La crisis política en la FIFA por el plan para abrir a inversores privados una parte del negocio de los Mundiales sumó un capítulo explosivo: una carta conjunta de UEFA, AFC y Concacaf acusó a Gianni Infantino de “engaño” y de provocar una “pérdida de confianza”. El pronunciamiento llegó después de que el organismo retiró el proyecto y se disculpó por su manejo en plena definición de la Copa del Mundo en Norteamérica.
La ofensiva se conoció cuando el plan FIFA Forward Enterprise (FFE) ya había quedado sin efecto, pero su sola filtración desató un conflicto interno entre las asociaciones miembro del ente que rige el fútbol mundial.
El proyecto contemplaba la creación de una compañía valuada en USD 20.000 millones y la búsqueda de hasta USD 4.200 millones mediante la venta de una participación minoritaria a capitales privados.
“No tiene que ver con el dinero, sino con la integridad del juego”
El documento fue firmado por los presidentes de las tres confederaciones, Aleksander Ceferin (UEFA), Salman bin Ibrahim Al Khalifa (AFC) y Víctor Montagliani (Concacaf), quienes remarcaron que la disputa “no tiene que ver con el dinero” ni con decisiones ya adoptadas sobre los Mundiales o la distribución de recursos.
Para las confederaciones, el eje del conflicto pasa por “la integridad del juego y la integridad de quienes son elegidos para liderarlo”, según expresaron en la carta.
La misiva salió a la luz un día después de un nuevo comunicado de la FIFA, en el que se hizo hincapié en el respaldo a Infantino y se criticaron “los intentos de socavar el mandato democrático”.
La entidad recordó que el presidente “fue elegido democráticamente por las federaciones miembro de la FIFA y continúa ejerciendo su mandato”, en un mensaje de cierre de filas en torno al suizo.
AFC, Concacaf and UEFA: An Open Letter to the Football Family ⬇️https://t.co/LQd28xzpqu pic.twitter.com/VuVHlS33HP
— Concacaf (@Concacaf) August 10, 2026
Reacomodamiento del poder y cuestionamiento institucional
Ese planteo alteró el mapa de poder dentro de la FIFA. Hasta ahora, la presión más abierta contra Infantino había sido encabezada por UEFA, mientras Asia y Concacaf mantenían una posición menos definida.
Con esta dura carta, las tres asociaciones se alinearon en un cuestionamiento institucional directo a la conducción del presidente, elevando el conflicto a una escala inédita en su gestión.
Uno de los puntos centrales del texto apunta a la explicación que Infantino y el secretario general Mattias Grafström dieron tras la reunión de crisis en Rabat, Marruecos, realizada la semana pasada.
En esa instancia, la FIFA admitió “errores” en el proceso de creación del proyecto FIFA Forward Enterprise y pidió disculpas por la forma en que impulsó la propuesta.
Para UEFA, AFC y Concacaf, ese reconocimiento es insuficiente. “Lo que el fútbol presenció fue una falla de criterio”, afirmaron en el comunicado.
Además, las tres asociaciones añadieron que avanzar con una propuesta de esa magnitud “sin una consulta significativa” y con un calendario acelerado para las asociaciones miembro no fue un descuido, sino una conducta “destinada a limitar el escrutinio”.
“Profunda falla de criterio” y ruptura de confianza
La carta también objeta el contenido del plan retirado. Los firmantes sostienen que no alcanza con admitir fallas de procedimiento y que la FIFA debería reconocer que intentar vender una participación en el Mundial implicó “una profunda falla de criterio”.
Ese intento, remarcan, supuso “una ruptura de confianza con las instituciones a las que debe servir” el organismo con sede en Zúrich.
El reclamo más concreto se concentra en la investigación anunciada por la propia FIFA. El organismo informó que hará una revisión y presentará un informe ante su Consejo, pero las tres confederaciones exigen que el análisis sea independiente.
“La administración de FIFA no debería desempeñar ningún papel en la revisión”, señalaron, al advertir que una pesquisa interna no ofrece garantías de autonomía sobre los hechos que originaron la crisis.
En la misma línea, remarcaron que “hay silencio donde debería haber rendición de cuentas, distancia donde debería haber apertura”, en una crítica directa al manejo de la cúpula dirigencial.
La reunión de Marruecos, bajo la lupa
La reunión de urgencia en Marruecos también quedó bajo cuestionamiento. Según describieron las tres confederaciones, y de acuerdo con la propia carta posterior enviada por la FIFA, no participaron miembros del Consejo ni representantes de las asociaciones nacionales.
Solo estuvo presente un funcionario electo, mientras el resto pertenecía a la estructura ejecutiva, lo que para UEFA, AFC y Concacaf refuerza la idea de un proceso cerrado y sin controles.
“Esto no hace más que reforzar estas preocupaciones y representa una continuación del mismo patrón de conducta que nos trajo hasta este momento”, advirtieron.
La frase más dura del documento fue todavía más lejos: “No es la conducta de un custodio del juego, sino de alguien que cree que el juego le debe responder a él”, dispararon contra Infantino.
Dimensión electoral y apoyos a Infantino
La carta también tiene una dimensión electoral. Infantino busca un cuarto mandato en las elecciones de marzo de 2027 y, por ahora, no enfrenta a un rival confirmado.
El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre, por lo que la aparición de un bloque integrado por UEFA, Asia y Concacaf modifica el escenario si finalmente surge un candidato dispuesto a competir.
El problema, remarcan, ya no es solo quién rechazó el FFE, sino quién conserva la confianza necesaria para seguir al frente de la organización.
En paralelo, es clave el mapa de respaldos. África apoyó por unanimidad a Infantino, lo mismo que la Conmebol, que también respaldó su candidatura aunque había rechazado el proyecto FFE.
A ese bloque se suman países de peso como Argentina y México, que expresaron públicamente su apoyo al actual presidente de la FIFA.
Para UEFA, AFC y Concacaf, la crisis no terminó con el retiro del proyecto ni con el pedido de disculpas. “El liderazgo en el fútbol no es una posesión”, escribieron en el cierre del documento.
“Es un deber de servicio a la familia del fútbol que le confió esa responsabilidad”, remarcaron, al insistir en que el conflicto seguirá abierto mientras no haya una revisión independiente y un reconocimiento pleno del daño a la confianza interna.


