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El Gobierno confirmó que no está definido cuando volverán las clases

El ministro de Educación Nicolás Trotta participó de una reunión de la Comisión de Educación de Diputados por teleconferencia, la primera en la historia legislativa argentina, y admitió que no está decidido que las clases retomen el 13 de abril, cuando termine la extensión de la cuarentena.

“No sabemos cuándo será posible volver a las aulas, porque como dijo el presidente: lo más importante es la salud”, afirmó Trotta. Fernández dijo que nadie se murió por perder un año de colegio y abrió la puerta a que las clases regresen bastante más adelante del anunciado fin de la cuarentena para el 12 de abril. Se habla de mantenerlas cerradas hasta mitad de año.

La exposición del ministro giró en torno a los contenidos educativos que están ofreciendo en la plataforma www.seguimoseducando.gob.ar, que ya tuvo 1 millón 400 mil visitas, pero podrían ser muchas más si no consumieran datos.

“Estamos en dialogo con los proveedores de los sitios edu.ar que se puedan navegar en forma gratuita. Es fundamental fortalecer el vínculo entre la maestra y los estudiantes”, señaló. Anticipó que el miércoles subirán más contenidos y en estas horas se publicarán nueve cuadernos con contenidos para todas las edades.

“Es importante la continuidad pedagógica pero más aún lo es poder acompañar a todos las niñas, niños y adolescentes en este momento de profunda incertidumbre. Asumimos ese compromiso como Ministerio y es una dimensión que está presente en cada una de las herramientas que estamos poniendo en funcionamiento, tanto en la programación de la televisión y de la radio como en los cuadernos impresos. Ningún sistema educativo estaba preparado para tomar las decisiones que tuvimos que tomar”.

Sergio Massa abrió desde la presidencia de la Cámara la primera sesión de comisión transmitida en remoto de la larga e interrumpida historia parlamentaria argentina. Y anticipó que insistirá en un cambio reglamentario para que también se pueda votar, emitir dictámenes y hacer un plenario en el recinto como los países de la región.

Fue la primera reunión de comisión por teleconferencia de la historia. Pero sólo informativa, porque resta un acuerdo de todos los bloques para cambiar el reglamento y que se pueda votar. “Uno de los desafíos que tenemos como Parlamento es que la tecnología ingrese definitivamente a nuestra vida”, pidió Massa.

“Uno de los desafíos que tenemos como Parlamento es que la tecnología ingrese definitivamente a nuestra vida. Que estas acciones que hacemos producto de la pandemia, se transformen en un mecanismo de trabajo permanente que acorte tiempo y distancia y que ponga definitivamente al Parlamento en el siglo XXI.”

La entrerriana Blanca Osuna tuvo la misión de repartir la palabra y mal no le fue: sólo debió poner orden ante una interrupción de la macrista Victoria Morales Gorleri a la kirchnerista Gisella Marziotta. Sólo que a diferencia de las reuniones presenciales de comisión, casi todos los oficialistas quisieron hablar y la reunión se extendió por casi tres horas cuando estaba prevista que fuera más corta.

Cada provincia trajo sus reclamos, como fue el caso de la santafesina Patricia Mounier, del Frente de Todos, que se preocupó por una presunta sobreocupación de los docentes en el teletrabajo. “Trababan en cualquier horario. Debería corregirse”, advirtió.

Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, pidió precisiones sobre la vuelta a las clases como también si evalúa algún adelantamiento de las vacaciones de invierno, pero Trotta repitió que las escuelas pueden seguir cerradas mucho tiempo.

“No está la certeza de la modificación del calendario escolar hasta que no tengamos la claridad de la vuelta de la escuela”, respondió y aclaró que los cronogramas serán negociados con “los 24 distritos y los sindicatos”.

La oposición y Hugo Yasky manifestaron preocupación por los planes suspendidos, como el Fines, y los docentes que quedarán sin trabajo. El ex CTA pidió además proteger a los suplentes que no podrán concursar.

La radical Brenda Austin reclamó acelerar la homologación del trámite de los médicos venezolanos que residen en Argentina y traer a los de aquí que están varados en el exterior. Y su correligionario José Riccardo solicitó proteger a los científicos y los laboratorios que pueden abastecer insumos críticos. Trotta le devolvió una primicia: la Universidad de Rosario trabaja en la producción de respiradores junto a la Anmat y podrían tener también donaciones privadas.

Trotta no respondió sobre la repatriación de argentinos porque el presidente sigue con la decisión de sostenerlos fuera del país varias semanas. “Están en las casas y los consultados de Argentina”, se escapó. La primera chicana por videoconferencia la protagonizaron Marziotta y la macrista santafesina Gisela Scaglia, quien le recriminó haber repudiado la desigualdad educativa de la Ciudad de Buenos Aires.

La periodista puso reparos sobre la educación online y citó un caso personal en el que una maestra le pidió usar un scanner. “El rol del docente y de la escuela es irreemplazable, estamos viviendo una situación extrema y extraordinaria donde los padres y las madres no podemos suplir ese rol”.

Trotta recordó que funciona en el Ministerio un comité por el coronavirus para definir los temas a incluir en los contenidos educativos y que uno de los desafíos es la “brecha educacional” que pueda dejar la educación a distancia. Aseguró que los comedores escolares están entregando viandas y consideró que sólo Chubut tendrá problemas graves en las paritarias docentes.

Prometió que implementará la ley de Educación Sexual Integral resistida por la iglesia evangélica y católica (“Las leyes están para cumplirlas”, respondió) y habló de pesada herencia en gastos universitarios y edilicios.

“Cuando llegamos todas las obras estaban sin concluir, algunas al 70% o 80% y otras al 40%, por actos de vandalismo. En los primeros tres meses regularizamos cadenas de pagos”, se jactó. Después llego el coronavirus y las prioridades cambiaron.