Murió este martes, a los 77 años, el santiagueño Eduardo “Mono” Alagastino, uno de los árbitros más emblemáticos en la historia de la Liga Nacional de Básquetbol. Su prolongada carrera se extendió desde 1972, antes del inicio de la máxima competencia del país, hasta 2007.
Conocido en todo el ambiente como “El Mono”, el santiagueño fue mucho más que un juez: se transformó en todo un personaje del arbitraje argentino. Estuvo presente desde los inicios mismos de la Liga Nacional y, en aquellos años, se ganó la fama de favorecer al visitante en tiempos en que no era sencillo ganar fuera de casa.
Trayectoria y reconocimiento internacional
Considerado por sus pares y por los protagonistas como uno de los mejores árbitros del básquet argentino, su desempeño técnico y su rigurosidad en el rectángulo de juego lo llevaron a obtener la condición de árbitro internacional en 1980.
A partir de allí, desarrolló una trayectoria de más de cuarenta años con el silbato, en la que controló encuentros de relevancia en Sudamérica, Centroamérica y distintos países del mundo, siempre identificado con un estilo firme, exigente y respetado.
Anécdotas y vínculo con las figuras
Su fuerte personalidad convivía con un costado muy humano y ocurrente. Tan personaje era que, en un Juego de las Estrellas disputado en Carlos Paz, en una cancha armada al aire libre en 2002, se animó a cambiar de rol con Marcelo Milanesio: el histórico base de Atenas tomó el silbato por una jugada y se dio el gusto de “cobrarle un técnico” a Alagastino.
En una entrevista, el propio árbitro recordó su relación con los jugadores y destacó: “Con ningún jugador tuve problemas fuera de la cancha. A Mario y Marcelo Milanesio los he expulsado, y siempre tuvimos buen feeling. Porque interpretaban lo que era esto. Con el Negro Romano, con Hernán Montenegro, porque a la larga te reconocen”, remarcó, sintetizando el respeto que supo ganarse a lo largo de su extensa carrera.


