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El agro entrerriano transfirió más de 650 millones de dólares en retenciones al Estado Nacional entre 2018 y 2025

Un estudio conjunto realizado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BCER), el Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER) y las Facultades de Ciencias Económicas y Agropecuarias de la UNER reveló que, entre las campañas 2018/19 y 2024/25, el sector agropecuario entrerriano transfirió más de 650 millones de dólares al Estado Nacional en concepto de derechos de exportación (DEX).

Según el informe, Entre Ríos aportó en promedio 93 millones de dólares anuales por retenciones a los cultivos de soja, maíz, trigo y sorgo, con un pico en la campaña 2021/22, cuando los ingresos fiscales alcanzaron 143 millones de dólares, impulsados por los altos precios internacionales y una fuerte performance exportadora.

Sequía, precios y recuperación

La sequía de 2022/23 marcó un punto de inflexión con una fuerte caída en la producción, los precios y los ingresos fiscales. Sin embargo, la campaña 2024/25 muestra una recuperación interanual, sostenida por una cosecha récord de soja y una reducción temporal de alícuotas.

De acuerdo con los datos del estudio, el monto recaudado por el Estado Nacional en la última campaña equivale al valor productivo de 209.240 hectáreas de soja —un 16% del área sembrada en la provincia— o a 532.086 toneladas de maíz, lo que representa el 27% de la producción entrerriana del cereal.

Una carga que condiciona la rentabilidad

El trabajo advierte que las retenciones constituyen una transferencia estructural de recursos desde el agro entrerriano hacia el Estado Nacional, sin retorno directo para la provincia, ya que no son fondos coparticipables.

Asimismo, el impacto de esta carga tributaria reduce la rentabilidad y desalienta la inversión, especialmente en regiones con menor competitividad y altos costos logísticos.

“En provincias como Entre Ríos, donde las distancias a los puertos son largas y los rindes promedio menores que en la zona núcleo, las retenciones agravan las brechas de competitividad”, señala el informe.

La soja sigue siendo el principal cultivo afectado. Durante los años de precios altos y alícuotas elevadas —como en 2021/22—, los productores sojeros fueron los que más aportaron al fisco, pero también los que más padecieron la combinación de sequía y presión impositiva, lo que redujo márgenes y limitó inversiones en tecnología y sustentabilidad.

Segmentar para sostener al productor

Los autores del estudio proponen revisar el esquema actual de retenciones, sugiriendo la segmentación de alícuotas según el tamaño del productor y la región, con el fin de preservar la competitividad de los pequeños y medianos productores.

“El desafío es encontrar un equilibrio que permita sostener la recaudación sin castigar la competitividad del interior productivo”, concluye el trabajo.

Una transferencia silenciosa

Más allá de los ciclos de precios o del clima, el informe subraya que las retenciones representan una transferencia constante de recursos del campo entrerriano hacia la Nación. Solo en la última campaña, el monto recaudado equivale a financiar completamente la producción de más de 200.000 hectáreas de soja, una cifra que dimensiona el peso fiscal sobre el agro provincial.

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