Convocados por la oposición, referentes de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) expusieron en la Cámara de Diputados y confirmaron que el sector destruyó unos 20.000 puestos de trabajo y que 754 empresas cerraron desde diciembre de 2023.
En ese marco, advirtieron por la urgencia de la crisis y plantearon posibles soluciones, entre ellas una ley de emergencia pyme para intentar contener la sangría de empleo y actividad.
Crisis textil bajo la lupa de Diputados
La reunión se desarrolló en el ámbito de la Comisión de Comercio, que la semana pasada ya había recibido a referentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
«Todos sabemos que la industria textil en la República Argentina está atravesando por una crisis», señaló el presidente de la comisión, el cordobés Juan Brugge (Provincias Unidas), al abrir el debate.
El legislador citó un estudio de la Universidad Tecnológica Nacional para remarcar que 754 empresas del sector han cerrado desde diciembre de 2023, sobre un total de 6.093 compañías. Y anticipó que la próxima semana la comisión volverá a reunirse, esta vez con convocatoria a autopartistas.
Caída de ventas y rechazo a la apertura irrestricta
En la ronda de exposiciones, Marcos Meloni, vicepresidente de la Fundación Pro Tejer y empresario del sector, sostuvo: «Tenemos para competir, pero dicen que cazamos en el zoológico», según consignó Ámbito Financiero.
Minutos después, Carolina Carregal, gerenta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, puso el foco en el desplome del consumo: destacó que en 24 de los 27 meses de la actual gestión cayeron las ventas de indumentaria en shoppings.
«No estamos a favor de la apertura abrupta e irrestricta de todos los que son controles de importación, reducción de aranceles, contrabando y subfacturación de importaciones», enumeró Carregal, al tiempo que citó medidas aplicadas en Estados Unidos, México y Brasil para equilibrar la competencia con la venta en plataformas digitales.
Producción en picada y capacidad ociosa
Precisamente, la Fundación Pro Tejer detalló en su último informe que la producción textil cayó 33% interanual en febrero y acumuló un retroceso del 36% frente a 2023.
En paralelo, la confección de prendas registró una baja del 18% respecto de 2025, mientras que el uso de la capacidad instalada se redujo a un rango de entre el 27% y el 32%, según el eslabón de la cadena.
Contrabando, precios y reclamo de “condiciones razonables”
A su turno, Meloni advirtió por el «contrabando pornográfico del NEA y el NOA: más de 50 camiones diarios están entrando», al describir el impacto del ingreso irregular de mercadería en la industria formal.
Para ilustrar la competitividad de los precios locales, agregó: «De enero del 2016 a enero del 2025, el aumento general de inflación es 10.977% según IPC, mientras que la de los textiles es de 7.968%».
También intervino Daniela Rabinovich, presidenta de la Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines, quien sintetizó la demanda del sector: «La industria de la confección argentina no pide privilegios. Lo que necesitamos son condiciones razonables para poder producir, competir y seguir generando empleo en nuestro país».
En esa línea, remarcó: «La industria de la indumentaria tiene un enorme valor estratégico para la Argentina, porque combina algo que pocas actividades logran al mismo tiempo: federalismo, empleo, inclusión y valor agregado nacional».




