En plena crisis de ingresos y salarios, el 62% de los argentinos se endeudó en los últimos seis meses para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios y otras erogaciones esenciales. La desaceleración de la inflación, por ahora, no se traduce en un alivio en la economía cotidiana.
De acuerdo al relevamiento, el 87,4% de los consultados considera que su salario sigue perdiendo frente a la inflación, pese a la baja del índice de precios al consumidor en los últimos meses.
En ese marco, el 61,9% tomó deuda durante el último semestre y, en más de la mitad de los casos, lo hizo para afrontar gastos esenciales. Apenas una minoría utilizó el crédito para consumo durable.
Un empleo ya no alcanza y el mes se termina antes
El estudio del Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora refleja además un fuerte cambio en la percepción del mercado laboral: el 86,6% sostiene que un solo empleo ya no alcanza para llegar a fin de mes, una mirada que atraviesa distintos sectores sociales y políticos.
La dificultad para llegar al último día del calendario es otra señal de alarma. Dos de cada tres argentinos agotan sus ingresos antes o el mismo día 20 de cada mes, mientras que apenas el 9,3% afirma que logra finalizar el mes con capacidad de ahorro.
La situación es todavía más crítica entre los jóvenes. En la franja de 18 a 39 años, el 85,5% asegura quedarse sin ingresos antes del día 20, frente al 60,6% registrado entre quienes tienen entre 40 y 59 años.
El crédito como salvavidas para lo básico
El informe muestra que el crédito cambió de función dentro de la economía de los hogares. El 61,9% de los encuestados tomó deuda en el último semestre y el 53,7% lo hizo porque sus ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos básicos.
En contraste, solo el 11,5% recurrió al financiamiento para adquirir bienes durables, lo que confirma que el endeudamiento se concentra en la supervivencia cotidiana y no en el consumo de largo plazo.
También se observan fuertes diferencias generacionales. Entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 35,8% recurrió a financieras o prestamistas informales, mientras que entre los mayores de 60 años esa proporción desciende al 7%.
A la vez, el endeudamiento comienza a mostrar señales de tensión. Entre quienes tomaron crédito, el 28,9% reconoce que le cuesta mucho afrontar las cuotas, el 12% ya registró atrasos y el 6,4% directamente admite que no puede pagar.
En ese contexto, el 55% considera que las tasas de interés son tan elevadas que el crédito termina convirtiéndose en una trampa, más que en una herramienta para ordenar las finanzas personales.
Inflación en baja, confianza en baja
El relevamiento también expone una brecha entre la desaceleración de la inflación y la percepción de los consumidores. El 67,1% de los argentinos sostiene que el dato de inflación publicado por el INDEC no refleja la evolución de los precios que observa en su vida cotidiana.
En paralelo, solo el 29,6% afirma confiar en las cifras oficiales, lo que refuerza la sensación de que la mejora macroeconómica todavía no llega al bolsillo.
Según el estudio, la percepción del deterioro económico sigue siendo dominante pese a la baja del IPC, ya que la recuperación no se traduce en un repunte visible del poder de compra de los salarios.
Corrupción, ingresos e incertidumbre en el podio de preocupaciones
Consultados por los principales problemas del país, la corrupción aparece en primer lugar con el 48,8% de las menciones, seguida muy de cerca por ingresos y salarios, con el 46,9%.
Completan el ranking la incertidumbre económica (41,6%), el desempleo (29,1%) y las tarifas de los servicios públicos (26,8%), un combo que condiciona la vida diaria y las expectativas de mejora.
En conjunto, el informe traza un escenario en el que la inflación pierde centralidad como preocupación inmediata, pero el deterioro del ingreso, la dificultad para llegar a fin de mes y el creciente endeudamiento siguen marcando la percepción económica de los argentinos.


