El gobierno de Milei disuelve oficialmente la Dirección Nacional del INTA y acelera el control sobre el organismo científico
El gobierno de Javier Milei oficializó mediante el decreto 571/2025 la disolución de la Dirección Nacional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), un organismo clave en ciencia y tecnología agropecuaria que hasta ahora operaba con autonomía sobre sus fondos y decisiones de inversión. Esta medida busca centralizar el control en el Poder Ejecutivo, marcando un giro en la gestión del instituto.
A pesar de la resistencia desde el Congreso, que dio media sanción para rechazar el decreto 462/2025 que pretendía desmantelar el INTA, y las medidas cautelares presentadas en la Justicia por gremios como APINTA y ATE, el gobierno avanza con el plan de vender casi la mitad de las 101.500 hectáreas del organismo y despedir a 1.500 técnicos, investigadores y administrativos.
El decreto sostiene que las funciones de la Dirección Nacional se superponen con las atribuciones del presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, quien responde directamente al Poder Ejecutivo. Por ello, se elimina la estructura para concentrar las decisiones en la cúpula, aunque algunas áreas seguirán operando temporalmente hasta la reorganización.
Esta medida genera preocupación entre los trabajadores del INTA, quienes temen por sus puestos de trabajo y la pérdida de la representación territorial de productores, universidades y sectores científicos. En paralelo, en el Congreso y la Justicia continúan los esfuerzos para frenar el avance del desmantelamiento.
Mientras tanto, el gobierno continúa con su estrategia de reducir la estructura estatal para alcanzar la meta de superávit fiscal, concentrando el poder decisorio en el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo.

