El fallecimiento de dos efectivos del Ejército Argentino en menos de 72 horas, uno de ellos en la Quinta de Olivos, encendió señales de alarma en el Gobierno de Javier Milei y aceleró una revisión interna sobre el estado psicológico del personal de las Fuerzas Armadas. La situación generó preocupación en el Ejecutivo, que decidió intervenir de manera inmediata.
Desde la Casa Rosada reconocen que se avanzará en un refuerzo de los mecanismos de evaluación y acompañamiento psicológico, con especial atención en los uniformados que cumplen funciones armadas en contextos de alta exigencia, como la custodia presidencial y los operativos de seguridad permanente.
De acuerdo con fuentes oficiales, la decisión no apunta a desmantelar el sistema actual, sino a profundizar y fortalecer los controles existentes. Si bien las tres fuerzas cuentan con evaluaciones psicofísicas periódicas, el Ejecutivo considera necesario sumar instancias adicionales de seguimiento, mejorar la detección temprana de riesgos emocionales y ampliar el rol de los servicios de sanidad militar.
Crisis en las Fuerzas Armadas
En el Ministerio de Defensa trabajan en una actualización de los protocolos que regulan la aptitud del personal para determinados destinos sensibles. El foco estará puesto en un acompañamiento psicológico sostenido, con mayor intervención institucional para evitar que situaciones de estrés, endeudamiento o desgaste profesional queden fuera del radar del Estado.
La situación también reactivó un debate de fondo dentro del Gobierno: la cuestión salarial de los efectivos. En despachos oficiales admiten que los bajos ingresos en las Fuerzas Armadas representan un factor crítico que impacta directamente en el bienestar del personal. En ese marco, el Ejecutivo analiza completar el esquema de recomposición salarial que había sido definido durante la gestión anterior y que quedó inconcluso.
Sueldos de miseria y suicidios
Por el momento, sin embargo, no hay fechas ni anuncios concretos. En Balcarce 50 aclaran que cualquier mejora deberá contar con el aval del Ministerio de Economía y ajustarse a las metas fiscales del Gobierno. En paralelo, se evalúa una reestructuración del IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, otro punto sensible para la tropa.
Desde el entorno del ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, sostienen que el abordaje será integral. “No alcanza con mirar un solo aspecto. La situación del personal requiere una mirada sanitaria, operativa y económica al mismo tiempo”, señalaron fuentes de la cartera.
Preocupación en el Gobierno
Mientras tanto, continúa la investigación judicial por la muerte del soldado en la Quinta de Olivos, a cargo del Juzgado Federal de San Isidro, bajo la conducción de la jueza Sandra Arroyo Salgado. El Gobierno aseguró haber puesto a disposición de la Justicia toda la información requerida y evitó pronunciarse sobre el avance de las pericias.
El caso de Rodrigo Gómez generó un fuerte impacto puertas adentro del Ejecutivo, donde reconocen inquietud por las condiciones laborales y psicológicas de los uniformados asignados a la seguridad presidencial. A partir de estos episodios, la salud mental en las Fuerzas Armadas quedó definitivamente instalada como un tema central en la agenda oficial.



