Fiel a su estilo hiperbólico y sin rodeos, el mandatario estadounidense Donald Trump opinó sobre el traspaso de Luka Dončić a Los Ángeles Lakers, una operación concretada hace 19 meses, y aseguró que “podría ser el peor de la historia del deporte”.
Durante la convención de mitad de mandato del Partido Republicano en el estadio American Airlines Center, el magnate abrió su discurso admitiendo su escaso conocimiento del básquetbol. “¿Qué sé yo de básquetbol?”, se preguntó ante los presentes.
En ese marco, el presidente cuestionó la determinación de Dallas Mavericks de ceder al astro esloveno junto a Maxi Kleber y Markieff Morris, a cambio de Anthony Davis, Max Christie y una selección de primera ronda del Draft de 2029.
Al respecto, el mandatario disparó en medio de su discurso en Texas: “Este es un gran equipo, los Dallas Mavericks, que esperemos sea bueno. Debo decirles que no entiendo el traspaso. Yo diría que no pasará a la historia como el mejor traspaso en la historia del deporte. Podría pasar a la historia como el peor traspaso en la historia del deporte”, aventuró.
La postura de Trump coincide con el malestar de la afición texana tras el canje. Como consecuencia de aquella decisión, el gerente general de la franquicia, Nico Harrison, fue despedido nueve meses después de haber sellado el acuerdo.
Frente a este escenario, el mandatario propuso retrotraer las negociaciones con su habitual visión comercial. “Tal vez podríamos rehacer ese traspaso. Yo rehago acuerdos todo el tiempo. Entiendo los acuerdos. Pero ese no terminé de entenderlo. Estoy seguro de que alguien de Dallas podrá explicármelo”, mencionó.
Contradicciones históricas y vínculos con la NBA
Instantes más tarde, el propio presidente relativizó sus palabras y comparó la situación con un recordado pase del béisbol en 1919, cuando Babe Ruth pasó de Boston Red Sox a New York Yankees por 100.000 dólares. “En aquella época, eso equivalía a unos 10 millones de dólares, supongo. Boston necesitaba dinero. Lo de Babe siempre será el peor traspaso”, argumentó.
Por otro lado, Trump conserva sólidos vínculos con dueños de equipos, como Miriam Adelson, actual propietaria de los Mavericks. La empresaria aportó 250 millones de dólares para la campaña de 2024 y prometió una suma idéntica ante una eventual postulación en 2028, a pesar de que la Constitución de Estados Unidos no lo permite.
Asimismo, el dueño de New York Knicks, James Dolan, mantiene una estrecha relación con el mandatario. En junio pasado, el jefe de Estado presenció las finales ante San Antonio Spurs y fue abucheado por gran parte del público en el estadio.
Injerencias en el fútbol y la NFL
Las opiniones del mandatario en el plano deportivo no son una novedad. Durante la última Copa del Mundo, intercedió directamente ante el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para reclamar por la expulsión del delantero Folarin Balogun en el cruce ante Bosnia y Herzegovina.
Al recordar aquella gestión, el mandatario detalló su reclamo: “Vi la jugada, y soy una persona que ama los deportes. Eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción. Este árbitro, que es un poco sospechoso si revisás su historial, tomó una decisión que nadie podía creer. Es nuestro mejor jugador o uno de nuestros mejores jugadores. Y le sacó una tarjeta roja. No sabía qué significaba eso. Sí, pedí una revisión por parte de la FIFA”, contó.
Tras su intervención, la Comisión Disciplinaria suspendió la sanción de un partido y el atacante jugó en los octavos de final bajo la dirección técnica de Mauricio Pochettino, donde cayeron derrotados 4 a 1 ante Bélgica.
Finalmente, el líder republicano también había arremetido contra la NFL tras el Draft del mariscal Shedeur Sanders. “¿Qué les pasa a los dueños de la NFL? ¿Son ESTÚPIDOS? Debería ser elegido INMEDIATAMENTE por un equipo que quiera GANAR”, despotricó en su plataforma Truth Social antes de que el jugador firmara con Cleveland Browns.


