A través de la Resolución 146/2026 publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional formalizó la designación de Rubén Javier Ruffi de manera transitoria. La medida lleva la firma del canciller Pablo Quirno, uno de los funcionarios más críticos del funcionamiento del bloque regional.
El área asignada depende directamente de la Subsecretaría de Negociaciones Económicas Internacionales e Integración, perteneciente a la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
La dependencia técnica resulta estratégica para coordinar la postura nacional frente a Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Su tarea cobra relevancia ante la vigencia provisional del acuerdo con la Unión Europea y el inicio de las rebajas arancelarias sobre más del 90% del comercio bilateral, con esquemas de desgravación de entre cinco y 25 años.
Los duros cuestionamientos al bloque
La postura oficial quedó plasmada durante la cumbre de Luque, donde Quirno cargó contra el modelo regional. “El Mercosur debe dejar de mirar el mundo como una amenaza y asumir el papel que le corresponde”, afirmó el ministro. Además, denunció una histórica “adicción al proteccionismo” que generó “menos competencia, menos productividad, menos inversión, menos innovación, precios más altos para los consumidores, salarios más bajos, en síntesis, más pobreza”.
En su exposición, el canciller arremetió contra el Arancel Externo Común al sostener que “condena a las empresas regionales a producir con costos superiores a los de sus competidores”, reclamando un esquema “simple, competitivo y compatible con una agenda real de apertura”. Para graficarlo, comparó al bloque —que cubre solo el 20% del PBI mundial— frente al 88% alcanzado por Chile.
Las advertencias continuaron meses después con un ultimátum del canciller. “Si el Mercosur no acompaña a la velocidad que necesitamos, avanzaremos bilateralmente”, sostuvo el funcionario, apuntando a la burocracia interna y al incumplimiento de las metas del Tratado de Asunción de 1991. Y concluyó: “Argentina no tiene tiempo para perder”.
Acuerdos y ratificaciones internacionales
En el plano comercial, tras 27 años de negociaciones, el 17 de enero de 2026 se rubricó en Asunción el tratado de libre comercio con la Unión Europea, un mercado de 720 millones de personas que concentra el 30% del PBI mundial.
El país aceleró el trámite legislativo luego del envío de la iniciativa por parte de Javier Milei. La Cámara de Diputados dio luz verde el 13 de febrero y el Senado sancionó la ratificación definitiva el 26 de febrero por 69 votos contra tres.
En simultáneo, la administración rubricó en Washington el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca junto al representante comercial Jamieson Greer, un entendimiento que contempla la eliminación de aranceles sobre 221 líneas arancelarias pero que todavía aguarda su tratamiento legislativo.


