El constante aumento de expensas mostró comportamientos dispares según el distrito analizado durante el mes de agosto. Entre Ríos registró el mayor incremento interanual entre todas las regiones analizadas, con un promedio de $82.765 que representó una suba mensual del 6% y un fuerte salto interanual del 45,1%.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el valor promedio se ubicó en $362.159, lo que implicó una suba mensual del 2,1% y un alza interanual del 25%, a partir de un informe elaborado sobre 15.000 consorcios.
El registro se conoció tras la publicación del INDEC, que midió una inflación de 1,7% para agosto y un acumulado interanual del 33,5%. En ese desglose, el rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó las subas con un 2,8% mensual.
En la comparación histórica, la expensa promedio porteña había trepado a $289.762 en el mismo período del año previo, consolidando así el incremento del 25% en los últimos doce meses.
Por su parte, en la Provincia de Buenos Aires el costo promedio trepó a $182.675 en agosto, anotando un avance mensual del 0,3% y un salto interanual del 33%.
En la provincia de Santa Fe, el promedio de los gastos comunes alcanzó los $146.860, marcando un incremento mensual del 8,1% y una suba del 30,6% frente al año anterior.
Composición y destino de los gastos
Los salarios y cargas del personal representan el principal ítem en los edificios de CABA, concentrando el 33% del presupuesto total.
A su vez, los gastos operativos y de mantenimiento explican el 27% de la recaudación, mientras que las erogaciones bancarias, administrativas e impositivas absorben el 13%.
En paralelo, los servicios públicos demandan el 15% de los desembolsos y las obras junto al mantenimiento extraordinario se llevan el 9% restante.
La incidencia de los costos varía según la escala de cada inmueble: en estructuras pequeñas pesa más el personal, en tanto que en las torres más grandes los gastos de mantenimiento ganan mayor participación sobre el total.
Al analizar esta dinámica, Albano Laiuppa, director de ConsorcioAbierto, remarcó: “La estructura de gastos se mantiene relativamente estable y confirma que gran parte de la expensa está vinculada al funcionamiento cotidiano del edificio: personal, mantenimiento, servicios y tareas necesarias para que todo funcione correctamente”.
Índice de morosidad y nuevos desafíos
El incremento de los costos convive con un índice sostenido de morosidad en los pagos. En CABA, el 15% de las unidades funcionales arrastra deudas, proporción que sube al 16% en territorio bonaerense, afectando a 15 y 16 departamentos de cada 100, respectivamente.
Frente a esta situación, las administraciones aplican avisos de cobro preventivos y, ante la persistencia de los atrasos, priorizan acordar planes de pago antes de recurrir a instancias judiciales.
En este contexto, el sector busca mitigar los costos operativos y optimizar los procesos diarios. “Los edificios se volvieron organizaciones mucho más complejas que hace algunos años. También creció la necesidad de confianza sobre cómo se toman las decisiones”, analizó Laiuppa.
De esta manera, la transparencia de las cuentas, el monitoreo financiero y la programación anticipada de las refacciones se volvieron herramientas determinantes para la administración consorcial.


