El propietario de la estación de servicios de bandera PDV Sur cuestionó con dureza los índices oficiales y el rumbo económico del país, en el marco del cierre definitivo de su firma en Paraná.
“Dicen que la inflación es del 2% pero solo los que lo dicen pueden llegar a creer eso porque el común denominador en cualquier empleado que recibe su sueldo se da cuenta que ese 2% no cuadra ni para un niño que asiste a jardín de infantes”, apuntó el empresario.
En ese contexto, vinculó la situación macroeconómica con el cierre de su empresa. “Así como yo decidió cerrar la empresa, cada vez se perderán más fuentes de trabajo y cerrarán más firmas”, advirtió.
Y disparó: “Hace 23 años que mi empresa compró la estación de servicios y siempre trabajamos bien, hasta el período de iniciación de este nuevo gobierno libertario. Nos espera un país peor”, sentenció al trazar un balance de la actividad desde el cambio de gestión nacional.
En la oportunidad, Alegre explicó que, en lo personal, su situación económica no depende ya de la estación de servicio. Dijo tener su vida resuelta gracias a ingresos de otro tipo, aunque remarcó que eso no atenúa el impacto emocional del cierre.
“Me da mucha tristeza porque en 23 años hasta un pesebre armábamos todos los 24 de diciembre y cuántas veces rezamos a la Virgen antes de tomar la decisión de cerrar, pero la presión impositiva no se aguanta más porque este modelo económico es para pocos y cada vez quedarán más pobres”, lamentó.
Al referirse a su plantel de trabajadores, el empresario subrayó el costado humano de la decisión. “Tengo mi vida hecha, pero siento mucha tristeza por mis 20 empleados, los que se fueron todos indemnizados a su casa. Por lo menos les cumplí y ojalá que realmente puedan rehacer sus vidas dado que muchos de ellos tenían más de 20 años de servicios”, comentó a El Once.
Finalmente, graficó el perfil del personal que lo acompañó durante más de dos décadas: “Eran todos empleados antiguos, viejos”, concluyó, en declaraciones reproducidas por APFDigital.




