La brecha de género en la Administración Pública Central (APN) deja un dato contundente: el 78% de los cargos jerárquicos en ministerios, secretarías y subsecretarías están ocupados por varones y solo el 22% por mujeres. En términos concretos, 8 de cada 10 puestos de alto rango en la estructura estatal centralizada están en manos masculinas.
En la actual gestión de Javier Milei, solo 2 ministerios y el 15% de las secretarías políticas de la estructura estatal centralizada tienen a mujeres en puestos jerárquicos.
El panorama surge de un relevamiento sobre la información oficial del Mapa del Estado, que abarca 194 cargos públicos jerárquicos de la Jefatura de Gabinete, 9 ministerios, 50 secretarías y 134 subsecretarías, todos organismos que dependen directamente de la Presidencia de la Nación. No se contabilizan los cargos de presidente ni de vicepresidente.
De los 177 puestos cubiertos en abril, 138 corresponden a hombres y solo 39 a mujeres. Todas son designaciones políticas, es decir, no se trata de empleados de carrera. Otros 17 cargos permanecían vacantes.
Los datos muestran que la brecha entre hombres y mujeres en la estructura estatal centralizada se amplió en los últimos cuatro años, en sentido contrario a las recomendaciones de los organismos internacionales sobre paridad.
Retroceso respecto de 2022 y 2023
En octubre de 2022, el 61% de 291 cargos estaba ocupado por hombres y el 39% por mujeres. Al año siguiente, la situación se mantuvo relativamente estable, con 295 cargos, de los cuales el 63% eran varones y el 37% mujeres, según la comparación de las distintas plantas políticas.
El “techo de cristal” en la gestión Milei
La participación femenina en los puestos de mayor rango de la APN es minoritaria en la totalidad de las jurisdicciones, de acuerdo a la Base Integrada de Mapa del Estado con datos actualizados al 30 de abril.
Las mujeres encabezan solo 2 de los 10 ministerios (contabilizando la Jefatura de Gabinete): Sandra Pettovello en Capital Humano y Alejandra Monteoliva en Seguridad. El 80% de las restantes carteras están ocupadas por hombres.
La menor proporción de mujeres en cargos de mayor responsabilidad, en contraste con el dominio masculino en puestos con capacidad real de decisión, es conocida como el “techo de cristal”. Se trata de una barrera invisible que frena el ascenso de las mujeres a puestos altos de decisión, incluso cuando puede haber paridad en los cargos bajos.
Ese techo revela que las mujeres enfrentan mayores obstáculos para acceder a los niveles más altos de la administración y, en consecuencia, a mejores salarios.
“Sabemos por el Global Gender Gap Report del Foro Económico Mundial que de las cuatro dimensiones que mide el índice de paridad, la política es la más rezagada y difícil de cerrar: a nivel global, apenas se cerró un 22,5% de esa brecha en 2024. Por eso son cruciales las acciones estatales efectivas para acelerar la ruptura del techo de cristal”, advirtió Ana Castellani, investigadora del CONICET y profesora de la Universidad de Buenos Aires.
Del Ministerio de las Mujeres al desmantelamiento normativo
La gestión de Milei reestructuró el Gabinete, redujo la cantidad de organismos y una de sus primeras decisiones fue disolver el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidades, creado durante el gobierno de Alberto Fernández.
Primero, el área perdió jerarquía y pasó a depender de la cartera de Justicia y, finalmente, su cierre definitivo se concretó en junio de 2024.
En octubre de 2022, los ministerios eran 19 y las mujeres encabezaban 4 carteras (21%): Desarrollo Social (Victoria Tolosa Paz), Trabajo (Raquel Olmos), Salud (Carla Vizzotti) y el Ministerio de las Mujeres, cuya primera titular fue Elizabeth Gómez Alcorta, reemplazada en octubre de ese año por Ayelén Mazzina.
La participación femenina se mantuvo en valores similares al año siguiente, último del Frente de Todos, sin que se produjeran retrocesos significativos en la cúspide del organigrama.
“Los incrementos de participación durante el gobierno anterior se dieron en el marco de una instrucción presidencial que exigía paridad en los cargos directivos de la Administración Pública”, explicó Castellani, autora del paper “Desigualdad de género en la Administración Pública. Análisis del caso argentino entre 2009 y 2023″, publicado en la revista del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD).
“La gestión de Milei desconoce por completo el problema de las brechas de género en cualquiera de sus dimensiones y por eso desmanteló ese entramado normativo generando un retroceso en la participación femenina en cargos de dirección pública”, agregó la investigadora, que estuvo al frente de la Secretaría de Gestión y Empleo Público de la Nación en la administración anterior.
Ministerios con presencia femenina mínima o nula
Actualmente, el caso más extremo de nula participación femenina es el Ministerio de Defensa, encabezado por el teniente general Carlos Presti, donde ninguno de los cargos jerárquicos está ocupado por una mujer.
A esta cartera le sigue el Ministerio de Seguridad, con apenas una mujer entre 13 cargos (8%) —la propia ministra Monteoliva—, y el Ministerio de Justicia, conducido por Juan Bautista Mahiques, con una sola mujer de ocho posiciones jerárquicas (13%).
En el resto de las carteras, la presencia femenina tampoco supera una de cada cuatro posiciones. En el Ministerio de Economía, las mujeres ocupan el 16% de los cargos jerárquicos (7 de 45); en Interior, el 20% (2 de 10 puestos de alto rango); y en la Cancillería, el 22% (2 de 9).
Por su parte, los Ministerios de Salud y el de Desregulación y Transformación del Estado tienen un 25% de presencia femenina en cargos jerárquicos: 4 de 16, y 2 de 8 puestos de alto rango, respectivamente.
Dónde se concentra la mayor presencia de mujeres
Las mayores proporciones de mujeres se concentran en tres organismos, aunque sin alcanzar la paridad. El Ministerio de Capital Humano encabeza el listado con un 37% de representación femenina (7 de 19 cargos).
Le sigue la Presidencia de la Nación, con 6 mujeres en 19 puestos jerárquicos ocupados (32%). Ese universo incluye a la Secretaría General, cuya titular es Karina Milei, y bajo cuya órbita están la subsecretaria de Planificación, María Belén Agudiez; la Secretaría Legal y Técnica, María Ibarzábal; la subsecretaria de Planeamiento Estratégico, María Paula Taddei Farfán; la subsecretaria de Patrimonio Cultural, Liliana Varela; y la subsecretaria de Gestión y Desarrollo Cultural, Florencia Iannello.
El mismo porcentaje de representación femenina, 32%, se repite en la Jefatura de Gabinete, con 7 mujeres de los 22 puestos de alto rango.
En comparación con la gestión anterior, la mayor reducción de las designaciones políticas de mujeres en puestos de jerarquía se registra en las secretarías y subsecretarías.
En el caso de las secretarías, la proporción femenina cayó del 37% en 2022 al 15% en 2026. En tanto, en las subsecretarías descendió del 42% al 25% este año, mientras que los hombres pasaron a concentrar tres de cada cuatro cargos de alto rango (75%).
En cuanto a la edad de los funcionarios que ocupan puestos jerárquicos, el promedio es de 51 años, con una dispersión de 8 años entre ministros (58 años) y subsecretarios (50 años). La variable etaria no está discriminada por género.
El universo completo de la APN y las excepciones
El análisis se extiende también al Directorio del Estado, donde figura el listado de todas las personas que trabajan o prestan servicios para la APN, incluyendo la administración central (como los ministerios y las Fuerzas Armadas); la descentralizada, como la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA); y otros entes como el PAMI y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
El registro contiene 358.974 nombres y discrimina quiénes son planta permanente, transitoria, contratados y bajo locación de servicios. De este total, el 61% de los agentes son varones y el 39% mujeres.
De ese universo se desprende que en solo 8 organismos de un total de 87 la relación se invierte y las mujeres pasan a ser mayoría.
Entre los que muestran una participación femenina mayor del 60% figuran la Comisión Nacional Antidopaje (75%); el Banco Nacional de Datos Genéticos (73%); el Instituto Nacional del Teatro (67%); la Comisión Nacional de Valores; la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT); y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, estas tres últimas con el 64% de participación femenina.
Les siguen la Administración Nacional de Establecimientos de Salud y el Ministerio de Salud, con un 63% de mujeres.
En el otro extremo, la mayoría de varones se da en la Prefectura Naval Argentina, donde representan el 80%; la Dirección Nacional de Vialidad, Gendarmería Nacional, la Administración Nacional de Aviación y el Estado Mayor del Ejército, todos con el 74% de hombres; y el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa, con el 70% de integrantes masculinos.
El procesamiento y visualización de los datos estuvo a cargo de Daniela Czibener, mientras que la carga y el chequeo fueron realizados por Desiré Santander.


