La relación FIFA Infantino atraviesa su momento más crítico tras la durísima acusación de “chantaje” lanzada por el presidente de la Asociación de Fútbol de Jordania (AFJ), el príncipe Ali bin Al Hussein, quien adelantó que no apoyará la reelección del italo-suizo al frente del máximo organismo del fútbol mundial.
“Durante el Mundial, me comunicaron verbalmente que, si apoyaba a Infantino, contribuiría enormemente a ayudar a nuestra federación”, denunció Al Hussein en su cuenta de X (ex Twitter), donde detalló los “enormes obstáculos” que, según él, enfrentó Jordania durante la última Copa del Mundo, la primera que disputó en su historia.
El jefe de la AFJ relató que numerosos aficionados jordanos se quedaron sin visado para Estados Unidos pese a tener entradas, que a la vez “se vendieron a precios exorbitantes”, lo que a su juicio afectó de lleno a la histórica participación de su selección.
En ese marco, reveló que el Gobierno estadounidense, a través de la FIFA, está cobrando a Jordania impuestos por su participación en el torneo, un costo inesperado para una federación de menor peso económico.
“Esto no ocurrió con quienes jugaron y se alojaron en Canadá y México. Pero como estábamos en Estados Unidos, ahora afrontamos estos enormes costes fiscales por nuestra participación”, aseguró el príncipe jordano.
Al Hussein añadió que la AFJ espera desde diciembre el dinero del premio por haber llegado a la final de la Copa Árabe de Qatar, un evento organizado por la FIFA, monto que aún no fue transferido pese a que el organismo “presume de los miles de millones que tiene en reserva”, cuestionó.
“Está claro que el problema reside en la dirección. Durante meses, la FIFA se ha negado a ayudarnos en estos y otros asuntos”, continuó el dirigente, remarcando que su federación defiende “valores éticos” en su accionar.
Tras ser presionado para apoyar a Infantino en un tercer y último mandato de cuatro años en marzo de 2027 —para el que el presidente necesitará una mayoría simple de más del 50 % de las 211 federaciones miembro—, el jordano insistió en que su país no modificará su postura.
“No lo apoyamos antes y, desde luego, no lo haremos ahora. Pero toda esta situación constituye un chantaje y nos negamos a ceder”, sentenció el príncipe Ali bin Al Hussein.
El plan de negocio que encendió la rebelión
El conflicto por la relación FIFA Infantino se agrava en paralelo a la creciente oposición interna al presidente, especialmente tras el fracaso de su plan para abrir la Copa del Mundo a la inversión privada, un proyecto que terminó por dinamitar apoyos clave.
Desde el emblemático y respetado Arsène Wenger hasta el secretario general Mattias Grafström, varias voces dentro de la propia FIFA tomaron distancia de Infantino y del proyecto abortado de abrirse a capitales externos, dejando en el aire su reelección.
“La decisión de retirar el proyecto era absolutamente necesaria e incontestable”, afirmó Wenger en un comunicado difundido este martes, en su rol de director del desarrollo del fútbol mundial desde 2019.
El exentrenador del Arsenal se refirió así a la polémica propuesta de crear la empresa FIFA Forward Entreprise (FFE), con la que Infantino pretendía recaudar 4.200 millones de dólares mediante la venta de un 20 % de las acciones a inversores privados, sobre una valoración total de 20.000 millones de dólares.
Ese plan, anunciado apenas una semana atrás, desató una ola de críticas contra Infantino y fue rechazado por tres confederaciones, lo que obligó al presidente a dar marcha atrás de manera definitiva el sábado.
“Creo firmemente en una FIFA independiente que sirva a nuestro juego con compromiso, transparencia e integridad”, añadió Wenger, quien aclaró no haber estado “implicado en el proyecto” y que lo conoció “a través de los medios”.
“Los individuos pasan”: el golpe desde la Secretaría General
Wenger no fue el único en el seno de la FIFA en tomar distancia del proyecto y de Infantino. La cúpula ejecutiva también marcó diferencias, profundizando la crisis de conducción.
En un correo interno enviado a empleados de la FIFA, el secretario general Mattias Grafström lamentó una “triste y reprochable serie de eventos”, que “concluyó felizmente con el abandono permanente” del plan de la FFE.
“Los individuos, momentos inestables y episodios desafortunados vienen y van”, escribió Grafström, quien fue jefe de gabinete de Infantino cuando este llegó a la presidencia de la FIFA en 2016.
“La institución, su misión y su responsabilidad hacia el fútbol mundial continúa”, remarcó el dirigente suizo de 45 años, secretario general desde 2024, en un mensaje leído como un claro llamado a preservar a la FIFA por encima de sus actuales autoridades.
Días antes, el viernes, renunció el asesor principal de Infantino, el estadounidense Carlos Cordeiro, quien dijo oponerse “categóricamente” al proyecto, al que consideraba “malo para el futuro a largo plazo del juego”.
Esta resistencia interna se suma a la fuerte presión externa, encabezada por la UEFA y secundada por la Concacaf, la Confederación de Norte, Centroamérica y Caribe, que cargaron contra el proyecto FFE y mantienen sus críticas a la gestión de Infantino.
UEFA y Concacaf suben el tono y evalúan ir a la Justicia
La Concacaf reclamó la semana pasada una “revisión completa” del liderazgo de Infantino, mientras que la UEFA aseguró haber “perdido la confianza” en el presidente de la FIFA, un mensaje que profundiza la crisis política en Zúrich.
En una carta enviada el viernes a la FIFA, la UEFA “notifica oficialmente que planea de forma activa iniciar una acción judicial”, un paso que podría abrir un frente inédito en la disputa por el control del fútbol mundial.
Con ese objetivo, el organismo europeo pidió “identificar, localizar y conservar todos los documentos e información almacenada electrónicamente” vinculados a la FFE, para evitar la destrucción de elementos que puedan resultar clave en un eventual proceso judicial.
En paralelo, en numerosos clubes europeos crece el descontento por el Mundial de Clubes 2025, primera edición con 32 participantes, un formato impulsado por Infantino que todavía no cumplió con lo prometido.
Se había previsto un mecanismo de solidaridad para distribuir fondos entre los clubes que no participaron, un bono que aún no fue abonado y que alimenta el malestar en el Viejo Continente.
La próxima edición del torneo, prevista para 2029, podría estar amenazada: no existe todavía un acuerdo entre la FIFA y los clubes para liberar a los jugadores, y no lo habrá si no se producen cambios en la conducción del organismo, según advirtió una fuente dirigente del fútbol europeo.
Esa misma fuente señaló que el sentimiento en Europa va más allá de la figura de Infantino y que se necesita “un cambio estructural” en la gobernanza de la FIFA, en una crítica que apunta al corazón del modelo de poder actual.
Infantino, único candidato pero con apoyos en retirada
Pese a las presiones y a la tensión creciente en la relación FIFA Infantino, el presidente está lejos de haber perdido la carrera electoral de cara a los comicios de marzo de 2027, en los que aspira a su reelección y, por ahora, se mantiene como único candidato.
El italo-suizo necesitará el respaldo de 106 de las 211 federaciones miembro para asegurarse un nuevo y último mandato de cuatro años al frente del organismo que gobierna el fútbol mundial.
Hasta el momento, cuatro federaciones europeas —Finlandia, Gales, Serbia y Suecia— le retiraron formalmente su apoyo, un número todavía reducido pero simbólico en el tablero político que rodea a la FIFA.
El desenlace de esta pulseada global, con acusaciones de chantaje, rebelión interna y amenazas de acciones judiciales, definirá no solo el futuro de Infantino, sino también el rumbo de la propia FIFA en los próximos años.


