Enzo Fernández se llevó el puntaje más alto en la victoria por 2-1 de la selección argentina frente a Inglaterra, un triunfo que ya se inscribe entre los más memorables de la historia albiceleste rumbo a la final del Mundial 2026.
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Con un equipo que volvió a mostrar carácter, sacrificio, corazón en los momentos decisivos, los campeones del mundo dieron otro paso gigante en busca del bicampeonato.
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El uno x uno
Emiliano Martínez (6): Inglaterra llegó con claridad una sola vez y convirtió. Era una pelota muy difícil de sacar y no pudo evitar el gol. Más allá de esa acción puntual, cumplió sin grandes sobresaltos bajo los tres palos. No pudo capitalizar su buena pegada en las salidas largas.
Nahuel Molina (4): Como siempre, sufrió por su sector ante el lateral izquierdo inglés, que lo exigió en varios pasajes. Contó con la ayuda de Simeone y Enzo Fernández para contener, pero quedó expuesto en el gol de Inglaterra y termina en la foto de la desventaja. Otro partido horrible.
Cristian Romero (8): Enorme. Su mejor versión apareció en el quite y el anticipo más que en la salida limpia. Firme en el juego aéreo, rápido en los regresos y sólido en la recuperación. En el segundo tiempo ordenó al equipo desde el fondo, con esa estirpe de ganador que contagia. Cuando hubo que sacar todo, sacó todo. El mejor defensor central del Mundial.
Lisandro Martínez (6): Podía sufrir por arriba, pero en el juego bajo no mostró fisuras. Se entendió muy bien con Tagliafico por la izquierda. La tarjeta amarilla lo condicionó y terminó siendo reemplazado para evitar riesgos.
Nicolás Tagliafico (6): Tuvo mucho trabajo por su banda, con James y Rogers cargando por su sector, de hecho, el gol inglés nació de un desborde por su sector. En la segunda parte insistió con las proyecciones, fiel a su perfil de sacrificio y despliegue. Salió agotado, después de dejar todo en cada subida y cada cruce.
Giuliano Simeone (7): Intenso en la disputa, fue pieza clave en el sistema de Scaloni para el mediocampo. Fuerte en la marca, menos lúcido en ataque, pero cumplió buena parte del rol que se le pidió. Con creces respondió para la misión que se le encomendó.
Leandro Paredes (7): Líder del mediocampo en la primera mitad. Manejó tiempos de quite y tenencia, siempre paciente para encontrar el pase preciso. Sorprendió su salida tras el gol inglés, pero con el resultado final y las necesidades del equipo, la decisión se entendió mejor.
Enzo Fernández (9): Mostró una mejora notable en su juego, recostado a la derecha para ayudar en defensa y, a la vez, soltarse como salida clara. Probó varias veces al arco hasta que clavó el gol del empate cuando la pelota quemaba. Sabía que a Pickford había que patearle, y lo hizo. Golazo y liderazgo en un partido para el recuerdo.
Alexis Mac Allister (7): Similar a Enzo, pero por izquierda y al costado de Paredes. No encontró tanto la sociedad buscada con Julián en ese sector, aunque aportó muchísimo en la recuperación y en la presión. Cuando Argentina necesitaba el empate, apareció por todos lados: para cabecear, para rematar al arco, para meter tiros en los palos.
Julián Álvarez (6): Fue rueda de auxilio ofensiva y primera línea de presión. Esta vez se volcó a la izquierda para colaborar en ese mediocampo compacto que buscó la selección. En el regreso fue quite y pase limpio para iniciar ataques. En el complemento se transformó en descarga, en amenaza constante para la defensa inglesa. No tuvo gol, pero sí coraje, voluntad y amor por la camiseta.
Lionel Messi (8): Cuando se retrasó unos metros, se vio lo mejor de su repertorio. A un toque, generó las jugadas más claras de Argentina, aunque no siempre se tradujeron en peligro directo. Con menos flujo ofensivo del equipo, se destacó como organizador. Cuando la pelota quema, todos se la dan a él, y con 39 años sigue respondiendo: pase claro, centro venenoso de zurda, centro letal de derecha. Dos asistencias que le permiten superarlo a Mbappé por La Bota de Oro. El mejor jugador del torneo volvió a firmar un partidazo.
Nicolás González (8): Hizo todo lo que se le pide, pero concentrado en pocos minutos. Se asoció con Messi, ganó de cabeza y casi convierte un par de goles. Corrió a todos, despejó pelotas claves en el final y dejó el alma en cada acción.
Rodrigo De Paul (7): Ingreso estupendo. Aportó empuje, claridad y carácter. Se entendió muy bien con Montiel por derecha y se conectó rápido con Messi. Se habló mucho de su ausencia, pero cuando entró demostró que siempre está.
Nicolás Otamendi (7): Entró para reforzar el fondo, ganar en el juego aéreo y despejar todo lo que pasara por su zona. El General cumplió con su libreto: liderazgo, firmeza y presencia en los momentos calientes.
Gonzalo Montiel (7): Su ingreso, obligado por el flojo partido de Molina, fue clave. Cachete jugó casi como puntero derecho, recuperó, tocó rápido y llegó al fondo. Con Messi por ese sector, se potenciaron mutuamente y generaron peligro constante.
Lautaro Martínez (8): No jugó muchos minutos, pero su impacto fue gigantesco. ¿Qué puntaje darle al jugador que marca uno de los triunfos más importantes de la historia argentina? Su cabezazo, gritado por millones, se anota como el gol más inolvidable de su carrera.


