El influyente semanario británico The Economist publicó un nuevo y severo editorial sobre el rumbo de Javier Milei, donde advirtió que el país requiere “menos gritos y más crecimiento” para no poner en riesgo la continuidad de su proyecto político.
Bajo la premisa de “pan y manteca, no fanfarronadas”, el análisis remarcó que el mandatario debe articular su programa de estabilización económica con medidas concretas que atiendan el deterioro de los salarios y la pérdida de empleo.
En ese sentido, plantearon que la abrupta caída de los precios debe complementarse con una reactivación general, alertando que los índices de aprobación de la gestión están cerca de los niveles más bajos de su mandato.
Inflación versus actividad económica
El balance destacó los profundos recortes sobre el gasto público implementados para frenar la suba de precios, recordando que el índice interanual pasó del 161% previo a su asunción al 34% registrado a julio.
Si bien reconocieron que “Milei demostró que estaban equivocados” respecto a las dudas iniciales de los analistas, señalaron que tras el ordenamiento fiscal la preocupación por la inflación fue desplazada por el miedo a perder el trabajo.
Por tal motivo, afirmaron que el Gobierno atraviesa una etapa distinta en la que resulta urgente reactivar el crédito y la inversión privada.
Controles de capital y empatía social
Para la publicación, el camino de salida exige profundizar las reformas de fondo. “La forma más evidente de resolver esto consiste en ser más libertario, no menos”, sostuvieron al reclamar la eliminación definitiva de los controles cambiarios y el fin de las intervenciones del Banco Central sobre el dólar.
Asimismo, el texto cuestionó el uso de causas como Malvinas para tapar tensiones internas y advirtió: “Es difícil denunciar a la ‘casta’ corrupta cuando tus aliados enfrentan acusaciones de corrupción propias”.
Y concluyeron con una exigencia directa hacia el jefe de Estado: “Milei debería mostrar algo de empatía”. De lo contrario, advirtieron que el experimento liberal podría recibir un duro rechazo en las urnas durante 2027.


