Son 11 las provincias que pagan sus sueldos en plazos que perjudican las delicadas cuentas de sus empleados. De las 12 restantes, solo una, Formosa, no depende de los “favores” de Milei y Cía. Ahora, entre las 11 precitadas, hay una (Tucumán) muy ligada a la gestión presidencial, en tanto Santa Fe, Entre Ríos y CABA tratan de lucir una relación “armónica” con Casa Rosada.
Queda claro que pagar del 1 al 9 no es potestad absoluta del Gobierno de Entre Ríos. Tampoco lo esgrimimos como excusa, justificación o paliativo. Más bien, el objetivo de estas breves líneas es presentar una prueba más de lo que sufren las provincias por el unitario modelo político nacional que las condiciona, inventando “alianzas” mediante la coacción.
El calendario de pagos que se fija en estas provincias ocasiona innumerables contratiempos a los empleados estatales que atenúan esta coyuntura apelando a prestar otras funciones laborales en lo profesional, comercial o mercantil con una amplísima variedad de responsabilidades que conllevan sobrecarga laboral, mayor agotamiento, stress y una amplia gama de perjuicios en la salud.
Estos malabares para sostener una vida digna, además de los alquileres, los servicios y las tarjetas de crédito o préstamos que no esperan, no son soportados por la clase política encumbrada y con cargos diversos de perpetuidad, más allá que algunos no ocultan su voracidad por el Poder y también se dan tiempo para emprender toda clase de negocios, mientras van preparando el camino para crecer en sus roles en los futuros comicios.
Sus salarios, absolutamente distintos del común denominador del empleado público, más sus ingresos “extras” por otras redituables actividades productivas, dentro y fuera del Estado, les impiden denotar con elocuencia el padecer de quienes ganan mucho menos con sueldos miserables que los gremios ya no luchan con tanto ahínco, ya no discuten como se hacía décadas atrás; no impulsan acciones drásticas, no se rebelan, y hasta se someten a que se les descuente haberes ante cualquier medida sindical de retención de servicios.
Pero claro… hay que recorrer la historia de los sindicatos desde el retorno a la Democracia, y vamos a ver que se mantienen de modo imperecedero los “Caudillos”, quienes dejan a sus hijos, a sus familiares o a sus “lugartenientes”. ¿Cuántos gremialistas nuevos conocemos?
Google nos puede ayudar para ver cómo se han dado los procesos de renovación de representantes… Basta con poner en el Buscador nombre y apellido de tal o cual sindicalista para apreciar hace cuánto perduran en posiciones de liderazgo cercanas al Poder gubernamental de turno, y, en ciertos casos, habrán gremialistas legisladores o funcionarios de distintas áreas…
Otra idea… los archivos no mienten… Miren fotos de finales de los ’90 respecto a encuentros paritarios y verán casi los mismos rostros gremiales, algunos con mayor peso o rasgos del paso de los años en sus rostros.
Por eso, cuando se apunta al gobernador, al intendente, a los responsables de las carteras económicas, no olvidar poner la mira en ciertos gremios, en los sindicatos que siguen tolerando la pérdida de Derechos de sus afiliados, todo por falta de ideas, agallas, o peor aún… por rendirle pleitesía a los gobiernos que los seducen a ser “socios” del descrédito progresivo que van teniendo.
Las provincias que pagan en tiempo y forma
Santa Cruz: 24 y 25
Corrientes: 25 al 31
San Luis: 27 al 1
Formosa: 29, 30 y 31
Santiago del Estero: 30/31, y 1 al 4
Salta: 31, 1 y 2
Catamarca: 31, 1 y 2
Misiones: 31
San Juan: 31
Neuquén: 31
Chaco: 31 y 1°
Jujuy: 1 y 2
Mendoza: 1 y 2
Las provincias que se hacen rogar con el pago de sueldos
Córdoba: Del 31 al 7
La Rioja: Del 1 al 8
Entre Ríos: Del 1 al 9
Santa Fe: Del 1 al 9
Provincia de Buenos Aires: Del 1 al 9
Ciudad de Buenos Aires: Del 1 al 9
Tucumán: Del 1 al 9
La Pampa: Del 1 al 9
Tierra del Fuego: Del 1 al 9
Chubut: Del 1 al 10
Río Negro: Del 4 al 6.




