La Secretaría de Trabajo de la Nación ordenó levantar el “trabajo a reglamento” y las asambleas del Sindicato de Camioneros que durante más de 10 días afectaron la distribución de bebidas de Coca-Cola, Quilmes y CCU. El gremio que encabezan Hugo y Pablo Moyano deberá normalizar el servicio mientras se negocia el reclamo de equiparación salarial.
La medida se tomó luego de más de diez jornadas de tensión y los primeros indicios de desabastecimiento en comercios de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, donde empezaban a registrarse faltantes en góndolas y depósitos.
En ese contexto, el Gobierno nacional intervino para frenar el avance del conflicto entre el Sindicato de Choferes de Camiones (SICHOCA) y las principales empresas proveedoras de bebidas del país: Coca-Cola, Quilmes y CCU.
A través de una resolución oficial, la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria para desactivar el “trabajo a reglamento” y las asambleas que el gremio había organizado en la rama de Aguas y Gaseosas.
La disposición, que entró en vigencia de manera inmediata, fija una tregua obligatoria por los próximos 15 días hábiles con el objetivo de encauzar las negociaciones entre las partes.
Reclamo por equiparación salarial y beneficios
El eje de la disputa es un reclamo de equiparación salarial y de beneficios para los trabajadores que intervienen en la logística de bebidas.
Pablo Moyano sostiene que existe una “ingeniería contable” por parte de las empresas para fragmentar los beneficios de los trabajadores, diferenciando entre personal directo y tercerizado.
El dirigente denuncia una disparidad “injustificada” entre los empleados directos de las plantas y depósitos centrales y aquellos que trabajan para empresas concesionarias o distribuidoras externas, pese a que todos realizan tareas de logística similares.
Por ese motivo, exige que el premio por asistencia y puntualidad se extienda a la totalidad de los choferes y ayudantes de reparto, sin distinción del tipo de empleador.
Moyano argumenta además que los adicionales convencionales han quedado desactualizados frente al costo de vida y acusa a las compañías de que “ajustan sobre el bolsillo de los trabajadores” para mantener sus márgenes de ganancia.




