En el marco de su tradicional cena anual en el hotel Sheraton de Buenos Aires, la entidad Poder Ciudadano lanzó una fuerte advertencia sobre la situación de la corrupción en Argentina y cuestionó las políticas de transparencia del Gobierno.
Entre los dirigentes presentes estuvo el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, en un encuentro donde la participación de representantes del oficialismo nacional fue marcadamente reducida.
El presidente de la organización, Martín D’Alessandro, afirmó que “la corrupción sigue siendo una enfermedad endémica” y sostuvo que en los últimos años “no sólo no se ha avanzado en ninguna política específica destinada a incrementar la transparencia, sino que pareciera que buscamos ampliar la impunidad”.
En ese sentido, D’Alessandro reclamó que el país se ocupe “en serio” del problema y puso el foco en el desempeño argentino en el Índice de Percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional.
Argentina registra actualmente 36 puntos sobre 100 y ocupa el puesto 104 entre 182 países relevados, de acuerdo con Transparencia Internacional.
Desde Poder Ciudadano ya habían advertido este año sobre el retroceso del país en ese indicador.
La cena contó con una nutrida presencia de dirigentes políticos, empresarios, economistas y representantes del Poder Judicial, aunque la presencia del oficialismo nacional fue reducida.
Entre los referentes vinculados a La Libertad Avanza estuvieron Luis Petri, Sebastián Pareja y Nicolás Mayoraz, mientras que no asistieron miembros del Gabinete nacional.
También participaron figuras de distintos espacios políticos como Martín Lousteau, Emilio Monzó, Maximiliano Ferraro, Carolina Losada, Diego Bossio y Germán Martínez, además de empresarios, economistas, jueces y fiscales.
Cabe recordar que Poder Ciudadano es el capítulo argentino de Transparencia Internacional y trabaja en temas vinculados con transparencia, integridad pública y lucha contra la corrupción.
Las frases más fuertes de D’Alessandro
“La corrupción en el ámbito público, es un problema que tiene dimensiones múltiples”, comenzó D’Alessandro.
Según explicó el titular de la entidad, “es un problema moral, de comportamiento individual pero también colectivo; es un problema estatal, porque obtura la efectividad de las políticas públicas; es un problema republicano, porque restringe el imperio de la ley y la igualdad ante la ley; es un problema democrático, porque aumenta la desconfianza en las instituciones del régimen, y es también un problema económico, porque limita el crecimiento y la asignación eficiente de los bienes públicos”.
“La corrupción sigue siendo una enfermedad endémica”
D’Alessandro sostuvo que el problema mantiene plena vigencia en el país.
“En nuestro país, además, la corrupción sigue siendo una enfermedad endémica. De hecho, en las encuestas sigue en el tope de las preocupaciones de la ciudadanía”, afirmó.
También mencionó el desempeño local en la medición internacional: “Argentina se ubica recién en el puesto 104, con apenas 36 puntos sobre 100. Es el peor resultado de los últimos 10 años, consolidando la tendencia declinante de los últimos 6 años”, señaló.
Para el presidente de Poder Ciudadano, la cuestión también acarrea consecuencias económicas.
“Entonces resulta imperioso ocuparse de este tema en serio de una buena vez”, sostuvo.
Y añadió: “Este índice es el más consultado por los inversores globales sobre la integridad de las naciones, y para un país que pretende mejorar su imagen internacional y atraer inversiones, este mal desempeño debiera generar alguna inquietud, y alguna respuesta”.
D’Alessandro cuestionó las políticas de transparencia
Uno de los pasajes más críticos estuvo dedicado a las decisiones adoptadas en los últimos años.
“Sin embargo, la Argentina parece ir en la dirección contraria. En los últimos años no solo no se ha avanzado en ninguna política específica destinada a incrementar la transparencia, sino que pareciera que buscamos ampliar la impunidad”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó iniciativas destinadas a reducir “la cantidad de juzgados con capacidad para investigar la corrupción de los funcionarios”.
También cuestionó el proyecto denominado de “inocencia fiscal”, que, según describió, “originalmente habilitaba a que los funcionarios públicos pudieran blanquear su dinero no declarado sin tener que dar explicaciones”.
Dinero en las campañas y campañas paralelas
D’Alessandro dedicó otro tramo de su discurso a las reglas de financiamiento político.
Sobre el proyecto de reforma política, sostuvo que incluye, “en contra de las tendencias y las buenas prácticas globales, la liberación de los límites a las donaciones de dinero en las campañas electorales, y la habilitación a campañas paralelas sin controles”.
Además, cuestionó “el aumento exponencial del gasto en agencias de inteligencia sin ninguna rendición de cuentas”.
En ese mismo pasaje habló de lo que definió como “el aval sistemático a mentiras y dilaciones, para ocultar enriquecimientos a todas luces sospechosos en el ejercicio de la función pública, como hemos visto este año, en un espectáculo inédito por su combinación de arrogancia y tozudez, de tragedia y de comedia”.
Corrupción, inversiones y crecimiento
El titular de Poder Ciudadano vinculó de forma directa la calidad institucional con la llegada de inversiones.
“No parece casual, entonces, que según el último informe sobre inversiones de la OCDE, la Argentina haya caído al último lugar de la región en recepción de inversiones extranjeras”, sostuvo.
Y agregó: “Es más, si son correctas las estimaciones que la corrupción hace perder al país entre 8% y 10% del PBI al año, imaginemos lo rentable que podría resultar la lucha contra la corrupción”.
Su advertencia sobre el achicamiento del Estado
D’Alessandro también puso en discusión la idea de que una reducción del tamaño estatal sea suficiente para terminar con la problemática de los desmanejos.
“En la lucha contra la corrupción hay que ser proactivos, porque sencillamente no es correcto el diagnóstico que ‘la corrupción va a desaparecer con el solo achicamiento del Estado’”, afirmó.
“Por supuesto que las regulaciones desmedidas pueden ser una fuente de corrupción, pero la desregulación acrítica también puede dar oportunidades para el aprovechamiento de la debilidad del Estado”, agregó.
Como ejemplo, recordó una denuncia realizada por Poder Ciudadano ante la Procuraduría de Investigaciones Administrativas por el ingreso de autos de lujo declarados como vehículos de colección tras la eliminación de trámites y controles.
Según relató, a partir de esa presentación “se detectó un posible delito de contrabando agravado, se sancionó a funcionarios, se modificó la normativa y se elevó el caso a la Justicia Penal Económica”.
“Casos como este, demuestran lo necesario tanto de un diagnóstico más sofisticado del problema, como de la fortaleza de las instituciones y la participación de una sociedad civil atenta”, afirmó.
“Las instituciones importan”
D’Alessandro reivindicó luego el papel de las instituciones en el desarrollo económico.
“Las instituciones importan, y es necesario no degradarlas, sino por el contrario, reforzar la confianza social que reciben. Lo que estamos diciendo es que la transparencia y la democracia no son elementos meramente decorativos en el crecimiento económico de los países”, señaló.
Y remarcó: “Ningún resultado, ninguna política pública, ninguna ideología, ninguna lealtad partidaria, justifica correr los límites de la democracia, sacrificar los principios del republicanismo o tolerar la corrupción”.
Para D’Alessandro, además, el crecimiento económico no garantiza por sí solo el fortalecimiento democrático.
Luego planteó el razonamiento inverso: “Las reglas estables, la Justicia independiente, la transparencia y la integridad, reducen la incertidumbre económica, y mejoran las condiciones para atraer inversiones y acceder al crédito”.
Acceso a la información y designación de jueces
Otro de los ejes centrales del discurso fue la participación ciudadana.
“La participación de la sociedad civil debería ser entendida como un aporte, no como un estorbo”, aseguró D’Alessandro.
Sin embargo, advirtió que observa “una intolerancia que no para de crecer, y la reducción de las instancias de participación de la sociedad civil”.
En ese punto apuntó directamente contra medidas del Gobierno nacional.
“En contra de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, el gobierno nacional viene buscando limitar la participación de la ciudadanía”, afirmó.
Y detalló: “Al decreto que limitó el acceso de los ciudadanos a la información pública, se suma ahora el decreto que elimina la participación y consulta ciudadana en el proceso de designación de jueces”.
Las ONG, el lobby y la libertad de opinión
D’Alessandro también cuestionó dos proyectos enviados al Congreso de la Nación.
Sobre el proyecto de regulación del lobby, sostuvo que “se busca controlar y someter a las miles de ONGs que tiene el país a un régimen de vigilancia que exige informar al Estado prácticamente todos sus movimientos”.
A continuación se refirió a la iniciativa de defensa de la soberanía nacional.
“Se pretende limitar nuestra libertad de opinión. Y en ambos casos se prevén ambiguos delitos de prisión, lo que nos acerca más a los modelos de Venezuela, Hungría y Nicaragua, que a Estados Unidos o Europa”, afirmó.
“Esperamos que el Congreso advierta los peligros para la democracia y la inconstitucionalidad de estos artículos, que para nosotros son evidentes”, agregó.
“Los políticos no se dejan ayudar por los ciudadanos”
El diagnóstico derivó luego en un cuestionamiento más general sobre la relación entre el Estado y la sociedad.
“En resumen, los políticos no se dejan ayudar por los ciudadanos”, resumió D’Alessandro.
Y preguntó: “¿Cómo vamos a recuperar ese valor esencial para la democracia que es la confianza en la política y las instituciones, si vemos que es el mismo Estado el que desconfía de su propia ciudadanía? ¿Qué podemos hacer entonces para ayudar?”.
El mensaje fundacional de Poder Ciudadano
D’Alessandro recuperó entonces las palabras pronunciadas en abril de 1989 por Marta Oyhanarte, fundadora de la entidad, durante la primera convocatoria pública de la organización.
“Hemos iniciado un camino que pretende reavivar nuestra conciencia cívica. Esto implica un cambio de modalidad en nuestra forma de pensar y de actuar, porque somos copropietarios de esta democracia”, había planteado Oyhanarte.
También había señalado: “Intentamos ser promotores de participación para vivir en un país normal, con un sistema de normas claras que sean cumplidas por gobernantes y gobernados. El espíritu que guía a Poder Ciudadano es la suma de muchos que hacen poquito y no a la inversa. Defendemos una filosofía de vida que permita consolidar la ética en la política, la vida constitucional y el Estado de derecho”.
D’Alessandro sostuvo que esa marca de nacimiento continúa guiando a la organización y convocó a la sociedad a compartir esa filosofía.
“Las instituciones importan siempre, gobierne quien gobierne”
En el tramo final, el presidente de Poder Ciudadano reivindicó la trayectoria de la entidad y rechazó interpretaciones antipolíticas.
“Nunca tuvimos una posición antipolítica, ni alimentamos los escándalos, ni el fanatismo punitivo, ni el falso moralismo (de creer, por ejemplo, que hay personas que son moralmente inferiores a otras por sus ideas políticas)”, afirmó.
“Por el contrario, hemos difundido una visión pluralista, constructiva, sistémica, de reforzar la transparencia preventiva, los controles, la rendición de cuentas. En definitiva, la calidad institucional”, sostuvo.
Y sintetizó: “Por eso para Poder Ciudadano, las instituciones importan siempre, gobierne quien gobierne”.
El cierre volvió a poner el foco en la participación ciudadana.
“Cuando cada ciudadano se repliega en su mundo privado, la esfera pública se empobrece. Y un país con una vida pública lánguida queda vulnerable frente a la amenaza, siempre acechante, del autoritarismo”, advirtió.
“En cambio, cuando una sociedad se organiza y exige, refuerza la confianza entre la gente y las instituciones del Estado, y entonces las probabilidades de autocratización disminuyen, y las probabilidades de desarrollo aumentan”, concluyó.


