En un duro diagnóstico sobre la economía argentina, la exdiputada nacional y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, advirtió que el país atraviesa un proceso de deterioro profundo que golpea tanto a las empresas como a las familias, y lanzó: “Argentina está de remate”.
La dirigente, conocida como “Lilita”, cuestionó el rumbo del gobierno de Javier Milei y remarcó que atraviesa una etapa de fuerte desencanto político. “Actualmente no me siento representada políticamente”, sentenció.
“El país implosiona”: alerta por la situación social
Al describir el clima social, Carrió sostuvo que la crisis se profundiza en silencio y sin estallidos abiertos. “Yo sé que hay una implosión que viene por dos partes. El país implosiona porque lo hace para adentro. No es que explota. La gente no quiere ir para atrás, pero no puede seguir adelante así”, afirmó durante una entrevista con un canal de streaming.
En ese marco, apuntó contra la dinámica política que alimenta extremos y enfrentamientos. “Para seguir tenemos que estar unidos. La polarización es una farsa”, sostuvo, al advertir sobre el desgaste que provoca la grieta en la vida institucional del país.
Empresas en problemas y nostalgia de los ‘90
Carrió puso el foco en la situación de las compañías y afirmó que el deterioro de la economía real ya se refleja en firmas con larga trayectoria. “Argentina está de remate. No están quebrando empresas que empezaron este año. Están en cesación de pagos empresas que pasaron todas las crisis”, afirmó, al plantear un escenario de fragilidad generalizada.
La exdiputada vinculó el contexto actual con momentos críticos vividos en el pasado reciente del país. “Esto se vivió en los 90. Antes los prestamistas estaban en los casinos, ahora están en el celular”, señaló, al trazar un paralelismo entre la expansión del crédito fácil y la vulnerabilidad económica de los sectores medios y bajos.
Según su diagnóstico, el endeudamiento ya no se limita a consumos extraordinarios sino que se usa para cubrir la vida cotidiana. “Muchas personas recurren al endeudamiento para afrontar gastos básicos y luego quedan atrapadas en una cadena de préstamos”, describió, al advertir que esa dinámica erosiona mes a mes los ingresos familiares.
En esa línea, denunció la ausencia de control sobre varios mecanismos de financiamiento digitales y presenciales. “Esto es una especie de estafa. No podés facilitar una cadena de defraudación”, cuestionó Carrió, al señalar la falta de regulación efectiva en un mercado de préstamos que crece sobre la necesidad.
Críticas al rumbo del Gobierno de Javier Milei
La referente de la Coalición Cívica también cargó contra la orientación del Gobierno en áreas estratégicas para el desarrollo. “Este Gobierno es un 80 afuera y 20 adentro. En un momento en que lo único que vale es el conocimiento, mandan afuera a la gente de ciencia y tecnología”, afirmó, al advertir sobre el impacto de las políticas oficiales en el sistema científico y tecnológico.
Para Carrió, la situación social y el endeudamiento están íntimamente vinculados y no pueden analizarse por separado. Sostuvo que la pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a buscar créditos para cubrir necesidades básicas, con salarios que quedan cada vez más rezagados, en un escenario que describe como de creciente vulnerabilidad.
Como ejemplo, puso la lupa sobre los ingresos de sectores asalariados y las decisiones que se ven obligados a tomar. “¿Cómo hacen para vivir con $ 700.000? Y apuestan, y ahí piden el crédito. Un oficial de Policía gana $ 700.000 de base. ¿Qué hace el tipo?”, planteó, al vincular la caída de los sueldos con el aumento de las apuestas y los préstamos.
Desencanto y ruptura con la política
En el plano estrictamente político, Carrió se mostró tajante al marcar su distancia de las principales ofertas electorales. “Yo hoy no votaría por nadie. Te juro que no voy a votar”, afirmó, al graficar el nivel de desconfianza que le generan los actuales liderazgos.
La dirigente confirmó que no analiza ningún regreso a la competencia electoral y que su vínculo con la política atraviesa una etapa de fuerte desafección. “Yo no me siento representada y no quiero participar en política”, remarcó, al cerrar un mensaje en el que combinó críticas al rumbo económico con un marcado distanciamiento del sistema partidario.


