El balance oficial del terremoto en Colombia se volvió aún más dramático: el presidente Abelardo de la Espriella confirmó que el número de personas fallecidas por el sismo del lunes subió a 265, según informó en un mensaje dirigido a los medios.
En ese marco, el mandatario precisó que la cifra de heridos llegó a 3.494, mientras que la de desaparecidos se elevó “de manera alarmante” a 496, al trazar un panorama cada vez más grave de la catástrofe.
“Nuestros esfuerzos principales están concentrados en los desaparecidos”, aseguró De la Espriella, y remarcó que su Gobierno trabaja en la búsqueda junto con las brigadas internacionales que han comenzado a llegar a Colombia para reforzar las tareas de rescate.
Al describir el impacto social del sismo, el jefe de Estado indicó que hasta el momento son 25.872 las familias afectadas, una cifra que da cuenta de la magnitud del desastre en las zonas golpeadas.
Daños materiales masivos y servicios críticos comprometidos
En términos de daños materiales, De la Espriella detalló que hay más de 11.000 viviendas destruidas y otras 53.000 averiadas, además de 140 edificios con afectaciones estructurales que requieren evaluación y refuerzo urgente.
El terremoto también golpeó con fuerza la infraestructura pública: se reportan daños en más de 1.800 escuelas, 20 puentes vehiculares, 203 vías, 44 acueductos y cinco aeropuertos, lo que complica tanto la asistencia humanitaria como la vida cotidiana de las comunidades.
Al trazar una lectura política y social del momento, el presidente sostuvo: “Es sin duda una tragedia de gran dimensión, pero es precisamente en estos momentos tan aciagos y complejos cuando nos debemos unir bajo una misma bandera, que es la bandera de Colombia, y el esfuerzo del Gobierno está concentrado en ello”, al llamar a la unidad nacional frente al desastre.
Emergencia económica y paquete de alivios
Frente a este escenario, De la Espriella anunció una declaratoria de emergencia económica que incluirá un paquete de medidas específicas para impulsar la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto.
En esa línea, adelantó que se otorgarán “alivios temporales” a las familias perjudicadas, entre ellos que el Gobierno pague sus servicios públicos por un período determinado y disponga subsidios de arrendamiento para quienes perdieron sus viviendas.
El plan oficial también contempla apoyos económicos a las familias más vulnerables y acciones puntuales para respaldar a comerciantes y pequeños empresarios, con el objetivo de sostener el tejido productivo en las regiones golpeadas por el sismo.


