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Crisis en la industria textil: Batuk entra en concurso con un pasivo de $6.300 millones

La marca de indumentaria busca reestructurar deuda y sostener 112 puestos de trabajo

Redacción by Redacción
08/09/2026
in Economía
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Crisis en la industria textil: Batuk entra en concurso con un pasivo de $6.300 millones

La crisis en la industria textil argentina sumó un nuevo capítulo con la entrada en concurso preventivo de Barhut S.R.L., la sociedad que opera la marca de indumentaria Batuk, que declaró un pasivo de $6.304,2 millones y quedó bajo proceso judicial junto con Trown S.R.L. por agrupamiento económico.

La Justicia Comercial dispuso el 20 de agosto la apertura del concurso preventivo de ambas sociedades, tras un cuadro marcado por una fuerte caída de las ventas en términos reales, incremento del endeudamiento financiero y acumulación de obligaciones fiscales y sociales, que terminó volviendo inviable el cumplimiento regular de los compromisos de la compañía.

La presentación judicial permite dimensionar el deterioro patrimonial. Al 31 de julio de 2026, Barhut declaró activos por $6.763,5 millones y un pasivo de $6.304,2 millones, compuesto principalmente por deudas financieras, comerciales y fiscales y sociales, respaldadas por una extensa nómina de acreedores que incluye bancos, proveedores textiles y organismos públicos.

En ese marco, la empresa informó que cuenta con 112 trabajadores en relación de dependencia, y que pocos meses antes del concurso había iniciado una nueva etapa comercial con la apertura de dos locales flagship: uno sobre Avenida Santa Fe a fines de 2025 y otro sobre Avenida Cabildo a mediados de 2026, pero la apuesta expansiva terminó chocando con el deterioro de la actividad y la caída del consumo.

De la calle Avellaneda a las avenidas Santa Fe y Cabildo

La sociedad Barhut S.R.L. fue constituida en 2010 por Amalia Llamas y Emiliano Gabriel Caroprese, quien actualmente concentra la mayor parte del capital, está al frente de la gerencia y conduce la operación diaria desde 2017, mientras que posteriormente se incorporó como socio minoritario Sebastián Pablo Sayago.

La marca Batuk, propiedad del socio mayoritario, nació dentro del ecosistema textil de la calle Avellaneda, originalmente vinculada al denim, y con el tiempo evolucionó hacia una propuesta de indumentaria contemporánea para ambos géneros, con desarrollo de canales mayoristas y minoristas antes de apostar por locales propios y ecommerce.

En esa línea, la compañía avanzó hacia una estrategia centrada en locales propios, comercio electrónico y una mayor construcción de identidad de marca, y diseñó un plan de negocios a cinco años con una nueva etapa de crecimiento, cuyo primer paso visible fue la apertura de dos locales de gran superficie en corredores comerciales clave de la Ciudad de Buenos Aires.

El local más importante está ubicado en Avenida Santa Fe 2074 y tiene 881,5 metros cuadrados distribuidos entre planta baja y primer piso, mientras que el segundo funciona en Avenida Cabildo al 1900 y el tercer punto de venta está en Avellaneda 2978, configurando una estructura comercial robusta que hoy debe sostenerse bajo tutela concursal.

Ventas nominales en alza, derrumbe real y números en rojo

Uno de los datos centrales que surge del expediente es la brecha entre la evolución nominal de la facturación y lo que ocurrió con las ventas en términos reales, un desfasaje que terminó licuando el supuesto crecimiento del negocio.

Según explicó Barhut, las ventas nominales pasaron de $3.262 millones en 2023 a $8.960 millones en 2024 y $8.795 millones en 2025, pero cuando se las ajusta por inflación el resultado cambia por completo: las ventas reales cayeron 29,5% en 2024 y otro 33,4% en 2025.

En términos acumulados, la empresa sostiene que en 2025 vendió apenas el 47% de lo que había vendido en 2023 a valores de poder adquisitivo constante, lo que implica una contracción real del 53% y deja en evidencia la profundidad del retroceso en la demanda.

La propia sociedad remarca que el crecimiento nominal de la facturación no se tradujo en una mejora genuina del negocio y señala que el resultado operativo puro pasó de positivo en 2023 a negativo en 2024, mientras que la utilidad que mostraban los balances posteriores se explicaba por resultados financieros y por exposición a la inflación, con una explotación comercial severamente deficitaria.

Stock inmovilizado, poca liquidez y una deuda millonaria

Los números patrimoniales muestran además una compañía con una fuerte cantidad de recursos inmovilizados en mercadería: al 31 de julio, Barhut declaró $3.630,8 millones en bienes de cambio entre materias primas, telas y productos terminados distribuidos entre el depósito, los locales de Santa Fe, Cabildo y Avellaneda y el canal de ecommerce, frente a una caja muy acotada.

En cuanto a liquidez, la empresa informó que tenía apenas $39,6 millones entre caja y bancos y otros $40 millones en créditos por ventas, cifras mínimas frente al volumen de pasivos que enfrenta la marca.

Del otro lado del balance aparece el endeudamiento: la deuda financiera asciende a $3.487,5 millones, de los cuales $2.578,5 millones corresponden a préstamos bancarios en pesos y $909 millones equivalen a una deuda de u$s600.000, lo que expone también la vulnerabilidad ante los movimientos del dólar.

Las deudas comerciales suman $1.566,9 millones, mientras que las obligaciones fiscales y sociales alcanzan $1.237,7 millones, configurando un cuadro de compromisos que supera los $6.300 millones y obliga a recurrir a la herramienta concursal para intentar una reestructuración ordenada.

Entre los principales acreedores financieros aparecen Banco Provincia, con $968,7 millones; Banco Galicia, con $677,6 millones; Banco Nación, con $551,8 millones, y Banco Macro, con $380,4 millones, todos ellos alcanzados por el proceso de verificación de créditos que se inicia ahora.

Importaciones, caída del consumo y contexto sectorial adverso

En su presentación, Barhut atribuyó el deterioro a una combinación de factores que, según sostuvo, exceden una dificultad puntual de la compañía, y apuntó directamente al contexto macroeconómico y a los cambios en las reglas del comercio exterior.

La firma señaló que el escenario se produjo por la apertura del comercio exterior, el ingreso de productos a bajos precios, la competencia de plataformas internacionales y la caída del consumo, mientras sus propios costos de producción continuaron aumentando y erosionando los márgenes.

De hecho, la empresa sostuvo que el estado de cesación de pagos “no responde a una gestión empresarial deficiente ni a circunstancias aisladas o transitorias” y vinculó la crisis con la situación general de la industria textil, que arrastra meses de caída de producción y utilización de capacidad instalada en mínimos.

La presentación ubica el inicio del estado de cesación de pagos el 15 de julio de este año y detalla que, hasta ese momento, la compañía había logrado refinanciar sus obligaciones y mantener una “razonable calidad crediticia”, pero desde esa fecha la situación se volvió irreversible sin una solución concursal.

El diagnóstico coincide con el cuadro que atraviesa el sector: según datos de Fundación Pro Tejer citados en el escrito, la producción textil acumuló una caída del 25,5% durante el primer cuatrimestre de 2026 frente al mismo período de 2025 y del 32,3% respecto de 2023, mientras que las fábricas textiles trabajaron en promedio al 36,6% de su capacidad instalada.

En paralelo, el conjunto de la industria manufacturera alcanzó el 59% de utilización de capacidad instalada en marzo, lo que muestra que el golpe sobre el sector textil es mucho más profundo que el promedio de la economía.

Concurso conjunto con Trown y próximos pasos judiciales

El expediente tiene además una particularidad: el concurso de Barhut tramita junto con el de Trown S.R.L., otra sociedad vinculada al grupo, en el marco de un agrupamiento económico previsto por la Ley de Concursos y Quiebras.

Ambas compañías comparten el domicilio de administración, tienen una estructura administrativa centralizada y están bajo el control económico de Emiliano Gabriel Caroprese, y la presentación sostiene que también existen vínculos financieros y comerciales entre las sociedades, al punto de que Trown no cuenta con personal propio y su administración es realizada por empleados de Barhut.

Por ese motivo, las dos empresas solicitaron que sus concursos fueran tratados conjuntamente como agrupamiento económico, una alternativa que busca ordenar el tratamiento de las deudas y evitar soluciones fragmentadas entre acreedores que comparten contraparte real.

Con la apertura dispuesta por la Justicia Comercial, ahora se abre formalmente el proceso de verificación de acreencias: los acreedores podrán presentarse hasta el 12 de noviembre de 2026 ante la sindicatura designada, Gándara y Asociados, instancia clave para determinar el mapa definitivo de pasivos.

Luego, el proceso contempla la presentación del informe individual previsto por el artículo 35 de la Ley de Concursos y Quiebras el 1 de febrero de 2027, mientras que el informe general deberá presentarse el 19 de marzo de 2027, fechas que marcarán el análisis integral de la situación económica y financiera de la textil.

La audiencia informativa quedó fijada para el 20 de septiembre de 2027 a las 11, mientras que el período de exclusividad para que la empresa formule una propuesta a sus acreedores vence el 24 de septiembre de 2027, plazo en el que Batuk deberá convencer al sistema financiero, proveedores y organismos públicos de la viabilidad de su plan.

Así, la marca que pocos meses atrás estaba invirtiendo en nuevos locales, ampliando su estructura comercial y apostando a una nueva etapa de crecimiento, ahora deberá atravesar un proceso concursal para reestructurar una deuda millonaria y sostener la operación, en un contexto en el que las empresas de indumentaria argentinas siguen presionadas por la caída del consumo, la competencia importada y el deterioro de sus niveles de producción.


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Tags: BatukBuenos Airesindustria textil
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