En las elecciones en Santiago del Estero de este domingo 2 de agosto, unos 598.000 electores estarán habilitados para votar intendentes y concejales en 25 de los 28 municipios, con 1.734 mesas distribuidas en 225 escuelas que ordenarán el mapa político municipal para los próximos cuatro años.
El foco estará puesto en la pulseada de fondo: Gerardo Zamora buscará consolidar su poder territorial frente a una oposición atomizada, sin acuerdos amplios ni candidaturas de síntesis.
Casi 600.000 santiagueños elegirán autoridades locales en 25 municipios, con la capital y La Banda como epicentro de la disputa. En ambas ciudades, el oficialismo del Frente Cívico llega como favorito ante una oposición que no logró unirse.
El cuatro veces gobernador y actual senador nacional apuesta a retener el control de la “Madre de Ciudades” y recuperar La Banda, el otro gran bastión urbano de la provincia.
Capital: el desafío violeta y una oposición partida
Las miradas, como es habitual, se concentran en las dos ciudades que reúnen el 68% del padrón provincial: la capital, con 236.900 electores, y La Banda, con 95.400 votantes.
El escenario general muestra al Frente Cívico por Santiago, la fuerza que lidera Zamora, disputando 24 de las 25 intendencias en juego. Solo tres pequeñas municipalidades –Clodomira, Beltrán y Villa Atamisqui– quedan fuera de la contienda.
En la ciudad de Santiago del Estero termina el mandato de la intendenta Norma Fuentes, referente de la coalición zamorista que integra sectores del radicalismo y del Partido Justicialista.
Allí, el oficialismo impulsa a Mario Benavente como candidato a sucederla, con el respaldo explícito de los senadores nacionales Gerardo Zamora y José Emilio “Pichón” Neder.
La incógnita en la capital pasa por cuántos votos podrán reunir los candidatos de una oposición fragmentada, que llega dividida en varios sellos y sin liderazgos unificadores.
Por un lado, Facundo Pérez Carletti encabeza la lista de Despierta Santiago, espacio ligado al PRO, mientras que Natalia Neme representa a la UCR orgánica, que decidió competir por fuera del armado zamorista y profundizó la dispersión opositora.
Por el Frente Renovador compite Marianella Lezama Hid, que intenta sostener la marca massista en un territorio dominado por el oficialismo provincial.
Pero el factor que más inquieta al zamorismo es el avance de La Libertad Avanza (LLA), que presenta a Beatriz Yunes con su característico color violeta como sello distintivo en la boleta y en la calle.
El espacio del presidente Javier Milei realizó un cierre de campaña con fuerte presencia en las calles, con una caminata por el centro capitalino encabezada por Yunes, el concejal Alejandro Parnás y los dirigentes nacionales Iñaki Gutiérrez y Eugenia Rolón.
Solo Gutiérrez, el joven dirigente libertario que alguna vez manejó cuentas en redes sociales del Presidente, se acercó a Santiago para respaldar a Yunes, lo que expone la escasa injerencia de figuras nacionales en la campaña provincial.
El armador local de LLA es Tomás Figueroa, un experonista que fue secretario parlamentario de la Cámara de Diputados durante menos de un año y hoy intenta capitalizar el voto liberal en la capital santiagueña.
La Banda: la batalla más caliente del domingo
Al otro lado del Puente Carretero, tras cruzar el río Dulce, la pelea electoral en La Banda promete ser más atractiva y reñida que en la capital.
Allí, el intendente Roger Nediani busca la reelección por el Frente Compromiso y Unidad, una fuerza de orientación localista que rompió con Sergio Massa a nivel nacional y que optó por no tener jefaturas provinciales ni nacionales.
Esa decisión de autonomía política inquieta doblemente al oficialismo provincial, que ve en La Banda un territorio clave para expandir el dominio del Frente Cívico.
El zamorismo apostó fuerte en La Banda: Zamora y Neder llevan como candidato a Llamil Abdala, actual secretario de Industria de la Provincia, con el objetivo de desplazar a Nediani y recuperar el control del municipio.
Una encuesta reciente ubica a Abdala al frente de la intención de voto con el 32%, sacándole 12 puntos de ventaja a Nediani, mientras que Pablo Mirolo –exintendente y referente del Frente Renovador de Sergio Massa– aparece con el 12%.
Mirolo, que busca recuperar el territorio bandeño para el massismo, representa otra pata de la oposición que compite por su cuenta, sin acuerdos con el oficialismo ni con otros espacios opositores.
La dispersión es total: además de Nediani, Abdala y Mirolo, también compiten Miguel Torres (La Libertad Avanza), Lorena Gladys Bazán (Despierta Santiago), Luciano Rodríguez (Somos Nosotros Somos Bandeños), Julio César Scabuzzo (Proyecto Sur) y Gustavo Miranda (Fuerza Vecinal).
Oposición fragmentada y poder alambrado
El gran ausente en estas elecciones municipales es la unidad opositora. En la capital, la UCR, el PRO, el Frente Renovador y La Libertad Avanza compiten cada uno por su lado.
En La Banda, la atomización es aún más evidente: nueve candidatos disputan la intendencia sin ninguna alianza que pueda agrupar votos contra el Frente Cívico.
Desde afuera se repite la idea de que Gerardo Zamora tiene “alambrada” la provincia, y así parecen entenderlo también los principales dirigentes políticos nacionales, que han decidido intervenir poco o nada para respaldar a sus candidatos a intendentes en estos comicios municipales.
Además, el actual gobernador Elías Miguel Suárez rara vez es mencionado en la arquitectura del poder provincial, ya que el escenario aparece dominado por la figura de Zamora.
El senador nacional participó de actos para respaldar a sus candidatos tanto en Santiago como en La Banda, reforzando la idea de un liderazgo centralizado en la construcción del oficialismo.
La falta de unidad de la oposición –sumada a la maquinaria política del Frente Cívico y a la figura omnipresente de Zamora– proyecta un escenario en el que el oficialismo podría quedarse con la mayor parte de las intendencias en juego.
En la capital, Mario Benavente parte como claro favorito. En La Banda, Llamil Abdala lidera las encuestas. Y en el resto de los 25 municipios, el Frente Cívico presenta candidatos propios en casi todos los distritos.
El domingo, Santiago del Estero definirá si el poder municipal sigue pintado con los colores de Zamora o si, por primera vez en años, la oposición logra resquebrajar el muro del oficialismo.
Por ahora, los números y la falta de unidad opositora indican lo contrario y alimentan la expectativa de un nuevo triunfo amplio del zamorismo en el mapa municipal.


