El escenario político del fútbol internacional entra en una etapa clave rumbo a noviembre, fecha fijada para definir los candidatos presidenciales de cara a 2027. En este contexto, las sanciones en la FIFA vuelven a sacudir el tablero mientras se debate el futuro de Gianni Infantino, quien enfrenta reparos tras los recientes posicionamientos de la UEFA y otras asociaciones miembro.
En las últimas horas, los jueces del tribunal de ética tomaron una determinación contundente: vetaron de por vida a dos expresidentes de federaciones de fútbol por mala conducta financiera. Uno de los implicados arrastraba antecedentes desde un esquema de sobornos caribeños denunciado en 2011.
La máxima entidad del fútbol mundial acusó formalmente al histórico dirigente de Montserrat, Vincent Cassell, por “abuso de posición, conflictos de interés sistémicos” y por la malversación de recursos institucionales.
En forma simultánea, se resolvió la expulsión del extitular de la federación de Maldivas, Bassam Adeel Jaleel, castigado por “hacer un uso indebido de los fondos del Plan de Ayuda por Covid-19 de la FIFA para su beneficio personal”. Dicho programa sanitario y financiero contemplaba una asistencia global de hasta 1.500 millones de dólares durante 2020.
Desvío de fondos y condenas penales
En el plano judicial ordinario, Jaleel fue condenado a 23 años de prisión por malversar 1,2 millones de dólares de la FIFA. La suma estaba reservada a entidades deportivas locales, pero terminó destinada a la compra de departamentos de lujo.
Por su parte, Cassell y el exsecretario general de la entidad caribeña, Tandica Hughes, se declararon culpables en un tribunal de Montserrat en abril de cargos de evasión fiscal.
Ambos dirigentes ya contaban con un procesamiento en 2011 por haber percibido pagos irregulares de 40.000 dólares en efectivo ligados a Mohamed bin Hammam, durante la disputa electoral frente a Sepp Blatter.
Pese a tales antecedentes, continuaron al frente del organismo isleño, el cual percibe una asignación anual mínima de 2 millones de dólares por dividendos mundialistas. Tras la salida de ambos, la FIFA instaló un equipo de gestión de emergencia en febrero del año pasado.
La intervención directa en la administración diaria de Montserrat se fundamentó en una “crisis excepcional y parálisis institucional”, precisó el ente rector.
Inhabilitaciones y multas millonarias
El comité disciplinario impuso a Hughes una inhabilitación de 15 años tras imputarle “beneficiarse de y facilitar transacciones indebidas”, además de abuso de funciones.
Asimismo, Cassell sumó acusaciones por “conducta que afecta la integridad física y mental de miembros del personal”, recibiendo una penalidad económica de 1 millón de francos suizos (equivalente a 1,23 millones de dólares).
A Hughes se le fijó un pago de 150.000 francos suizos (unos 184.000 dólares), al tiempo que a Jaleel se le exigió abonar 1 millón de francos suizos.
El dictamen alcanzó también al exdirector financiero de Maldivas, Mohamed Ageel, quien resultó suspendido por 10 años y multado en 100.000 francos suizos. Los cargos se relacionaron con “facilitar y ocultar el uso indebido de fondos de la FIFA, utilizar documentación falsificada y no cooperar”, detalló la resolución.
Durante una visita oficial a Maldivas, el propio Gianni Infantino había admitido “los desafíos que el fútbol en Maldivas ha enfrentado en los últimos años”.
Tanto Cassell como Jaleel formaban parte del plenario durante el congreso de Bahréin en 2017. En aquella cumbre en Manama, la conducción advirtió de manera tajante: “No los queremos”, sentenció en alusión a las prácticas ilícitas.
Y en esa misma línea, el titular de la casa madre ratificó su postura contra las irregularidades: “Si hay alguien en esta sala o fuera de esta sala que todavía cree que puede enriquecerse, que puede abusar del fútbol, tengo un mensaje claro y contundente para decirle: Deje el fútbol y deje el fútbol ahora”, advirtió.


