrática es una mentira sin fundamento”, afirmó el Departamento de Estado en un comunicado, al rechazar las sospechas del gobierno brasileño.
Dura respuesta de Brasil: acusaciones de escalada ideológica
A última hora de este martes, el gobierno brasileño respondió con un comunicado de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, en el que elevó el tono frente a la Casa Blanca.
“El gobierno brasileño repudia la decisión anunciada hoy por el Departamento de Estado de EE.UU. de modificar el visado de la embajadora de Brasil en Washington. Las dos justificaciones presentadas son falsas”, sostuvo el texto oficial.
En ese marco, el comunicado remarcó: “El proceso de concesión del agrément es confidencial y el nombre del designado solo debería hacerse público una vez concedida la anuencia. El gobierno de Estados Unidos anunció públicamente el nombre de su candidato antes de presentar la solicitud formal”.
Brasil aclaró además que “la solicitud estadounidense aún se encuentra bajo análisis” y denunció que “la decisión de hoy no es un hecho aislado; forma parte de una escalada deliberada de medidas hostiles hacia Brasil, motivadas por razones ideológicas incompatibles con una asociación bilateral que siempre se ha basado en el respeto mutuo”.
El comunicado fue más allá: “Resulta evidente, asimismo, el interés indebido en interferir en las próximas elecciones presidenciales. Fiel a su tradición diplomática, el gobierno brasileño rechaza la lógica de confrontación y reafirma su defensa del diálogo y la negociación en todas sus relaciones internacionales”.
En varias oportunidades, el gobierno de Lula ya había cuestionado con dureza lo que considera injerencias de Estados Unidos en la política interna y regional, en beneficio de sectores conservadores y de extrema derecha.
Flávio Bolsonaro, la Casa Blanca y el telón de fondo comercial
El 26 de mayo pasado, durante un viaje a Washington, Flávio Bolsonaro fue recibido por Trump en la Casa Blanca, en un gesto interpretado como un fuerte espaldarazo del magnate republicano a la candidatura del senador brasileño.
En los últimos meses, la pulseada entre Washington y Brasilia se extendió a varios frentes, incluido el comercial, en el contexto de la guerra arancelaria global lanzada por la Casa Blanca.
El jueves pasado, Brasil abrió una disputa formal contra Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por los aranceles adicionales aplicados por la administración Trump a productos brasileños, que en algunos casos llegan al 37,5%.
Esos aranceles, del 25% y el 12,5%, fueron impuestos tras dos investigaciones iniciadas este año bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense, una específica para Brasil y otra enfocada en combatir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso, que impacta sobre 60 socios comerciales de Estados Unidos.
Con este telón de fondo, la relación bilateral Estados Unidos Brasil entra en una fase de máxima fricción diplomática y comercial, con la campaña electoral brasileña y la agenda geopolítica regional como escenario de una disputa que promete nuevos capítulos.


